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La capital de un imperio

  • 30 Ago 2010
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  • Arquitectura, Ciudad, General
La imagen que simboliza una capital de país moderno.

La imagen que simboliza una capital de país moderno.

El 21 de abril pasado se cumplieron 50 años de la fundación de Brasilia. En el programa de radio A vos Ciudad, entrevistamos al arquitecto Luis Grossman, quien visitó recientemente esta ciudad.

Con motivo del mencionado aniversario, la Sociedad Central de Arquitectos organizó un viaje a esta capital, del que participaron diecinueve colegas (entre ellos Grossman) que les permitió analizar el estado en que se encuentra.

El plano de Brasilia estuvo a cargo del arquitecto Lucio Costa (ganado por concurso) y la mayoría de los edificios destacados fueron creados por su amigo Oscar Niemeyer. El diseño del paisaje lo hizo Roberto Burle Marx.

El arquitecto Grossman había tenido oportunidad –con motivo de una visita a Brasil hace 50 años, al ganar una beca– de tomar contacto con los edificios más representativos de la nueva capital, cuando Oscar Niemeyer estaba trabajando febrilmente en el diseño de éstos, en su estudio de Río de Janeiro.

El terreno en el que se asentó la nueva ciudad era originalmente árido e inhóspito y tuvieron que hacer un lago artificial para contar con reserva de agua. Según Lucio Costa buscó de darle forma de cruz a la planta urbana. Muchos sostienen que tiene la forma de un avión.

El conjunto, también llamado “Plano Piloto”, se extiende sobre un área de 13 km de longitud en el que se destacan sus amplias avenidas. La parte central del complejo esta formada por la Plaza de los Tres Poderes, donde se encuentran el Palacio de Planalto (sede del poder ejecutivo), el Palacio del Congreso (sede del poder legislativo) y el Palacio de Justicia (sede del poder judicial)

La Plaza de los Tres Poderes equivale a la cabina de ese gran avión imaginario que sería el plano de la ciudad, donde el fuselaje está constituido por una amplia avenida llamada Explanada de los Ministerios, concentrándose toda la administración federal en edificios iguales.

El arquitecto Grossman comentó que, fiel a la división de funciones prevista en la Carta de Atenas, en la ciudad existen barrios donde se dan las distintas actividades, como hospitales, escuelas, hoteles, comercios, etc. Como anécdota contó que en el barrio de los hoteles, si a alguien se le antoja un cigarrillo en la noche, no lo conseguirá, ya que sólo hay… hoteles.

Además, el arquitecto señaló que la iglesia Catedral, diseñada por Niemeyer y que tiene forma de manos abiertas, no le causó ninguna emoción, como sí la sintió cuando visitó la Basílica de Santa María del Fiore en Florencia, donde él –siendo judío– se emocionó al admirar la cúpula de 45 metros de diámetro del arquitecto Brunelleschi.

Visión estratégica

Brasilia fue construida con el fin de ser la nueva capital de Brasil. La idea era transferir la capital federal ubicada en la costa, al interior del país. Ya a principios del siglo XVIII se menciona la necesidad de “interiorizar” la capital de la entonces colonia portuguesa. En 1821, se sugiere el nombre de Brasilia para una futura capital brasileña.

La construcción de la nueva y actual capital del país vecino y su traslado desde Río de Janeiro, se debe al presidente Juscelino Kubitschek, quien durante su mandato le da el impulso final.

Como bien señaló Grossman en la entrevista, en el año 1987, Brasilia fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; siendo la única ciudad del mundo construida en el siglo XX, a la cual se le adjudicó este rango.

Con la toma de poder en Brasil por parte de los militares en la década de 1960, la ciudad siguió siendo la capital del país, a pesar del desprecio que la nueva administración mostraba hacia todo el legado comunista del anterior gobierno.

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