
Una nueva filosofía de vida para dejar un mundo mejor a nuestros hijos.
Los estudiantes del Taller V de la Escuela de Arquitectura de La Rioja, están trabajando en una propuesta urbano-arquitectónica para la localidad de Chepes Viejo, ubicada a ocho kilómetros de la ciudad de Chepes.
Hace muchas décadas atrás, ante la negativa de los vecinos del viejo Chepes de que el ferrocarril pase por sus calles, se decidió ubicar la estación de trenes unos kilómetros más abajo. Esta medida fue fatal para el pueblo, provocando la emigración de su gente, dejando una imagen de desolación, como ocurre en muchos lugares de nuestro país. Así surgió el nuevo Chepes que hoy conocemos, transformándose con los años, en un centro estratégico que intercomunica La Rioja, San Juan, San Luis y Mendoza.
Los jóvenes estudiantes deben intervenir en lo que queda de la plaza del Chepes Viejo y rescatar los valores que se han olvidado y tratar de insertar a este pueblo dentro de una propuesta de ordenamiento territorial que involucra a otras poblaciones de la región.
Es así que, entre todas las alternativas que se debaten en el taller, está un modelo de poblado del que mucho se habla en el mundo desarrollado, a propósito de la crisis que están viviendo sus habitantes, y que son los denominados “pueblos de transición”
Una idea adelantada
Creemos que el petróleo nunca se va a acabar y que el crecimiento económico será para siempre. Pero lo cierto es que el “oro negro” algún día será escaso y que para extraerlo se requerirá de mucho dinero y consumo energético.
Ante esta realidad han surgido una serie de colectivos que trabajan en la idea de barrios, pueblos, comunidades o ciudades “en transición”. Éste es un movimiento internacional de personas que, ante el previsible fin del petróleo y la amenaza del cambio climático, han empezado a organizarse en sus municipios y localidades para hacerles frente y ser autosuficientes. Pero este modelo bien puede aplicarse en aquellos pueblos que buscan su desarrollo ya que, su “idea fuerza”, es conseguir que esta red de personas se comuniquen y compartan experiencias.
Los que defienden estas propuestas, creen que la gente puede ser feliz valiéndose de la vida en comunidad, pensando en el bien común y en sociedad. Para concretar este sistema, es necesario que “funcione” en la persona, por ello es importante el trabajo en materia de educación ambiental.
Sostienen que la humanidad está viviendo tiempos de cambio y… ¿por dónde comienzan los cambios? Pues, por los hábitos de consumo y de producción económica. Los que adhieren a esta filosofía creen que lo que se viene será muy difícil, muy duro, pero que es una gran oportunidad para que los pueblos puedan adaptarse a esta transición.
Con el lema “hay que experimentar” creen que los modelos de desarrollo actuales pueden ser refutados. “Vivir 40 años para pagar la hipoteca de tu casa no tiene sentido…” sostienen los jóvenes que impulsan este movimiento.
El enlace del mundo rural y urbano es el ideal que tienen en mente y que, en casi cien casos conocidos en el mundo que han probado esta experiencia, demuestran que es posible. No se transforman en guetos, sino que buscan la integración con lo que ya existe en el territorio y así propenden a un “efecto contagio” con el resto.
En estos momentos es complicado hablar de propuestas de este tipo, sobre todo en América Latina donde se vive una época de bonanza económica, que anestesia a la clase media con el consumo en cuotas. Pero los coletazos de la crisis europea, algún día llegarán… La clase política debería adelantarse “imaginando” un mundo mejor para los pequeños pueblos que están desapareciendo, promoviendo una actitud emprendedora.

Las vías del tranvía en calle República llegando a la plaza principal.
En otra oportunidad en esta columna, mencionamos al viejo tranvía de SFVC. Gratamente vemos que en estos días se lo recordó en otras publicaciones. Queremos hoy aportar algunas consideraciones para enriquecer el debate.
El servicio de tranvía –que funcionaba en SFVC desde finales del siglo XIX– partía de Piedra Blanca hasta la plaza 25 de Agosto, circulando en la ciudad capital por calles República y Rivadavia. La gente que venía a la ciudad lo usaba perfectamente.
Las Chacras y SFVC estaban unidas por las vías que atravesaban distintos barrios y poblados. El coche del tranvía tenía paradas intermedias, como por ejemplo en Villa Dolores o La Chacarita. La gente llegaba hasta allí por sus medios, a caballo, en carretas o caminando y de allí subía al transporte público.
Recordarán que en innumerables ocasiones citamos como ejemplo de ciudad sustentable a Curitiba. En ésta el sistema de transporte que inventaron, para evitar el uso del automóvil, lo exportaron a otras ciudades de países latinoamericanos; en Colombia lo bautizaron “Transmilenio”.
Las imágenes del tranvía de nuestra ciudad, que la unía a Las Chacras, recuerda la idea conceptual del “modelo Curitiba” o “Transmilenio”, que bien podría considerarse a la hora de resolver el transporte público de pasajeros del valle central. ¡Por lo tanto, podría decirse que el “modelo Curitiba” en materia de transporte ya existía en nuestra ciudad, sin haberse inventado aún en Curitiba! ¿Qué pasó que retrocedimos?
La idea de mostrar una vez más el “modelo Curitiba” es la de destacar la “conceptualización” y/o “la idea fuerza” sobre cómo hicieron en otra ciudad para resolver su sistema de transporte público en forma óptima y convertirlo en un ejemplo a imitar.
Desde este espacio de opinión hemos propuesto en numerables ocasiones, un sistema de microbuses con estaciones terminales de integración en determinados lugares de la ciudad y las Chacras, que puedan conectarse a las líneas troncales. Éstas se dispondrían en el Valle Central –en base a un diseño de ingeniería de transporte– en carriles exclusivos y con coches de mayor tamaño.
No estamos inventando nada, cuando comentamos la idea anterior ya que, hasta que el tranvía fue eliminado en Catamarca, la gente venía de las chacras al centro de la ciudad utilizando este sistema de transporte.
Un modelo de transporte para el siglo XXI
Los “modelos” sirven para poner en práctica la “creatividad” a la hora de resolver nuestros problemas urbanos, para transformarnos en ciudadanos más felices. No es para “copiarlo” tal cual.
SFVC y los departamentos vecinos, tienen pendiente resolver acertadamente el sistema del transporte público de pasajeros. A diario escuchamos múltiples quejas de los usuarios. Esto se ve agravado, en el casco céntrico de la ciudad, por el intenso tránsito de automóviles que llegan a colapsar sus calles en determinados horarios.
Hay que pensar que el servicio de transporte público se debe resolver en forma consensuada entre el municipio de la capital y los que rodean a éste, ya que la gente ve a todo como una sola mancha urbana. Tarea para los próximos intendentes a asumir.
Nuestra ciudad, junto a las urbanizaciones de los departamentos vecinos, podrían perfectamente poner en práctica los modelos “Curitiba” o “Transmilenio” en materia de transporte público de pasajeros…. O el “modelo SFVC–Las Chacras” que fue el caldo de cultivo para aquellos…

El Bloque Salta, obra del arquitecto Eduardo Larrán.
En 1939, la Universidad Nacional de Tucumán crea la Escuela de Arquitectura, a la que llegarían en 1943, desde Buenos Aires, los arquitectos Eduardo Sacriste y Horacio Caminos. Estos profesionales iniciarían una prolífica tarea de investigación, proyecto y construcción en el campo de la arquitectura y el urbanismo, no tan sólo en Tucumán, sino también en su zona de influencia en la región.
A los arquitectos mencionados se unieron otros apellidos como Cavagna, Vivanco, Le Pera, Zalba, Oneto, Tedeschi, Calcaprina y Rogers; constituyendo todos, la primera generación de maestros arquitectos de la hoy Facultad de Arquitectura y Urbanismo.
Formados por estos ilustres nombres de la arquitectura, egresaron César Pelli y Eduardo Larrán. El primero se radicó en Estados Unidos y el segundo en la ciudad e Salta. Del tocayo de Sacriste nos ocuparemos ahora.
En su libro “Eduardo Larrán, Arquitectura Moderna en el Noroeste Argentino” se puede ver el texto de una nota que le dejó el maestro Sacriste, en ocasión de la visita que hizo a una de las obras de su discípulo en 1979 y que, al no encontrarlo escribió:
“Eduardo, he sentido muchísimo no encontrarte. Hemos pasado un rato muy grato. Tu señora es encantadora. Tu casa, es muy buena. No hay duda que, el alumno (tocayo) ha superado, por mucho, al maestro. Con mi afecto. Sacriste”
Cuanta emoción habrá sentido Larrán al leer la pequeña nota que le dejó Sacriste. Y es que el espíritu del Movimiento Moderno pudo trasladarse, filtrado a un medio natural y cultural tan singular como el salteño, gracias a lo que el estudiante recibió del profesor.
Eduardo Larrán nació en Santa Fé el 11 de octubre de 1927, pero inmediatamente su familia salteña retornó a su provincia, donde pasó la mayor parte de su vida. Siendo adolescente despertó ya su vocación por los temas relacionados por la arquitectura. Estudió en la época de oro del Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán, graduándose en 1959.
Larrán fue un pionero que tuvo que enfrentarse al espíritu conservador de la sociedad salteña, que pretendía perpetuar el pasado sin salir del “estilo colonial” en sus construcciones, en abierta oposición a la evolución tecnológica y los cambios permanentes en los modos de vida.
El ABC de la arquitectura de Eduardo Larrán lo constituyen: la localización, las orientaciones y las visuales de sus edificios. La vasta obra del arquitecto salteño abarca desde viviendas unifamiliares hasta urbanizaciones que incluyen viviendas individuales, colectivas y de interés social; escuelas, hoteles, bancos y edificios comerciales.
Su arquitectura evoca a dos grandes maestros del Movimiento Moderno. Mies Van der Rohe está presente cuando plantea en sus viviendas las áreas de estar abiertas al paisaje, como en la Casa Tugendhat. La evocación a LeCorbusier está presente en el edificio del Bloque Salta, apoyado sobre “pilotis” como en el Block Marsella.
Como decía Le Corbusier: “la arquitectura es un acto de amor, es crear, es consagrarse, es entregarse”. Eduardo Larrán lo sabe muy bien. Por eso le rendimos un homenaje al arquitecto que tuvo la valentía de crear arquitectura de este tiempo, en un medio con tanta repostería neocolonial.

El ómnibus turístico urbano, adecuado a “nuestra realidad”. Algo que tendríamos que ir pensando.
En el afán de contribuir con ideas –como todos los vecinos de esta ciudad– quiero hoy contarles una experiencia que deberíamos poner en práctica: implementar el servicio de un ómnibus turístico urbano.
Está bueno analizar qué hicieron en otras ciudades para ver, precisamente, si podemos aprender de ellas “el concepto” sobre la forma de abordar la problemática turístico-urbana.
Recuerdo en una oportunidad que, visitando la ciudad de Curitiba, pude subirme a un ómnibus que nos llevó a recorrer sus calles. El sistema era absolutamente flexible, es decir, podíamos subir y bajar del micro las veces que quisiéramos y recorrer así el atractivo turístico de la ciudad: sus parques.
El recorrido completo, sentado en el bus, es de casi dos horas. El boleto que se compra en cualquier agencia de viajes, o en el mismo vehículo, les permite a los visitantes usarlo durante dos días. Y es que la gente puede recorrer, una vez que baja en una parada, el tiempo que quiera, el lugar que quiera…
Este ejemplo suena interesante para aplicarlo en nuestra ciudad. Quizás el municipio podría poner una unidad a disposición de los turistas, con un buen ploteado en su carrocería, enfatizando los slogans que la identifican turísticamente.
Podría hacer dos recorridos, uno a la mañana y otro a la tarde. El circuito se lo podría armar en base a los distintos espacios públicos emblemáticos de la ciudad, el patrimonio arquitectónico –fundamentalmente de Caravati– y las vistas que se tienen de la ciudad desde El Jumeal, por ejemplo.
En una etapa posterior, cuando el proyecto se auto-gestione, producto del uso que le darían los turistas o los vecinos que contribuyan con el pago del ticket, el emprendimiento estaría en condiciones de funcionar autónomamente. El desafío sería comenzar.
Un guía en su interior podría ir contando los lugares por los que se desplazaría el coche y permitir el descenso de pasajeros que, quizás, quieran quedarse en algún lugar determinado.
Los mismos vecinos de la ciudad podríamos usarlo para conocer las curiosidades de nuestra ciudad y “aprender a ver” nuestra naturaleza y cultura. Así, nos concientizaríamos de lo que tenemos, para contarles a los turistas. Esto que escribo no lo inventaron en Curitiba; en muchas ciudades existe y es absolutamente un éxito. Permite que la gente “viaje” por la ciudad.
Cabe aclarar que los taxistas no deben temer por un sistema de transporte turístico, como el que menciono en esta página. No hay que tener miedo a la competencia. No toda la gente que nos visita está en condiciones de pagar un taxi. Además, muchos turistas quieren vivir la experiencia de la gente de una ciudad usando los medios de transporte colectivos. ¿O no hablamos muchas veces desde esta columna que el turista va a un lugar a vivir experiencias?
Un sistema de recorrido de la ciudad con un bus turístico, sería una experiencia de avanzada en la ciudad. Tenemos un destacable patrimonio arquitectónico para mostrar y también un maravilloso patrimonio natural. ¿Quién no se sorprendería gratamente con ver la ciudad desde El Jumeal? Si las laderas del Ancasti cambian de color y textura a lo largo del año y del mismo día, como un hermoso telón de fono, cual puesta escenográfica…
Cuando vemos en otras ciudades del mundo cómo hacen para ingeniárselas y ofrecer productos turísticos urbanos, realmente nos damos cuenta que no hay límites para la imaginación.

Avanzan los trabajos en la peatonalización de calles céntricas.
El sábado pasado, en el programa de radio A Vos Ciudad, el arquitecto Javier Doering, a cargo de la Dirección de Arquitectura de la Municipalidad de SFVC, nos comentó sobre el avance de las obras de peatonalización de las calles Rivadavia (entre Mota Botello y San Martín), Esquiú (entre Rivadavia y Sarmiento) y Sarmiento (entre Esquiú y Prado).
Los trabajos en calle Rivadavia, vienen a completar los iniciados hace unos años atrás, entre Avenida Güemes y Mota Botello, concluyendo la anhelada “peatonal comercial” del Área Central de la ciudad.
Según el profesional entrevistado, las obras progresan a buen ritmo y en menos de un mes estarán concluidas. Los vecinos podremos disfrutar de la caminata por estas arterias, sin el acoso de los automóviles.
Caminar por la ciudad
Muchas veces se habla de recuperar la ciudad para el hombre, de jerarquizar los espacios públicos abiertos para la vida ciudadana. Todos tenemos derecho a usar estos espacios democráticamente, pero las calles se tornaron intransitables, especialmente, en algunos momentos de día.
Lamentablemente, las calles céntricas ya no son más propiedad del peatón. El automovilista se apropió de ellas. Los autos corren a gran velocidad y algunas se han transformado en verdaderas autopistas. Agravado a esto, que los motociclistas no respetan las reglas mínimas de convivencia; muchos ni siquiera usan casco sobre sus cabezas. Poco a poco, olvidamos que la calle es aquel espacio urbano donde el tránsito vehicular debería estar limitado, prevaleciendo la circulación de peatones.
Este es un problema que irá empeorando a medida que pasen los años si no se toman cartas en el asunto. Seguramente, por citar un caso, el próximo intendente tendrá que analizar la iniciativa de los comerciantes de calle Chacabuco, quienes solicitan la transformación en peatonal del tramo comprendido entre Sarmiento y Salta. Los vecinos del lugar fundamentan su pedido en una experiencia previa que se llevó a cabo cuando se realizó la repavimentación de la arteria, ocasión en la que se pudo comprobar que los peatones podían circular mejor sobre esta zona, ya que en la actualidad el ancho de las veredas y el excesivo tráfico dificultan su paso.
La plaza
Nos sorprendió gratamente el adelanto del arquitecto Javier Doering, sobre los trabajos previstos para la plaza 25 de Mayo. Al parecer se cambiarían los pisos; se harían las rampas –con el criterio que se sigue en muchas ciudades sensibles con este tema– planteando la accesibilidad desapercibida; se colocarían nuevos bancos y luminarias; todo con un diseño contemporáneo, acorde a los nuevos tiempos. Las obras no llegarían a terminarse en la actual gestión, pero quizás deberían continuarse en la próxima.
Mientras tanto, las fachadas que dan a la plaza principal, tendrían que estar libres de los desagradables carteles existentes; los vecinos deberían asumir su tratamiento dejándolas en buenas condiciones, teniendo en cuenta el turismo urbano.
En el norte de nuestro país, las plazas nos remiten a la fundación de las poblaciones. Por eso, el turista lo primero que hace al llegar a una capital provincial, es llegarse hasta la plaza principal y en su imaginario construirse una “idea” de la ciudad que visita.
Las calles del área histórica deberían tornarse paulatinamente en “amigables” para que el peatón, y sobre todo el turista, puedan disfrutarlas “caminando” por estas sin encontrarse con la prepotencia del automovilista. La situación mixta de calzadas angostas para descongestionar el tránsito vehicular y aceras anchas con árboles y equipamiento para uso de los peatones parece una solución satisfactoria.

Un recital en el estadio de fútbol, con público de la región, puede ser una realidad en SFVC.
Los vecinos de SFVC manifiestan su aprobación con la reinauguración del Cine Teatro Catamarca, asistiendo a los eventos artísticos programados. Este edificio constituye una joya de la arquitectura moderna dentro de la trama del área central de la ciudad que, por suerte, cobró vida nuevamente.
También viene a la memoria la iniciativa, que tuvo en su momento, la Asociación de Amigos del Arte de Catamarca (ARCa) para adaptar la Casa Navarro, ubicada al frente de la plaza principal, como sede de un magnífico museo de arte contemporáneo.
Con estos dos ejemplos, queremos hacer notar el interés de los vecinos por la vida cultural de una ciudad y el potencial que trae aparejado al turismo urbano. Entendido éste como el que ofrece lo mejor que puede dar de sí una ciudad: cultura, atracciones, vida nocturna, bien sea para trabajo o placer.
En el libro La transformación de la ciudad, el crítico y periodista de arquitectura Kenneth Powel considera que, situar edificios artísticos importantes en barrios degradados, es un sistema probado para atraer inversiones turísticas. Y cita los ejemplos de Bilbao, Barcelona y Groningen –que ciertamente representan otra escala con respecto a nuestra realidad, pero que pueden servir para adaptar el modelo a nuestra ciudad–.
La inversión cultural constituye una ruta de éxito asegurado en la regeneración urbana. Considerada anteriormente como una ciudad industrial poco atractiva, Bilbao se convirtió en un destino turístico y el museo generó ingresos millonarios para la ciudad. En un año, los vecinos recuperaron el coste de la construcción (pagado por el gobierno de la ciudad, el regional y el provincial) y, puesto que el contenido del museo es un préstamo de la fundación del mismo nombre, los ingresos son ganancias netas para Bilbao.
El renacimiento cultural de Bilbao es espectacular, pero sin embargo palidece al lado del de Barcelona, donde el Museo de Arte Contemporáneo en el que fue el mísero barrio del Raval, es una de las inversiones importantes en arte que han dado brillo a una ciudad cultural y muy cosmopolita.
La ciudad holandesa de Groningen empezó a construir un nuevo museo con un espíritu ante todo desafiante y antielitista, con lo que animó realmente a la gente de a pié a ir allí para distraerse más que para instruirse. El nuevo museo se convirtió no en un monumento, sino en un pedazo del tejido de la ciudad, con elementos sorprendentemente disímiles.
Cultura alternativa
“Cultura” no significa únicamente lo que tradicionalmente se conoce como “bellas artes”. Kenneth Powel sostiene que la cultura alternativa de los clubes y bares nocturnos proporciona un sistema más subversivo pero igualmente efectivo para renovar las ciudades.
Recordemos la calle Arístides, en la ciudad de Mendoza –mencionada en este espacio en otra oportunidad– ejemplo de la fusión de esparcimiento y arte, que permite generar, durante todo el año, ingresos genuinos para los vecinos, de parte de los turistas que la visitan continuamente.
La revolución cultural urbana ha cambiado el modo en que se define la cultura misma. Kenneth Powel, dice: “La cualidad más fundamental del éxito de la ciudad del siglo XXI es su diversidad de formas, actividades y gente. El arte nunca ha encajado en estrechas definiciones de planificación, pero continuará desempeñando un papel clave en dar forma a las ciudades habitables del futuro”
Avances del programa del
sábado 9 de abril de 2011 de 9 a 11 hs.
4 arquitectos en nuestro espacio radial:
CARLOS LOBO HERRERA
RICARDO PALACIOS
MARIO CÁRDENAS
RICARDO SALIM
No te los pierdas.

El embalse El Jumeal casi vacío. Una imagen que se prolonga más durante el año.
El 22 de marzo se celebró el Día Mundial del Agua. Fecha que pasa desapercibida para los habitantes del Valle Central en ésta época del año, ya que los embalses se encuentran llenos. Pero cuando promediamos la primavera nos entra la angustia por la sequía.
Los pronósticos de un sinnúmero de informes de las Naciones Unidas no son alentadores: ya actualmente un tercio de la población global vive en áreas con alguna escasez de agua, y se prevé que en 2025 esa proporción ascenderá a dos tercios, y en 2050, a tres cuartos.
Según diversos estudios, el uso del agua se multiplicó seis veces a lo largo del último siglo, el doble de lo que aumentó la población, aunque sólo el diez por ciento de los recursos hídricos globales se dedican al consumo humano y la higiene.
El setenta por ciento se destina a producir alimentos y el resto se emplea en los procesos industriales, y se necesita para producir energía hidroeléctrica y enfriar centrales térmicas de electricidad. Y ni hablemos de la minería.
Para hacerse una idea de las dimensiones del ‘problema’, basta con detenerse en un par de datos. La agricultura está en el corazón del desafío del agua. Mientras la persona promedio necesita beber de dos a cinco litros de agua diarios, para su alimentación requiere alrededor de 3.000 litros.
Las aguas subterráneas no ofrecen un panorama mucho más alentador. Un estudio de Worldwatch llegó a la conclusión de que no hay continente en el que esas valiosas reservas no se estén contaminando con pesticidas, fertilizantes, sustancias industriales y metales pesados, y el daño frecuentemente es mayor en los lugares donde las personas más necesitan el agua, aseguran.
El agua en SFVC
Debemos reflexionar un poco sobre qué pasa en nuestra ciudad con el agua. La población de SFVC crece día a día, y la falta de agua será una realidad tarde o temprano.
Se está construyendo un acueducto que transportará el líquido elemento desde el dique Las Pirquitas. No faltará el agua en un futuro cercano -siempre y cuando llueva-, pero según los chacareros, será escasa en Las Chacras. El objetivo, cuando se construyó el dique, fue precisamente proveer de agua a los agricultores. El tiempo dirá qué pasará con esta gente que trabaja la tierra.
Habrá agua en la ciudad… pero los vecinos, ¿somos conscientes del derroche que hacemos de la misma? El agua corre por las calles de la ciudad y nadie sabe de dónde sale, por citar un ejemplo.
Cuando el acueducto esté terminado y el “problema del agua se haya solucionado”, será el momento en el que derrocharemos aún más este líquido elemento. Podremos lavar más seguido el auto… Podremos no sentir culpa de dejar el grifo abierto por horas, para regar las plantas en plena siesta, cuando la evaporación es más intensa. Podremos no sentir culpa también, consumiendo grandes volúmenes de agua para lavar los platos o hacer baños de inmersión.
Una vez construido el acueducto, ¿transportará agua siempre, a pesar que se la extraiga también de los pozos? ¿O sólo transportará agua en los momentos críticos? ¿Cómo será la postura que se tomará en el uso racional del agua en la ciudad? Muchas preguntas y pocas respuestas.
Es muy hipócrita nuestra postura con respecto al uso justo del agua. El Estado debería hacer una muy intensiva campaña de concientización y educación para su consumo racional. Además, las multas deberían ser severísimas por el derroche de este precioso elemento. Indudablemente falta mucho por hacer.
Cuando los españoles llegaron a nuestras tierras y fundaron sus ciudades, tuvieron en cuenta de dónde obtenían el agua los originarios, y sobre todo aprendieron a administrar su consumo. No esperaban a que el “Tatita Dios” les trajera la solución.

Diego Jiménez cuando estuvo en nuestro programa el 19-9-09.
AUDIO DE LA ENTREVISTA
El martes 29 de marzo partió Diego. Él era audiovisualista, como le gustaba llamarse. Trabajaba filmando documentales y publicidad. Este joven realizador nos visitó en la radio en numerosas ocasiones. Compartimos el audio de una entrevista que le hicimos el sábado 19 de septiembre de 2009, recién llegado de Alemania, en la que habló fundamentalmente de su afición por la fotografía.
Podés visitar su blog.

Una vista desde el interior hacia el cielo del proyecto ganador, en el que participó el arquitecto catamarqueño Diego Marchetti.
El 24 de marzo pasado celebramos en nuestro país el Día de la Memoria, fecha establecida en el calendario de feriados nacionales para recordar siempre lo que nunca más debe suceder en nuestro país: el horror y la muerte entre hermanos.
En noviembre del año pasado, en la sede del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba, se llevó a cabo el acto público de lectura del fallo del jurado y apertura de sobres del Concurso Nacional de Ideas para un Memorial de los Derechos Humanos en Córdoba, que se ubicará en La Perla.
Con la presencia de altas autoridades se otorgó el primer premio al equipo integrado por los arquitectos María Carla Bruno y Diego Marchetti. En una entrevista que le hicimos en el programa de radio A vos Ciudad, el colega nos contó que su propuesta “es una reflexión comunitaria del pasado, con una mirada puesta hacia el futuro”.
La idea
La memoria descriptiva del trabajo ganador dice que: “la reparación, reconciliación y reivindicación de los derechos humanos, son necesarios para comprender el respeto a la vida. Crean una relación integrada entre la persona y la sociedad, permitiendo a los individuos ser personas, identificándose entre ellos y con los otros”.
“Las violaciones a lo derechos humanos que marcaron los acontecimientos en la ultima dictadura militar argentina, se encuentran latentes aún hoy en nuestra memoria. Esta porción de historia está signada por el sufrimiento de las víctimas del terrorismo de estado. Son aquellos sucesos sociales, que han provocado aversiones significativas en la conformación de los sentidos e identidades colectivas”.
“Estos tipos de proyectos, tienen la obligación de permitirle a la sociedad el ejercicio de la reflexión, generando el debate, la discusión, y en esta acción, mantener viva la memoria. Se presentan recursos que tienen por objeto una mirada histórica al momento de la dictadura militar promoviendo la introspección y un espacio para la meditación. Un gesto arquitectónico que permite aflorar los sentimientos; una contemplación distinta sobre los derechos humanos”.
El proyecto
El conjunto propone, mediante un gesto, dejar en claro la necesidad de un verdadero “nunca más” y un símbolo de negación a los hechos sucedidos en este período oscuro de nuestra historia. Buscar, desenterrar, sacar a la luz son algunos de los motores que impulsaron a los jóvenes arquitectos a generar un partido arquitectónico que surge de la tierra (donde la historia se hace presente) pero a la vez, la penetra.
Los profesionales generan, desde el punto de vista morfológico, dos puntales emergentes, los cuales manifiestan una ilusión de movimiento constante, mediante la ubicación y las perspectivas que se producen desde la ruta 20. Cuando se posicionan frontalmente, se materializa el símbolo de negación que hace referencia al “Nunca Más”. Llegando al memorial, se reconoce una secuencia de espacios subterráneos, que proporciona al visitante un recorrido vivencial, promoviendo una atmósfera apta para la meditación y la reflexión.
El Jurado, en su devolución, valoró la simplicidad y contundencia expresiva de la propuesta. Considera que se incorpora de manera interesante el movimiento vehicular desde la autopista y peatonal, que permite sucesivas lecturas hasta llegar a configurar el símbolo del “nunca más”. El jurado pondera como adecuada la escala del conjunto propuesto y celebra la síntesis del medio utilizado y el valor expresivo alcanzado.
Felicitamos desde esta columna a los jóvenes arquitectos y muy especialmente al catamarqueño Diego Marchetti –quien pronto se radicará en México– por el premio obtenido y les auguramos un futuro lleno de éxitos.