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Cambiar el mundo desde un taller

  • 23 Nov 2010
  • 1
  • Arquitectura, Ciudad, General
Estudiantes de arquitectura en el taller.

Estudiantes de arquitectura en el taller.

Hoy concluye un año más de actividad en el Taller de Diseño Arquitectónico V en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Rioja, en el que soy profesor. Comparto con los lectores de esta columna, unas palabras de despedida a mis alumnos.

No hace mucho, leí una carta de un padre a un psicólogo –que escribe en un diario nacional– planteándole su preocupación por hacer de sus hijos, hombres de bien, altruistas, con objetivos superadores, capaces de amar y generosos, simplemente porque entendía que estas características los harán felices.

Este padre concluía su consulta al profesional con una pregunta: “¿De qué forma se resuelve educar a un hijo en valores que la sociedad no fomenta y a su vez dejarlo crecer inmerso en la realidad de la que es parte, a la que nutrirá durante su vida y de la que también él se nutrirá?”

El profesional consultado le respondió al padre que “sólo hay un modo funcional de transmitir valores y consiste en vivir esos valores, no en dar discursos sobre ellos. Vivir los valores en los que se cree representa convertirlos en una segunda piel. Así como no nos quitamos la piel al llegar a casa o cuando nadie nos ve, tampoco deberíamos despojarnos de nuestros valores cuando creemos estar solos”

El psicólogo plantea que, quizás, podemos probar cambiar la pregunta que se hace el padre por esta: “¿qué clase de hijos le queremos dejar al mundo? Este nuevo interrogante abre la posibilidad de actuar, de empezar a transmitir valores desde la acción, cada día, en cada circunstancia. Al responderlo podemos construir desde casa el mundo en el que aspiramos a vivir”

Formar un arquitecto para el mundo

Muchas veces los docentes de los talleres de arquitectura –dónde los alumnos desarrollan las herramientas que les permitirá ejercer el oficio de arquitecto en nuestras ciudades– nos planteamos también interrogantes sobre el mundo en el que les tocará actuar a los futuros colegas.

Como el caso de aquel padre, nos preguntamos cómo hacer para que un estudiante se enfrente con el mundo, sin caer en la corrupción y el desinterés por los problemas que aquejan a nuestra sociedad.

Sólo conocemos un camino: el de la enseñanza y el aprendizaje en el ámbito de los talleres de arquitectura, con un trabajo libre y participativo entre todos. Creemos que, abrazados a los paradigmas que se pretenden para la educación superior del siglo XXI, del “aprender a aprender”, del “aprender a emprender” y del “aprender a desaprender”, es que podemos contribuir al espíritu crítico del futuro profesional.

Estamos convencidos que en la enseñanza de la arquitectura no solo se trasmiten contenidos sino valores, aportando así a la reflexión de la ética profesional.

Oscar Niemeyer expresó una vez: “cuando la miseria se multiplica y la esperanza huye del hombre… es tiempo de revolución…” Ustedes, jóvenes estudiantes, podrán producir la revolución entrando fortalecidos al corazón de la miseria de la que habla el arquitecto brasileño. Como aquel caballo que entró en la Troya de la Grecia Antigua.

Ustedes son el futuro. Y pueden hacer, una vez graduados, que se genere el propósito del compromiso del arquitecto con la ciudad, entendiendo a ésta no solamente como un conjunto de edificios y calles. Sólo así podrán producir la verdadera Revolución Cultural que soñamos en el ideal universitario. Esperamos que el taller haya servido para crecer interiormente y estar expectantes para contribuir desde el lugar que les toque…

Un Comentario

  1. PIA

    Gracias Basilio por sus palabras, realmente es un placer para mi tenerlo como maestro en la ultima parte de mi formación profesional, la constante atención y preocupación por cada uno de nosotros es de valorar muchísimo, un profesor que se involucra con los alumnos, nos deja “ser” , pensar, y expresarnos libremente, sin dudas es un profesor para no olvidar.
    De corazón agradezco que incentive en nosotros la emancipación, palabra tan compleja como simple, pero tan difícil de llevar a cavo, gracias por cada reto al recordarnos que “somos el futuro de este pais” (retos que sin duda no voy a olvidar jajja).
    EL TALLER BOMCZUK ES ÚNICO, bueno, malo, como quieran interpretarlo, pero fue único e inolvidable…

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