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Cosecharás tu siembra…

Cierre del año académico 2009 del Taller de Arquitectura V de la Escuela de Arquitectura de la UNLaR.

Cierre del año académico 2009 del Taller de Arquitectura V de la Escuela de Arquitectura de la UNLaR.

Un arquitecto le consulta a un sacerdote amigo sí tiene sentido la existencia de los conventos de clausura. El clérigo le dice que son el tesoro de la iglesia y que “allí los monjes oran por nosotros”
Entonces se pregunta: ¿Qué pasa con el alma de un arquitecto si no hay lugar para la reflexión? ¿No es conveniente plantearse la necesidad de realizar un retiro espiritual?

El arquitecto piensa si no vale la pena comparar a la Escuela de Arquitectura con un convento, como ámbito para la reflexión…

En la Escuela de Arquitectura está la vida académica incontaminada y cristalina. Allí cuidan que no olvidemos a los grandes arquitectos y a los no tan grandes. Allí rescatan del anonimato a los buenos arquitectos desconocidos. Allí está el tesoro de nuestra profesión… Allí “oran” por nosotros… ¿Acaso no es la Escuela de Arquitectura un lugar santo para la arquitectura?…

Quizás sea demasiado idealista la comparación… pero porqué privarse de hacerla en este ámbito maravilloso. Sabemos que las universidades están algo contaminadas y no son del todo cristalinas… Pero el juntarse cada clase, así sea bajo la sombra de algunos de los olivos del campus ¿no es un intento válido el de querer soñar una Escuela de Arquitectura?

Ya lo dijo Frank Lloyd Wrigth en su Escuela de Arquitectura, alejada del mundo académico contemporáneo que fabrica el sistema:
“¿Qué es fundamental para un arquitecto de alma? ¿Qué necesita? Debe tener salud, debe tener fuerza –fuerza de voluntad ante todo– poder intelectual, poder muscular. Debe conocer la vida, y debe conocerla mediante el estudio. ¿Y cómo se logra estudiar la vida de la manera más exitosa y directa? Viviéndola. Vivir la vida… Ustedes tienen la posibilidad de plasmar y determinar la forma de las cosas que vendrán. Ustedes son los cinceladores de formas y los conocedores de formas o no serán arquitectos verdaderos. Pero formar un arquitecto así, lleva tiempo…”

Y para formarse como el arquitecto que propone el maestro moderno, hay que animarse a salir para ver el mundo, a seguir estudiando, a seguir reflexionando, a adquirir experiencia. Y volver… Volver para apostar a la reconstrucción.

Alguien dijo:
“Porque el viaje, como metáfora universal del vivir y de su verdadero significado: en el retorno al hogar, a la patria, adquieren todo su sentido las revelaciones de los forasteros que dicen que la provisional extrañación de lo local y la familiaridad con lo lejano permiten, al regreso, descubrir los elementos originales, universales, necesarios para iniciar la reconstrucción del mundo que nos merecemos vivir…”

Oscar Niemeyer expresó una vez: “cuando la miseria se multiplica y la esperanza huye del hombre… es tiempo de revolución…”

Ustedes, jóvenes estudiantes, podrán producir la revolución entrando fortalecidos al corazón de la miseria de la que habla el arquitecto brasileño. Como aquel caballo que entró en la Troya de la Grecia Antigua.

Ustedes son el futuro de la Escuela. Y ustedes pueden hacer, una vez graduados, que se genere el propósito de compromiso del arquitecto con la ciudad.

Sólo así podrán producir la verdadera Revolución Cultural que soñamos para las Escuelas de Arquitectura.

3 Comentarios

  1. Arq. Mario Cárdenas

    Exelente Basilio! que importante lo que escribiste, que importante cuidar este ámbito para que no se contaminen las ideas, la arquitectura… La salida al ruedo de la vida profesional aparentemente impone una realidad que muchos auguran como la ruptura total con lo aprendido en las escuelas. A veces de modo despectivo se dice que en la escuela no te enseñan nada, y que uno solo fantasea proyectando delirios.
    No entienden nada! la integridad emocional y existencial de un hombre, y asi mismo de un arquitecto se nutre de “fantasias”, de todo tipo. De una realidad distinta, mejor. De soñar como desde nuestro ámbito podemos hacer un aporte para que este mundo sea un poco mejor.
    Que importante que eso no lo pierdan los alumnos cuando hayan superado esta instancia. Que importante que ellos nos hagan recordar continuamente que sin ese espíritu no vamos a ningún lado, a pesar de los m2 que podamos construir. Que debemos construir!! siempre y cuando sirvan para cosntruir una sociedad mas justa para todos.
    Cuidemos nuestra escuela!
    Saludos a vos y a todo TDA V!

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  2. Basilio

    Estimado Mario. Agradezco tus palabras y sí, coincido con vos: cuidemos nuestra escuela. Un abrazo y gracias por tu continua participación.

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