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Un hombre prevenido, vale por dos

  • 14 Mar 2011
  • 1
  • Ciudad, General
Un ferry encima de una casa tras el paso del tsunami en Japón.

Un ferry encima de una casa tras el paso del tsunami en Japón.

Un profesor universitario español, que reside actualmente en Japón, está viviendo los efectos del terremoto y contó al diario El país, de España, cómo sucedieron los hechos de una catástrofe que fue increíblemente controlada por la población. “Profesor, llevábamos 10 años esperando esto; está todo previsto”, contó el español que le dijeron sus alumnos cuando les preguntó de dónde sacaban sus cajas equipadas con víveres y agua.

“Todo estaba organizado y además por gente que estaba entrenada para auto organizarse. Fue entonces cuando entendí que esta ciudad se había preparado para combatir a un monstruo que esperaban con paciencia. Y lo hicieron utilizando las mejores armas que podemos tener los humanos: la ciencia y la tecnología”, continuó el docente en el diario El País.

“Luego, miré hacia el edificio que acababa de abandonar y comprobé que su estructura antisísmica se mantenía estable ante semejante terremoto. Me uní a un grupo que empezaba a formarse en un jardín anexo. No hubo gritos. No hubo histeria, lo que me llevó a preguntar si estaban acostumbrados, pero inmediatamente un colega me dijo que éste era el mayor terremoto que había experimentado en su vida”, concluyó el hombre. Todo un ejemplo de utilización de la inteligencia del hombre al servicio del propio ser humano.

Cuando la tierra se mueve

Ya explicamos en esta columna que los terremotos no tienen relación con los cambios atmosféricos que enfrenta la humanidad, producto de la tala indiscriminada de bosques y la contaminación del agua y el aire. En realidad, los seísmos, como el del pasado 11 de marzo en Japón, se deben al desplazamiento de placas tectónicas que siguen acomodándose en la Tierra.

Un temblor es un movimiento ondulatorio de la corteza terrestre. Cualquiera que sea la dirección real de la fuerza sísmica en cada caso, siempre será posible considerarla como formada por tres componentes: una vertical y dos horizontales.

Ya enumeramos en otra oportunidad los argumentos a tener en cuenta a la hora de proyectar y construir edificios antisísmicos. Ahora queremos reflexionar sobre la previsión de los vecinos ante un fenómeno de esta naturaleza; ya que siempre queda lo más importante por abordar en nuestra sociedad: saber qué debemos hacer antes, durante y después de un terremoto.

Hemos escuchado a muchos argentinos que están en Japón en estos días, cómo les entregan, apenas pisan suelo nipón, un protocolo para afrontar la posibilidad de un terremoto. También amigos chilenos nos relatan cómo se hacen frecuentemente en su país simulacros de evacuación de edificios, imaginando que se produce un temblor de tierra. En los videos que circulan por Internet notamos la relativa calma de la población japonesa en el momento que se mueve la tierra. Están prevenidos, saben qué hacer.

El año pasado, con motivo del terremoto en Chile, comentábamos en esta columna la necesidad de anticiparse a estos eventos. Hoy, como entonces, creemos que los organismos encargados de la defensa civil de nuestras ciudades deberían hacer una intensa y calificada campaña de prevención de terremotos. Pero lamentablemente nos equivocamos: todo sigue atado con alambres.

Un Comentario

  1. MAT

    Muy interesante la nota. Muchas cosas se pueden lograr SI HAY EDUCACION. Lamentablemente en Catamarca no le damos mucha importancia. Veo con preocupacion por ejemplo a un colegio muy importante de la capital que tiene dos plantas, con 6 aulas que comunican a pasillos muy angostos en caso de evacuar. Tendremos que seguir poniendonos en manos de nuestra Virgen del Valle??

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