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La Lettera 32. Crónica de un rescate

  • 22 Mar 2017
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lettera 32

Compartimos, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, un texto que escribió el Dr. Carlos Lista, en octubre de 2013 y que intentó publicar, sin exito, en los medios locales de la ciudad de Córdoba, cuando se cumplieron los 40 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Relata un acontecimiento que comparte el doble significado de ser personal e institucional, a la vez íntimo y público, aunque no por ello conocido.

Por más de treinta años guardé la “Lettera 32” con la que escribía mi informe de becario del Conicet. No lo pude concluir por el cierre abrupto de la Escuela de Sociología para Graduados y el Instituto de Investigaciones Sociológicas, doblemente clausurados, primero en 1975 por el gobierno peronista y finalmente, por el régimen militar de 1976. Fundados a fines de la década del sesenta por Juan Carlos Agulla, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, fueron parte de un proyecto innovador que, en Córdoba, marcó la enseñanza y la investigación en el campo de la sociología.

A la par de su primera clausura, se crearon en la carrera de Abogacía dos nuevas cátedras para hostilizar a la que ya existía y perseguir a la sociología como área de conocimiento, a Agulla como profesor y, sobre todo, a la visión pluralista que él defendía. Todo ello precipitó su expulsión de la UNC por el régimen militar.

Desde entonces mi máquina de escribir cayó en desuso y enmudeció hasta octubre de 2013, cuando en el marco del XIV Congreso Nacional de Sociología Jurídica preparábamos un homenaje póstumo a nuestro profesor. Entonces, descubrí que no sólo conservaba la cinta roja y negra sino recuerdos agazapados: el trabajo inconcluso que Agulla no llegó a leer y, sobre todo, el muro con el que me impidieron el ingreso al Instituto, una mañana de otro otoño. Había sido tapiado en la noche. El marco de la puerta, arrancado. Una de las tantas atrocidades que sucedían durante esas noches.

Las fichas personales de los alumnos desparramadas por el suelo. Busqué la mía, que no estaba. Tal vez, recién ahí, entendí que había dejado de ser becario. Encontré una ventana, me trepé y salté dentro del hueco oscuro de la habitación. Por imprudencia, no por arrojo. Tomé La Lettera y el informe y en el camino de vuelta, reparé en un cuadro de Luis Barragán, que por segundos consideré incorporar a mi rescate. Primó la prudencia. Salté la ventana. Tenía 25 años, usaba barba y estudiaba sociología. ¿Quién iba a creer en 1977 que mi intención era preservar el patrimonio artístico de la Universidad?

El resto es historia conocida. La dictadura se prolongó durante demasiado tiempo y fue de una crueldad ajena a toda imaginación. Es por eso que la pequeña e íntima historia del rescate de mi máquina de escribir me trasciende. En homenaje a ese profesor que, como a otros estudiantes, marcó mi vida universitaria, doné mi vieja Lettera 32 al Museo de la Facultad de Derecho de la UNC.

El muro que cerró el Instituto de Investigaciones Sociológicas ya no existe. Tenemos nuevos becarios que pueden concluir sus informes y trabajos. En la UNC creamos la Maestría en Sociología en 2003 y la Sociedad Argentina de Sociología Jurídica en 2005. Los congresos y reuniones de especialistas se suceden anualmente. En alguna oficina vi el cuadro de Luis Barragán.

Hace tiempo que las “laptop” han reemplazado las Lettera 32. La mía ya no me pertenece y es ahora pieza de museo. Sirve para dar testimonio de las atrocidades que la enmudecieron y de lo vivido por una generación, que en algún momento, no tan lejano, estuvo prohibida de pensar y disentir, como fue la mía. Pero también está allí como evidencia de los múltiples rescates que se sucedieron, de la palabra recuperada y de un pasado institucional casi olvidado que pretendo recobrar en esta crónica, no desde el recuerdo nostálgico, sino desde un presente que resiste el olvido.
Comparto este relato para recordar que lo sucedido fue una tragedia y para que cuidemos que eso no vuelva a suceder. Nunca más.

Carlos A. Lista
Profesor de Sociología Jurídica-UNC

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