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Famayfil

  • 17 Nov 2008
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  • Ciudad, Cultura, Turismo
La quietud de la ciudad, una fortaleza turística de Belén.

La quietud de la ciudad, una fortaleza turística de Belén.

“El nombre primitivo de Belén, fue Famayfil, nombre proveniente del cacán de los antiguos lules, que significa “de los cerros de atrás o detrás de los cerros” Belén es fundada el 20 de diciembre de 1681 por el presbítero Bartolomé de Olmos y Aguilera. Contrariando disposiciones expresas tres años antes, funda la Villa Nuestra Señora de Belén, nombre que le dio en recuerdo de la Virgen del santuario Ntra. Sra. de Belén de España, de donde eran oriundos sus antepasados”

Con esta reflexión comenzamos el taller de concientización turística Buenos Anfitriones de Belén. Este emprendimiento se realiza entre la Cámara de Turismo, la Municipalidad de Belén, el Concejo Deliberante de esta ciudad y A vos Ciudad.

Los alumnos del tercer ciclo del sistema EGB y los vecinos que están vinculados a actividades que tienen que ver directa o indirectamente con el turismo, participan activamente en esta experiencia piloto que continuará en los próximos años con el trabajo a desarrollar por la Dirección de Turismo de Belén.

Tienen por delante una ardua tarea. Consiste en hacerles ver a los belichos que el futuro de su desarrollo como personas, pasa por el turismo. Esto no tiene que ver sólo con el desarrollo económico, sino también con la posibilidad de tener un proyecto de vida que puedan continuar sus hijos y que permita recuperar la autoestima en una región de nuestra provincia abandonada por los dirigentes.

Al participar del taller, comprenden que el futuro de ellos pasa por tener una actitud emprendedora. Que no se “salvarán” ingresando a la planta permanente de un municipio. Es así como pueden ver los atractivos naturales con los que cuentan para que los turistas puedan participar de una “experiencia vivencial”. Es que de eso se trata, que comprendan que los turistas quieren ver y hacer lo mismo que ellos ven y hacen en su ciudad.

Por otro lado, pueden conocer los innumerables proyectos que están listos para ser construidos y que esperan financiamiento nacional, provincial, municipal o privado y así tener un discurso común entre todos los vecinos.

Luis Franco

Placa recordando a Luis Franco, en la Biblioteca Popular Obispo Esquiú.

Placa recordando a Luis Franco, en la Biblioteca Popular Obispo Esquiú.

El sábado pasado en el programa de radio A vos Ciudad, se hizo una transmisión en dúplex entre Radio Unión y Radio Norte Belén. El motivo fue homenajear el 110 aniversario del nacimiento del escritor Luis Franco. Durante una hora –tiempo que resultó muy corto– se trató de realizar una sintética biografía de un hombre que ubicó a Belén en el contexto nacional.

Luís Leopoldo Franco, narrador, poeta y ensayista, nació el 15 de noviembre de 1898, en la ciudad de Belén. Fue el penúltimo de siete hermanos nacidos del matrimonio de Doña Balbina Acosta y de Don Luís Franco, comerciante de la zona.

Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional, en el que recuerda que se aburrió como “puma en un jardín zoológico”. Para cumplir con el Servicio Militar viaja a Buenos Aires, pasando gran tiempo en el calabozo, por su temperamento liberal.

En 1920 publica su primer libro “La flauta de caña”, que contiene “Oda Primaveral” que describe, con una sencillez casi evangélica, su pueblo natal, inspirado en la vida tranquila, placentera y el paisaje de su tierra.

Cuenta que ambicionaba ser un hombre sencillamente libre y sospechaba que eso le sería muy difícil, si no comprometía su voluntad de vivir a lo pobre. Y cumplió al pie de la letra. Encabezó una sublevación contra las autoridades, por lo que fue encarcelado dos veces.

Solo, sin que nadie le enseñara aprendió a leer inglés, francés y alemán. Era un apasionado lector, un verdadero investigador. Además fue colaborador del diario de tirada nacional “La Prensa”.

Instalado en Buenos Aires, durante algunos años regresó a su pueblo natal, pero si bien, la vida en el campo le proporcionaba paz y tranquilidad, también necesitaba buscar información en bibliotecas y librerías. Decía: “Sigo haciendo uso del serrucho, el martillo y sobre todo, de la cuchara de albañil. En el verano, en el campo, vuelvo al hacha y a la pala…”

Su vida campesina no le impidió seguir escribiendo, poniendo de manifiesto su conducta e ideas que podrían servir como ejemplo de vida para quién solo pretende respeto y libertad por su pensamiento e ideología, participando democráticamente en la vida en sociedad. Por su carácter intransigente y por su ateísmo fue censurado y muchas veces, rechazado por sus contemporáneos locales, ello no le impidió el reconocimiento de poetas y escritores de fama internacional. Obtuvo varios premios, entre ellos, en 1984, el Gran Premio de Honor de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores)

Murió un 1 de junio de 1988, próximo a cumplir sus 90 años en Ciudadela, Buenos Aires, sobrellevando con gran entereza la soledad y la pobreza.

Su sobrino nieto –Guillermo Valdéz Franco, más conocido en Belén como “Changacha”– reflexiona: “teniendo en cuenta los grandes autores que leyó, habrá sido muy duro para él vivir en un medio con ideas conservadoras y quizás pudo hablar con muy pocos sobre los mismos… Con quien si pudo hacerlo fue con su hermano…” Éste es el padre del actual concejal.

Se debería tener en cuenta al escritor belicho y al valorarlo, contarles a los turistas que llegan a Belén, lo que hizo este hombre por la cultura nacional.

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