
Eduardo Sacriste con sus alumnos de la Escuela de Arquitectura de Tucumán
El 1 de Julio se celebra el Día del Arquitecto.
La fecha fue instituida hace algunos años durante la realización de un Congreso de Arquitectura organizado por la Unión Internacional de Arquitectos. Anteriormente se recordaba a los arquitectos cada 8 de noviembre, en coincidencia con el Día Mundial del Urbanismo.
“El arquitecto… a veces un bicho raro, no comprendido. O pensamos que no nos comprenden…” Todo esto dicho, por supuesto, con mucho humor por un colega amigo. Pero en realidad, la función de un arquitecto en una ciudad es de vital importancia. “El arquitecto, aun con una pequeña intervención, hace ciudad”, dijo alguna vez el arquitecto norteamericano Robert Venturi.
Quizás, este es el momento para analizar pormenorizadamente un pensamiento del arquitecto Eduardo Sacriste, cuando le preguntaron cómo imaginaba un arquitecto o lo que había pretendido formar en sus años de docencia y decía: “Mi arquitecto, debe ser capaz de proyectar y resolver correctamente (con todo lo que el término implica) problemas no complejos de arquitectura, amoblarlos y construirlos. Debe tener sensibilidad plástica, conciencia social y urbanística, un grado de cultura acorde a su nivel universitario y, por sobre todo, debe tener ética. No concibo la compra de trabajos a los que, luego por él rubricados, se aceptarán y aprobarán como propios”
Palabras muy fuertes y que pueden sonar en este mundo “light” que vivimos, como que él creía ser el dueño de la moralidad. Y no es así. Porque como un medico, o un abogado, por citar algunas profesiones, un arquitecto tiene un gran compromiso social y urbanístico en el tiempo que le toca vivir.
Eduardo Sacriste nació a principios del siglo XX en Buenos Aires y estudió arquitectura en la Universidad de esa ciudad, bajo los preceptos del academicismo. En esa época, en las escuelas de arquitectura, todo se debía proyectar y construir bajo ciertas reglas que estaban ya pre-establecidas. Pero al graduarse, el joven Sacriste, hizo un viaje a Europa y le cambió la cabeza.
En el viejo continente pudo comprobar cómo la arquitectura estaba transformando la forma de vida de la gente. Arquitectos como el suizo-francés Le Corbusier o el alemán Mies Van Der Rohe, proyectaban y construían teniendo en cuenta “el espíritu de los nuevos tiempos”. Ya nada era igual. La sociedad se transformaba luego de la Segunda Guerra Mundial y la arquitectura debía adecuarse a esta realidad.
Sacriste comprendió el mensaje estando allá y en el contacto directo con estos maestros. Al regresar, junto a otros colegas, crean la Escuela de Arquitectura de Tucumán, filtrando los preceptos de la modernidad a nuestra realidad. Con el tiempo, él y sus amigos se enterarían que esta “escuelita” era reconocida en América, a la par de la Escuela de Arquitectura de Harvard. El arquitecto tucumano César Pelli, siempre comenta cómo se lo decían cuando llegó a probar suerte a Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los profesionales más importantes de la arquitectura mundial.
El maestro Sacriste, siempre decía que para que un arquitecto enseñe arquitectura, debía tener por lo menos cinco años de experiencia en el oficio. Sólo así, y con esta condición, podría regresar a la Facultad de Arquitectura a enseñar. La enseñanza, según él, estaba basada en gran parte, en “la experiencia”
Lo mencionado es cierto, según su perspectiva, si analizamos algunas palabras del pensamiento transcripto al principio: “…y, por sobre todo, debe tener ética”. Al estar en contacto con la realidad, con el “hacer la ciudad” que menciona Venturi, podría valorar la inmensa responsabilidad social del arquitecto.
“El problema más difícil…”
A Sacriste le agradaba opinar sobre el tema de la casa, a pesar de considerarse normalmente a la vivienda como un problema sencillo de resolver. Según él, fue el más interesante que enfrentó en sus años de profesión. Y señalaba que, refiriéndose a la casa de bajo costo, el arquitecto moderno norteamericano Frank Lloyd Wright dijo que “es el problema más difícil, aún para los mejores arquitectos…”
El arquitecto Sacriste señalaba que hoy en día en las Facultades de Arquitectura se da como tema de primer año “una casa chica”, como si esto fuera sencillo. Él creía que era erróneo plantearlo así y apoyaba su afirmación con la frase mencionada recién de Wright. Pensaba que era más fácil resolver una vivienda de 5.000 metros cuadrados, donde los 10 centímetros de una pared no cuentan, que una vivienda de interés social de 50 metros cuadrados (hoy repetida hasta el hartazgo, en base a un diseño único e inmoral sin importar el medio natural y cultural)
Concluimos con una reflexión del maestro, comparando la vivienda de los pájaros con las nuestras y que refleja la mirada simple, quizás como la de un niño, de su forma de ver la arquitectura:
“Cuando observamos los nidos de los pájaros, sus viviendas, vemos la gama infinita de posibilidades que brindan estas verdaderas obras de arte. Además de ser formalmente perfectos, son standars, están siempre bien orientados, construidos con una técnica clara y definida, cumplen correctamente su función, son confortables… Creo que deberíamos volver a las fuentes”
Y si Maestro, coincidimos con usted…

Aprender del sistema de tranvías utilizado en nuestros pagos.

La "humanización" y "optimización" del sistema Curitiba
Causó revuelo en algunos lectores de esta columna lo publicado algunas semanas atrás sobre el transporte público de pasajeros en nuestra ciudad y la comparación con el modelo creado en Curitiba para tal fin y la implementación de éste en la ciudad de Posadas en nuestro país.
Como dice un amigo “vivimos en un hermoso valle rodeado por un encantador telón de fondo de montañas, pero a veces, olvidamos que también hay vida detrás de ellas…”
La idea de mostrar el “modelo Curitiba” es contar la “conceptualización” y/o “la idea fuerza” sobre cómo hicieron en otra ciudad del mundo para resolver su sistema de transporte público en forma óptima y convertirlo en un ejemplo a imitar. Como nos sirve también comparar, con ejemplos más cercanos, el sistema de peatonalización de las calles de la ciudad de Córdoba y sin ir más lejos, el excelente ejemplo de La Rioja. Que dicho sea de paso: ¿no serán también la puesta en escena del modelo brasilero?
Los “modelos” sólo nos sirven para poner en práctica la “creatividad” a la hora de resolver nuestros problemas urbanos, para transformarnos en ciudadanos más felices. No es para “copiarlo” tal cual.
Seguramente no fue acertado incluir solamente las fotografías que corresponden a paradas de ómnibus de esa ciudad brasilera. La imagen que queda, es la de unos tubos de acrílico sin sentido que no podrían adaptarse a nuestro medio. Pero aún así, en ellas podía “leerse” lo avanzado del sistema de las mismas y la posibilidad de acceso por parte de los discapacitados, sin ningún tipo de barreras arquitectónicas.
Es cierto que deberían haberse incluido otras fotografías en esa oportunidad. Como las que aparecen publicadas hoy y en las que podemos apreciar a una empleada vendiendo los boletos a la gente que ingresa a la parada y cómo el ómnibus se estaciona para permitir el ascenso y descenso de los pasajeros.
La presencia de la señora simboliza la “humanización del modelo” y la gente parada en el tubo, la “optimización del modelo” en tiempos, ahorro de combustible y posibilidad de accesibilidad de personas discapacitadas.
Por supuesto que, en nuestra ciudad, debido al excesivo calor producido por la intensa luminosidad y asoleamiento de los veranos, tendrían que considerarse paradas de ómnibus con la protección correspondiente. Con el agregado de la dificultad de las veredas angostas y la posibilidad que tendría una persona en silla de ruedas para acceder. Pero a no asustarse… les aseguramos que todo resultará de la creatividad que pongamos en práctica…
Los recorridos y el tranvía
Ahora, con respecto a los recorridos de los ómnibus, cuando en la columna pasada comentábamos que “de las estaciones terminales de integración, deben partir las líneas troncales, que avancen hacia el área central de la ciudad, en carriles exclusivos y con coches de mayor tamaño” no estábamos, como dice el refrán popular, “inventando la pólvora”, ya que, hasta que el tranvía fue eliminado en Catamarca, la gente venía de las chacras al centro de la ciudad, por este sistema de transporte.
Recordarán que dijimos que el servicio –que ya funcionaba en el siglo XIX– partía de Piedra Blanca hasta la plaza 25 de Agosto, circulando en la ciudad capital por calles República y Rivadavia. La gente que venía a la ciudad lo usaba perfectamente.
Podríamos comparar, cuando hablábamos del carril único, cómo los tranvías circulaban por una vía. También podríamos comparar, cuando hablábamos de las terminales de integración, cómo la gente llegaba hasta Villa Dolores o Piedra Blanca por sus medios, a caballo, en carretas o caminando y de allí subía a lo que hoy llamaríamos “una línea troncal”.
¡Por lo tanto podría decirse que el “modelo Curitiba” ya existía en nuestra ciudad, sin haberse inventado aún en Curitiba! ¿Qué pasó que retrocedimos?
Las imágenes incluidas hoy, tienden a enfatizar la idea conceptual del “modelo Curitiba” que bien podría considerarse a la hora de resolver de una vez por todas, el transporte público de pasajeros del valle central. En éste se encuentra, recordemos, la ciudad capital de una provincia, que centraliza precisamente, la actividad administrativa y de servicios.
Lo interesante de todo esto es que, a partir de la columna pasada, se generó un debate en los vecinos que es bueno incentivar, para resolver, en forma participativa, los problemas urbanos, como en este caso el transporte público, incentivando su uso y dejando de lado un falso espíritu burgués en el uso del automóvil.

La monumentalidad de las fachadas en la Diagonal Norte. El eje "Obelisco-Plaza de Mayo"... muy Paris.
Cuando nombramos esta palabra, se nos viene a la cabeza inmediatamente la ciudad de Buenos Aires. Y es que esa ciudad (cuyo territorio es de cada uno de los argentinos, ya que es la capital de nuestro país) es sinónimo de tango…
Al escuchar esta canción, perfectamente podemos imaginarnos en nuestras cabezas un video clip, con el sólo hecho de sentarse a mirar a la gente que circula por sus calles y avenidas.
Buenos Aires no tiene nada que envidiarle a cualquier ciudad del mundo. Cosmopolita ella, es la referente en materia cultural entre las ciudades latinoamericanas. No en vano está colmada continuamente de turistas brasileros o colombianos.
Al país ingresan al año aproximadamente 4.000.000 de turistas extranjeros, según datos de la Secretaría de Turismo de la Nación. Suponemos que casi todos, pasan por Buenos Aires. Al contar con un sistema de vuelos en el que todos los aviones salen y llegan a esa ciudad, es casi inevitable. Algo injusto para nosotros, por cierto…
Prohibido aburrirse
Cuando los “provincianos” visitamos esta gran ciudad, nos encontramos con una gran oferta en actividades, que muchas veces no tenemos la posibilidad de llevar a cabo en nuestros lugares.
Como por ejemplo tomar clases para “aprender a mirar un cuadro” o para aprender a bailar un tango. Hacer un tour por los barrios porteños subidos a una bicicleta alquilada.
Recorrer su interesante oferta gastronómica en variedad y precios. Visitar los museos para admirar exposiciones permanentes y temporarias que nos invitan a disfrutar del arte en sus más variadas expresiones.
Con suerte, podemos apreciar a la avenida 9 de Julio sin automóviles en pleno sábado a la tarde, preparada para una maratón o un torneo ciclístico. Algo que suponemos que en esa ciudad es imposible y que sólo se puede hacer en urbanizaciones como las nuestras, en las que estamos más en contacto con la naturaleza.
Pero podemos caminar por la reserva ecológica y sentir la emoción de los porteños de “preservar” al menos un poquito de naturaleza ¡Y con qué emoción lo cuentan! Los miramos… y decimos: “Ah…” Ahí podemos entender porqué disfrutan de caminar por nuestros arroyos secos, a minutos de la plaza principal.
Y ni que hablar de la variedad de espectáculos teatrales que podemos elegir entre el circuito oficial, comercial y el “under” Con tanto esmero y dedicación preparan los actores sus obras, que da gusto darse un tiempo para ir a ver por lo menos dos en una noche.
Buenos Aires es así, una ciudad que inspiró a muchos, una ciudad en la que invade también la soledad a la gente, a pesar que suponemos que tienen todo lo que se les ocurra para hacer y no aburrirse… y hasta gratis.
Una ciudad en la que puede verse a una señora mayor –casi octogenaria– chateando en su computadora portátil, aprovechando el servicio wi-fi que le brinda un bar instalado dentro de un local perteneciente a una cadena internacional de comidas rápidas.
Alianzas estratégicas
Considerando la importancia de esta ciudad en materia turística, quizás el Estado municipal debería tomar contacto con sus autoridades y trabajar de la mano en muchos temas que nos ayudarían con nuestro turismo urbano. En la gran ciudad vienen trabajando desde hace mucho tiempo con cierta coherencia en el tema de la preservación del patrimonio arquitectónico, por ejemplo. También tienen mucho interés en mejorar cada día los espacios públicos abiertos. A propósito, el actual Jefe de Gobierno, siempre habla por los medios de su preocupación por la “calidad del espacio público”
No debemos olvidar que en octubre de 2000 visitó la ciudad de SFVC –a iniciativa de A vos Ciudad– el por aquel entonces Secretario de Planeamiento de la ciudad de Buenos Aires, arquitecto Enrique García Espil, quien en una conferencia magistral en un hotel céntrico de nuestra ciudad y con la presencia de los tres intendentes del Valle Central contó cómo elaboraron un Plan Urbano Ambiental para su ciudad.
En aquella oportunidad los intendentes de SFVC (Brizuela del Moral) de Valle Viejo (Lobo) y de Fray Mamerto Esquiú (Vera) coincidieron en la necesidad de llevar adelante una agenda sobre temas urbanos cruciales, escuchando precisamente, las experiencias transmitidas in-situ por el funcionario porteño.
Recordemos que este hecho dio origen al impulso final para elaborar el Plan Urbano Ambiental de SFVC o las Bases del Plan como lo quieran llamar.

La avenida 9 de Julio cortada un sábado a la tarde al tránsito automotor para permitir una competencia ciclística.

El stand de la municipalidad en la última edición de la Expolivo.

Folletería turística en la que está presente SFVC
Con satisfacción, vemos desde “A vos, Ciudad” cómo comienzan a ser usadas estas cuatro letras. Por dar un ejemplo, citamos el uso que hace la municipalidad de esta ciudad en el diseño de stands para exposiciones, camisetas para los informantes y folletería para ser entregada a los turistas.
Estas son las letras que identifican a nuestra ciudad: San Fernando del Valle de Catamarca. Esta ciudad con nombre español y apellido indígena. Esta ciudad que es Capital de Montaña.
Sacar provecho de las letras iniciales, es muy común en muchas ciudades del mundo. Algunos casos: BCN por Barcelona, MAD por Madrid, BUE por Buenos Aires, NY por Nueva York, etc. Se constituye así en un recurso interesante a la hora de promocionar una ciudad para atraer turistas.
Es así como el uso que le damos a SFVC en esta columna semanal sobre temas urbanos y en el programa de radio “A vos, Ciudad”, comienza a ser aprovechado para bien por los vecinos de la ciudad.
Día del Turismo
Lo que acabamos de comentar viene bien para recordar que el pasado sábado 27 de septiembre se celebró el Día Mundial del Turismo. SFVC no estuvo ausente en el festejo y es así como el Estado Municipal y el sector privado (que presta o vende servicios turísticos en la ciudad) integrantes, ambos, del Consejo Asesor de Turismo, organizaron una serie de actos.
El taller Buenos Anfitriones, que se viene desarrollando desde abril en la ciudad “salió a la plaza”. A partir de las 20 horas en la Plazoleta de la Bandera, los vecinos que pasaban circunstancialmente por allí, se detuvieron a escuchar cómo era nuestra ciudad en el siglo XIX, cuáles son los nombres originarios de las montañas y los ríos que rodean y cruzan la trama urbana o cómo era la sociedad progresista de la época y que permitió que el arquitecto Luis Caravati se animara a quedarse en esta ciudad a realizar su fecunda obra.
“Buenos Anfitriones” sigue concientizando a los vecinos sobre la ciudad que tenemos, inserta en una geografía privilegiada y con una historia interesante para contar. Algunos turistas que pasaban por la plaza el sábado a la noche, se sintieron atraídos por las fotografías que se podían ver en la pantalla gigante instalada para tal fin y no dudaron en hacer preguntas.
OMT
La Organización Mundial del Turismo –con motivo de recordar este 27 de septiembre al turismo– emitió un comunicado con el reto o desafío de hacer un aporte desde el turismo para disminuir las consecuencias del cambio climático.
Esta institución sostiene que la solución de la cuestión ambiental, cuyo nudo está centrado en el cambio climático, se mantiene en un relativo estancamiento porque los países desarrollados no logran acordar medidas concretas para mitigar la emisión de los “gases de efecto invernadero”, generados, prioritariamente, por su producción industrial.
El turismo pertenece al sector de los servicios. Es un sector con responsabilidad menor en la cuestión, pero de ninguna manera totalmente ajeno. Las prestaciones que integran un producto turístico no se brindan, por ejemplo, sin consumo energético. Aún así, el turismo es uno de los mejores aliados de la naturaleza y de su conservación. De ello el sector turístico debe ser plenamente consciente, lo que no significa justificación del derroche.
Por eso, el lema de la celebración es una convocatoria al sector turístico internacional para reforzar el compromiso, más allá de las declamaciones, de adoptar las prácticas recomendadas para mitigar la contribución del sector al recrudecimiento de los flagelos que trae aparejado el cambio climático.
Nuestro país y nuestra provincia en particular, poseen una especial condición para el desarrollo de energías alternativas como la eólica o la solar, una oportunidad de beneficiar a nuestro planeta y de brindar posibilidades de desarrollar industrias más limpias y adaptadas a las necesidades de las futuras generaciones.
En el sector turístico, las opciones para sumarse en forma efectiva a la lucha para paliar las causas y los efectos del cambio climático, son muchas. El ecoturismo las llevó a la palestra internacional. Pero la adhesión, tan espontánea como amplia en su momento, con el tiempo pareciera estar debilitándose sin haber alcanzado, todavía, a dar su impronta al rumbo del sector.
Comencemos por nuestra ciudad
Por ello, nos parece totalmente oportuno el lema sobre el que nos invita a reflexionar esta celebración del Día Mundial del Turismo. En esta Capital de Montaña están dadas las condiciones para desarrollar este tipo de turismo en comunión con la naturaleza. Nuestra ciudad está en medio de montañas. Desde cualquiera de las calles de nuestra cuadrícula urbana podemos apreciar el Ambato o el Ancasti, que cambian de color a lo largo del día y en las cuatro estaciones del año.
Como bien decía un vecino los otros días, tenemos que comenzar por nosotros, los que vivimos en esta ciudad, a tomar conciencia que debemos cuidar los espacios públicos, que debemos conocer nuestra historia, que es fundamental mantener limpios los espacios abiertos y no arrojar basura desde la ventanilla del auto o del ómnibus.
Sí, tenemos que comenzar por nuestra ciudad, por esta Capital de Montaña, que nos da la posibilidad de permitirle a la gente que se “desarrolle” a través del turismo.

Una plaza

La gente
Un matrimonio me contaba los otros días que, viajando en el auto con su hijo por una de nuestras rutas catamarqueñas, éste les hacía notar que en el medio de la nada, había un poste de luz con un foco en la parte superior. El chico les preguntó qué sentido tenía esa luminaria en aquel lugar, cuando no había nada cerca. Los padres le advirtieron que al costado de la ruta y algunos metros hacia adentro, tapado por el monte, había un caserío. Seguramente para la gente que vivía allí, era muy importante su ubicación.
La provincia de Catamarca, en toda su geografía, tiene innumerables pueblitos a la vera de las rutas y al pasar por estos lugares nos preguntamos, al igual que ese chico: ¿Cómo hacen para vivir allí? ¿Cómo hacen para subsistir?
Vino a nuestras mentes esta anécdota, durante la visita de la licenciada Alejandra Anello al programa de radio “A vos, Ciudad”. Ella es Directora de Gestión, Coordinación y Supervisión de Programas y Proyectos de la Administración del Hábitat de Catamarca. En esta oficina están llevando a cabo, desde hace un tiempo, un programa que se llama “Ahora los Pueblos”.
Hay que destacar que la Administración del Hábitat se conformó a partir de una serie de programas, tanto federales como provinciales, destinados a cubrir las necesidades urbano-habitacionales de los sectores sociales más vulnerables y carenciados. Por lo tanto, la oficina del Sistema de Información Integral para el Hábitat, trabaja en forma coordinada con la dirección antes mencionada, para evitar la superposición de programas en un mismo beneficiario, inclusive con la demanda del IPV.
Coincidíamos en la radio, que los pueblos de muchas de nuestras provincias del país están comenzando a “despoblarse”, precisamente. La gente se va de “su lugar” buscando otros horizontes. Les atrae las ciudades, ya que piensan que en ellas encontrarán las oportunidades que no vislumbran en sus terruños.
Es curioso, pero un fenómeno parecido sucede en España (salvando las distancias económicas por supuesto) ya que muchos pueblitos de aquel país del norte se están vaciando de gente. Para revertir esta situación, el gobierno español viene desarrollando desde hace mucho tiempo una serie de estrategia, incentivando la instalación de familias, sobretodo que tengan niños, para que estos lugares vuelvan a tener vida y para que, literalmente, “no desaparezcan del mapa”. Evidentemente, es un fenómeno global.
Como nos contó la licenciada Anello, el programa “Ahora los Pueblos”, fue una iniciativa del Gobernador de la Provincia, quien convocó a los organismos que componen el Poder Ejecutivo con vistas a combatir el flagelo de la pobreza, sobre todo en las poblaciones rurales de escasa densidad (alrededor de 300 habitantes), con mayor grado de vulnerabilidad social y lejanía a los centros urbanos. Luego se invitó a sumarse a los demás poderes del Estado y las fuerzas vivas de la sociedad, a los Municipios del Interior, Asociaciones, ONGs, etc.
Según datos de la Administración del Hábitat, se invirtió en este programa (entre viviendas e infraestructura, ejecutadas y en ejecución) un monto aproximado a los veinticinco millones de pesos. Cuando hablamos de infraestructura nos referimos a salones de usos múltiples (tan necesarios para la vida en comunidad), plazas y paseos, veredas, calles, iluminación, forestación, etc. Algunos de los pueblos en los que se intervino son: Tatón, Balde de la Punta, El Quemado, Telarito, Casa de Piedra y Anillaco.
El objetivo general del programa “Ahora los pueblos” es el de brindar soluciones integrales al desarrollo humano de los pueblos, puestos y parajes. Impulsar el desarrollo local en comunidades pequeñas de base rural, a través de una estrategia que satisfaga las necesidades en: infraestructura básica, social y productiva; agua potable y de riego; salud, educación, seguridad, trabajo, vivienda, caminos, comunicación; rescate y promoción de las artes y oficios locales; saneamiento de títulos; nutrición, deporte capacitación y fortalecimiento familiar con el acompañamiento de autoridades municipales y legislativas y organizaciones no gubernamentales que deseen adherirse.
El ingreso de pequeños poblados al Programa, está en directa relación con el área de intervención que definan los entes estatales, previendo sus prioridades y factibilidad de realización, detectando en el marco de las mismas, a las familias particulares que presenten mayor índice de vulnerabilidad y/o precariedad. Según las necesidades que competa cubrir a cada Ministerio, Secretaría o Administración, se evalúa la incorporación de los núcleos familiares en calidad de potenciales beneficiarios con soluciones puntuales. Respecto a las necesidades comunitarias, los organismos pertinentes, elaboran proyectos determinando el alcance de la población beneficiaria, los costos y las responsabilidades que le competan. Como puede notar el lector, es un trabajo interrelacionado entre los distintos organismos del Estado.
Un mundo para algunos
El muchachito que iba con sus padres en el auto (que les contábamos al comenzar la nota) notó, al pasar nuevamente por el lugar ya entrada la noche, cómo ese foco, aparentemente ubicado sin sentido y que le llamaba la atención cuando pasaron de ida, iluminaba ese sector de la banquina y entendió que, gracias a esa luminaria, los pobladores podían esperar el ómnibus más seguros en la madrugada, cuando todavía está oscuro.
Un foco… un simple foco, puede ser “un mundo” para algunas personas. Quizás esto no llegamos a dimensionarlo en una ciudad. Pero está claro que un pueblo tiene otras vivencias, otras realidades…

Un arquitecto votando
Un arquitecto jovencito decía los otros días, casi al borde de la angustia “¡Por Dios… quiero hablar de arquitectura!” Lo decía con la desesperación de la certera convicción de la concreción inmediata de las cosas de la vida, devorándose a ésta apasionadamente, como suponemos que lo debería hacer cualquier chica o chico de 25 años. El gran poeta y cantautor Victor Heredia lo sintetiza muy bien en una de sus canciones “Tengo la esperma urgente…” Y es que al final de cuentas, como nos alecciona aquella serie televisiva de HBO “todos vamos a terminar dos metros bajos tierra…” No podemos pasar por esta vida sin pasión.
Los grandes avances en el mundo de la arquitectura se han producido, precisamente, por la postura crítica frente a los problemas a resolver y con actitudes verdaderamente transformadoras y de vanguardia.
Este joven arquitecto, comprende que la Escuela de Arquitectura en la que se formó, pertenece a una de las tantas de nuestras universidades argentinas, que como muchas, han sido destruidas durante la pasada década de los noventa. Sabe del déficit en su formación. Sabe que en la profesión del arquitecto, la solución no es la “especialización” sino la visión integral del arquitecto. Sabe que el arquitecto hace ciudad y no puntualmente un edificio.
Esta reflexión la hizo en medio de un hecho inédito entre los arquitectos del medio, cual fue la mediatización de la campaña para renovar el Consejo Directivo de la Unión de Arquitectos de Catamarca. Institución ésta, encargada de controlar la matrícula profesional de los arquitectos.
Un retiro espiritual
Nos viene a la mente también, el comentario de un arquitecto amigo (un poco más grande que el joven citado recién) quien reflexiona sobre dos hechos que le tocaron vivir en la vida y que los unió para dar explicación a la “formación continua”, tan necesaria en nuestra vida profesional.
Este arquitecto, ante una situación límite, sigue el consejo de un médico, quién lo guía por la sana rutina del ejercicio físico y a partir de ese momento comprende la importancia de la actividad física para mejorar su salud.
Este colega, también, consulta una vez a un sacerdote amigo, acerca de sí tiene sentido la existencia de los conventos de clausura. Él le dice que son el tesoro de la iglesia, “allí los monjes oran por nosotros”, enfatiza. El profesional piensa en su respuesta y a partir de ese momento comprende la importancia de estos ámbitos religiosos.
El arquitecto comprende a lo largo de los años, algo que es obvio, así como es importante el ejercicio físico ya que, gracias a éste, mantenemos saludable el cuerpo, también es importante el ejercicio espiritual ya que, gracias a éste, mantenemos saludable el alma…
Algo parecido pasa con los arquitectos. La rutinaria de nuestro oficio, llevando adelante el estudio de arquitectura, buscando proyectos, elaborando presupuestos, relacionándonos con nuestros clientes, el contacto traumático y maravilloso a la vez con la obra, por citar solamente algunos aspectos, nos mantiene saludables en el ejercicio de nuestra profesión.
Pero… ¿Qué pasa con el alma de un arquitecto si no hay lugar para la reflexión? ¿No es hora, llegado cierto momento de nuestra vida profesional, plantearse la necesidad de realizar “retiros espirituales-profesionales”? Es ahí cuando recordamos lo que le dice al arquitecto su amigo cura… Entonces piensa si no vale la pena comparar los “ámbitos de debates de ideas” con los conventos… Y cree que sí… En estos foros se cuida nuestra profesión… Allí está el mundo de las ideas, incontaminado, cristalino. Allí todo tiene su justo nombre… Allí cuidan que no olvidemos a los grandes arquitectos y a los no tan grandes. Allí rescatan del anonimato a los buenos arquitectos desconocidos. Allí está el tesoro de nuestra profesión… Allí “oran” por nosotros… ¿Acaso no son, para los arquitectos, los lugares donde nos juntamos a hablar de arquitectura, “lugares santos” para la arquitectura?…
Este arquitecto reflexiona que los lugares de encuentro para pensar la arquitectura en una ciudad, son como retiros espirituales que nos permiten tomar posición frente a los problemas de la misma. Este arquitecto se da cuenta que sus palabras tienen sentido ahora. No podemos olvidar que somos arquitectos y que debemos seguir pensando, reflexionando, analizando la arquitectura. Sólo así seremos arquitectos honestos e insertos en la realidad que nos toca actuar, con compromiso y disciplina…
Familias endogámicas
Escribió una vez el arquitecto catalán Francisco Barba Corsini: “El único sujeto de la arquitectura es el hombre y el objetivo es hacerle más feliz. La Arquitectura debe primero funcionar y luego emocionar; la técnica es sólo un medio y la mejor arquitectura es la Naturaleza, a la que hay que acercarse. Lo fundamental es tranquilizar la vida humana en las ciudades, con la arquitectura”.
Las ciudades son fundamentales para responder con eficacia uno de los problemas más graves que enfrentamos: la exclusión de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. La arquitectura y los arquitectos juegan un rol fundamental. Los arquitectos debemos estar preparados para ello, por lo tanto debemos “reciclarnos” continuamente.
Decía los otros días el reconocido arquitecto Ricardo Palacios (en un reportaje que le hicimos en el programa de Radio Unión “A vos, Ciudad”) que casi todos los colegios profesionales del país, padecen hoy en día una fuerte injerencia del Estado en los mismos, impidiendo que se produzca lo más sublime (en el caso de los arquitectos) que es “hablar de arquitectura”.
En honor al pensamiento de las dos generaciones de arquitectos citadas en esta columna, tenemos que recordar, que en la institución que nos agrupa, no se debe hablar de otra cosa que no sea “Arquitectura”. Cuando el Estado se mezcla con estas instituciones, pasa lo mismo que con las familias endogámicas: corren el riesgo de enfermarse todos los integrantes que componen la misma.

Vista desde la galería de arte

Aguas danzantes en la noche
Si el lector visita la ciudad de Córdoba, notará que existe una nueva plaza en la que se puede ver un espectáculo de aguas danzantes, que durante la noche adquiere otro brillo con la incorporación de un juego de luces armonioso.
Nos referimos al Paseo del Buen Pastor, ubicado en Nueva Córdoba. Un lugar de esa ciudad mediterránea en la que el visitante se encuentra con un paisaje urbano que da la impresión que evoluciona continuamente, debido a la incesante construcción de edificios en altura.
El predio triangular, de algo más de 10 mil metros cuadrados, en Hipólito Irigoyen y que durante casi un siglo cobijó la cárcel de mujeres Buen Pastor, presenta una nueva escenografía, dominada por la tendencia de apuntar a nuevos espacios recreativos y culturales, pero donde la principal actividad se centra en la oferta comercial en un formato de shopping de alto nivel.
Concebido como un complejo cultural, recreativo y gastronómico-comercial, está ubicado en uno de los sectores de mayor cotización inmobiliaria de la ciudad de Córdoba, área donde aún quedan señales del antiguo esplendor urbano que no cayó bajo la piqueta para dar paso a edificios en altura.
La erogación global para la construcción del complejo fue de unos 15 millones de pesos, que contemplan tanto, a la recuperación de la capilla, como a las nuevas construcciones y la parquización del predio.
A tono con esos cambios, también lo fue su fisonomía. Una primera idea fue ejecutar un gran espacio verde, con la posibilidad de construir una playa de estacionamiento subterránea. Pero el plan cambió, para dar paso a la nueva estructura.
De la antigua construcción que fue ejecutada entre 1897 y 1906 bajo la dirección del arquitecto José Montblanch (para las hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor de Angers), sólo queda en pie la capilla. Tras su desacralización fue restaurada para rescatar tanto su planta en cruz griega –única en su especie en la ciudad– como las pinturas murales y cuadros de artistas de renombre.
Los pabellones de la cárcel fueron demolidos por su mal estado de conservación y su nulo valor arquitectónico, según un informe de la arquitecta Marina Waisman, ya fallecida. La destacada profesional aseguró, en su momento, que sin los enormes muros, se podría apreciar mejor la majestuosa arquitectura neo-gótica de la iglesia de los Capuchinos.
En el espacio libre que quedó tras la demolición (ejecutada entre fines de 2004 y abril de 2005) de los 6.400 metros cuadrados de pabellones de la ex cárcel de mujeres, se edificaron locales comerciales que alojan dos restaurantes, un resto bar, una vinoteca y venta de productos regionales, un bar temático y un local de venta de artículos de cuero.
El área cultural ocupa el espacio central integrado a la capilla, para la realización de muestras de arte y la organización de conferencias. Al costado del templo se construyó una plaza seca como espacio recreativo y de conexión con los restantes sectores. Hay también espacios para oficinas, junto a servicios sanitarios y dependencias auxiliares.
Tal vez uno de los atractivos centrales del conjunto (como mencionamos al principio de esta nota), es la enorme fuente de aguas danzantes, ubicada sobre la calle San Lorenzo. Tiene un sistema de iluminación especial para la formación de figuras a una altura considerable.
En el espacio en el que está presente el agua, está lleno de vida. Cientos de jóvenes se reúnen a tomar mate, charlar, estudiar… Se juntan en un espacio público que les pertenece y en el que se sienten a gusto.
Recuerdos de Córdoba
Siempre que hablamos de los espacios públicos de nuestra ciudad, con los colegas arquitectos, rescatamos el hecho que aquellos que estudiaron en las Escuelas de Arquitectura de la ciudad de Córdoba, tienen a su favor la ventaja de haber vivido en una ciudad en la que podían “sentir” en cada momento de sus vidas universitarias, la calidad de sus espacios públicos.
El arquitecto Miguel Ángel Roca hizo mucho al plantear la peatonalización de las calles céntricas de la ciudad, donde se encuentran edificios de gran valor histórico. El arquitecto “Togo” Díaz hizo mucho también, al diseñar, sin querer, un paisaje urbano. En Córdoba, salvo algunas excepciones, y gracias al trabajo del arquitecto Díaz, las medianeras, los coronamientos y las terrazas de los edificios son tratados como corresponde.
Al caminar por las calles de Córdoba podemos hacernos rápidamente un mapa mental, que nos permite sentir una ciudad distinta de otras de nuestro país. Una ciudad más humana, a escala del peatón.
En la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, tuvimos la suerte de tener a un Luis Caravati quien diseñó intuitivamente, a medida que iba construyendo sus edificios, una ciudad. Siguieron Sarrahil y Gazzoli, dos arquitectos que plantearon una ciudad más compacta que la actual y con gran calidad en los espacios públicos. Luego vino el estudio del Centro Histórico de la ciudad, llevado a cabo por el arquitecto Nicolini.
Estos antecedentes en nuestra ciudad, por suerte, nos permiten darnos cuenta que San Fernando del Valle de Catamarca está inserta en un sistema natural. En nuestra ciudad, por suerte, hay arquitectos que vivieron durante su vida universitaria en Córdoba… ¿Qué nos pasó que los técnicos no supieron interpretar el patrón, la matriz, el modelo…?

A pocas cuadras de la ciudad
Unos amigos –amantes de la vida al aire libre– me comentaron en una oportunidad, el grato recuerdo que tienen grabados en sus mentes de su estadía, cuando eran niños, en el camping municipal de la ciudad de Salta, durante unas vacaciones de invierno.
Hacía frío y de noche, los anfitriones del camping, acercaban a los visitantes brasas para encender el fuego. Organizaban guitarreadas que se prolongaban hasta altas horas de la madrugada y los baños, siempre limpios, contaban en las duchas con agua caliente. También podían recorrer, durante el día, la ciudad de Salta en unos pequeños ómnibus, que ponían a disposición de los turistas en determinados horarios.
El servicio que brindaban a los invitados, era similar al que puede encontrar un viajero cuando entra a cualquier camping de la Patagonia Argentina. Éstos no tienen nada que envidiarle a los servicios que ofrecen los campings europeos.
El sábado pasado nos visitó en la radio, en el programa “A vos, Ciudad” el profesor Luis Angel Bazán. Él está a cargo del Camping Municipal, ubicado unos metros más adelante del puente sobre el río El Tala, más conocido como Las Rejas. Nos contó aspectos interesantes a tener en cuenta.
Una vez que cruzamos el badén sobre este río, nos encontramos con un camping de grandes dimensiones, que permite la instalación de carpas y casillas rodantes. Además, durante el verano, funciona como un balneario, ya que una pileta de grandes dimensiones –en realidad son dos– posibilitan a la gente refrescarse en los cálidos días que nos toca vivir entonces.
Los profesores de educación física del municipio, ofrecen en el verano una serie de actividades recreativas programadas, que nos permiten pasar un fin de semana agradable y distinto en la ciudad. Podemos llegar al lugar, usando el servicio público de transporte urbano también.
Sería bueno que el vecino de San Fernando del Valle de Catamarca, una vez leída esta nota, pudiera visitar el camping. Si conocemos lo que tenemos, podremos brindar mejor información al turista que nos visita. Un camping en una ciudad es necesario para este tipo de turismo alternativo y de aventura. Mucha gente gusta de este tipo de viajes y recorren el país haciendo base en estos lugares y a un costo económico pueden disfrutar del paisaje y las costumbres del lugar.
El camping tiene amplias instalaciones con vestuarios, parrillas, canchas para practicar deportes y la proximidad de la montaña, invita al visitante a animarse a hacer senderismo por la cercanía. Por otro lado, en verano, se puede disfrutar de las frescas aguas del rio El Tala, que bajan del Ambato, permitiéndonos un respiro a las altas temperaturas de la siesta.
La naturaleza tan cerca…
En nuestra ciudad tenemos la suerte de contar con la naturaleza al alcance de nuestras manos. No solamente el camping es un lugar que podemos visitar o invitar a visitar a los turistas, sino también el embalse de El Jumeal es un interesante atractivo. Parece mentira que, a tan pocos metros del centro de la ciudad, se pueda disfrutar de este espejo de agua.
Un grupo de porteños me contaron en una oportunidad, la sorpresa que les había causado recorrer el lecho seco del arroyo Fariñango, en una deliciosa caminata que realizaron, pudiendo ver en su recorrido una flora y fauna autóctona que los maravilló. Estaban admirados de la cercanía de este atractivo de la plaza principal de la ciudad. No podían creer que saliendo a caminar desde un hotel, pudieran “meterse” en las montañas. Por supuesto, que al recorrido lo hicieron acompañados de un vecino amigo de ellos.
Y es que en nuestra ciudad contamos con un telón de fondo, que va cambiando de color y textura a lo largo del día y del año. Nuestros Ambato y Ancasti, nos brindan un espectáculo increíble cada vez que caminamos por nuestras calles.
Negocios en la naturaleza.
En este mismo programa de radio, nos visitó también Eduardo Castagnola, sub-gerente de una importante obra social nacional, con oficinas en nuestra ciudad. Esta empresa organiza para el próximo sábado 6 de septiembre, por la mañana, en el Predio Ferial Catamarca, un Seminario-Taller en el que brindarán una introducción conceptual al marketing para Pymes y profesionales independientes.
Pensábamos, mientras hacíamos estos dos reportajes, mencionados en esta columna, cuanto potencial existe en nuestra ciudad para los emprendedores y para las actividades turísticas al aire libre.
Contamos con una ciudad “inscripta” en la naturaleza y con un abanico de posibilidades de actividades de “turismo aventura urbano” que están si explotar. Sólo hacen falta emprendedores. El Estado municipal tendría que involucrarse fuertemente aquí apostando todas sus fichas.
Un sinfín de actividades se desarrollarían desde pequeñas empresitas con el apoyo del municipio, que permitirían que los turistas –y los vecinos también– pudieran realizar canotaje, remo, caminatas, senderismo, bicicleteadas, etc, etc.
Dios fue generoso con nosotros al darnos la naturaleza que tenemos. Caravati, diseñó y construyó nuestra ciudad. ¿Qué más podemos pedir? Creemos que solamente falta el espíritu emprendedor. Hay que incentivarlos. El intendente, si lee esta nota, seguramente se pondrá a trabajar en este potencial enorme que tenemos.
El Malba y un nuevo aniversario.
La administradora del Hábitat nos habla del cambio de gestión.
Los arquitectos Adriana Medina y Ricardo Palacios plantean la necesidad de contar con un Plan de Ordenamiento del Territorio para adherir a la Ley Nacional de Bosques.

Unas semanas atrás, tuve que permanecer por unos días en la ciudad de Córdoba y aproveché la ocasión para recorrerla en los momentos libres. Para los que venimos de Tucumán, nos resulta interesante esta ciudad mediterránea ya que fue, por mucho tiempo, un ejemplo de lo que se debe hacer en urbanismo. En muchos aspectos, se parece a Curitiba y Barcelona. Claro, tomando el concepto de “modelo”, “matriz”, que siempre explicamos en esta columna.
Hay que reconocer también, la tarea de dos arquitectos que colaboraron en el cambio de esta ciudad. Ellos son: Miguel Ángel Roca, quien intervino en la peatonalización del casco histórico y “Togo” Díaz, quien delineó, con sus edificios en altura, el nuevo paisaje urbano de la ciudad.
Una de las cosas positivas que pude apreciar, fue una feria ambulante en una de las calles de la ciudad. Algo que, seguramente, para aquellos vecinos que pudieron visitar otras urbes del mundo, valoran como un hecho económico interesante en las ciudades.
En Paris, los turistas disfrutan de las ferias que se realizan en sus calles. Como la de los días jueves en el barrio latino. Allí se puede encontrar a mano frutas y verduras del día, quesos y pescados frescos. Es un placer para los ojos, admirar los puestos de flores que también se instalan en la ocasión. En Córdoba, pasa lo mismo.
¡Qué simpleza! ¡Y qué beneficios para la ciudad! ¡Tanto para los vecinos como para los turistas! Caminar por las calles y poner en funcionamiento los cinco sentidos en un paseo de compras efímero, al aire libre…
Lo de Córdoba me sorprendió gratamente. Me había levantado esa mañana temprano y me disponía a ir a mi rutina obligada de esos días, cuando al doblar en una de las calles, cerca de Plaza España, me encuentro con los puestos bañados con la luz del sol. La gente iba y venía comparando calidad y precios.
Al ver semejante espectáculo, no pude menos que detenerme, ponerme a charlar con los puesteros y sacar fotografías (y que ilustran esta nota). Había mucha gente comprando los productos a precios realmente competitivos.
Pensé entonces, lo beneficioso que sería para SFVC contar con un sistema de similares características. Se podría diseñar y construir puestos de venta para que, al menos tres veces por semana, recorran la ciudad en puntos fijos y estratégicos de la misma.
Adelantarnos
Al escribir esta nota recuerdo también, la reflexión de un amigo, que al visitar la ciudad de Sidney en Australia, pudo disfrutar del comienzo de la primavera –que coincide con la nuestra– un primero de septiembre. Y es que los vecinos de aquella ciudad quieren marcar la diferencia –ya que el clima es bueno en ésta época del año– y se plantearon “¿por qué no celebrar el comienzo de esta hermosa estación veinte días antes?”
¿Qué queremos significar con esto? Pues, que si queremos que SFVC sea una ciudad turística, debemos hacer funcionar la creatividad para adelantarnos a las actividades que podemos generar y que nos ubicarían en un primer plano a nivel nacional, por lo novedoso, por lo distinto.
Como lo es la Expolivo… que por una cuestión de días, el actual ministro de Producción y Desarrollo se la “quitó” de las manos a La Rioja… Un dato que no es menor. Y a propósito… SFVC debería “celebrar” más esta exposición. Notamos que cuando va a comenzar la misma no está “forrada” la ciudad con gigantografías ubicadas estratégicamente en la trama urbana o banners colgados en los postes de luz, como sucede en muchas ciudades que “viven” del turismo. Los taxis deberían tener toda su carrocería ploteada, anunciando el evento, al menos 10 días antes de su comienzo. Esto no significaría erogación alguna para el municipio, ya que lo podría esponsorear la misma exposición, con sus auspiciantes. Esto sería también una excelente campaña de concientización turística desde el Estado para con los vecinos.
Imaginación, creatividad, poner a funcionar la cabeza con mentalidad emprendedora, sin cumplir horarios, las 24 horas… adelantarnos. Así es cómo deberíamos pensar estas cosas en la ciudad. ¡Ya que la ciudad es un organismo vivo!

También la destrucción…
Otro tema que me llamó mucho la atención, al visitar la ciudad de Córdoba, es ver el estado de deterioro de las veredas. En algunos puntos de la ciudad es prácticamente imposible poder caminar por las mismas.
Por otro lado, también me sorprendió la mala disposición de las rampas para ser usada por los discapacitados. Lo normal sería pensar que en una esquina contamos con cuatro rampas, para que la persona que se desplaza con su silla de ruedas pueda hacer uso tranquilamente de ellas. Pero la sorpresa fue constatar que de las cuatro, sólo había dos y a veces una. Así no funciona…
También otro ejemplo de cómo las últimas administraciones del municipio de Córdoba han “destruido” la ciudad, es ver la basura desparramada por sus calles, como ilustra la fotografía de esta nota.
Las bolsas son desplazadas por los automovilistas desde su ubicación en los cordones de las veredas a la calzada, y una vez ubicadas en el centro del cruce de las calles, pasan por encima desparramando absolutamente todo.
Y un dato curioso: los automovilistas no respetan las sendas peatonales y se puede escuchar, reiteradamente, las discusiones entre los peatones y los conductores de vehículos, siendo recriminados éstos últimos por no tenerlos en cuenta a la hora de cruzar la calle.
Esto no significa que si en esta ciudad tan importante suceden estas cosas, cómo no van a pasar en la nuestra… Al contrario, al ser SFVC más pequeña, todo, absolutamente todo, debería funcionar a la perfección.
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