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Categoría / Ciudad

  • Sep 24 / 2008
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  • Ciudad

A no olvidarse de Córdoba

Vista desde la galería de arte

Vista desde la galería de arte

Aguas danzantes en la noche

Aguas danzantes en la noche

Si el lector visita la ciudad de Córdoba, notará que existe una nueva plaza en la que se puede ver un espectáculo de aguas danzantes, que durante la noche adquiere otro brillo con la incorporación de un juego de luces armonioso.

Nos referimos al Paseo del Buen Pastor, ubicado en Nueva Córdoba. Un lugar de esa ciudad mediterránea en la que el visitante se encuentra con un paisaje urbano que da la impresión que evoluciona continuamente, debido a la incesante construcción de edificios en altura.

El predio triangular, de algo más de 10 mil metros cuadrados, en Hipólito Irigoyen y que durante casi un siglo cobijó la cárcel de mujeres Buen Pastor, presenta una nueva escenografía, dominada por la tendencia de apuntar a nuevos espacios recreativos y culturales, pero donde la principal actividad se centra en la oferta comercial en un formato de shopping de alto nivel.

Concebido como un complejo cultural, recreativo y gastronómico-comercial, está ubicado en uno de los sectores de mayor cotización inmobiliaria de la ciudad de Córdoba, área donde aún quedan señales del antiguo esplendor urbano que no cayó bajo la piqueta para dar paso a edificios en altura.

La erogación global para la construcción del complejo fue de unos 15 millones de pesos, que contemplan tanto, a la recuperación de la capilla, como a las nuevas construcciones y la parquización del predio.

A tono con esos cambios, también lo fue su fisonomía. Una primera idea fue ejecutar un gran espacio verde, con la posibilidad de construir una playa de estacionamiento subterránea. Pero el plan cambió, para dar paso a la nueva estructura.

De la antigua construcción que fue ejecutada entre 1897 y 1906 bajo la dirección del arquitecto José Montblanch (para las hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor de Angers), sólo queda en pie la capilla. Tras su desacralización fue restaurada para rescatar tanto su planta en cruz griega –única en su especie en la ciudad– como las pinturas murales y cuadros de artistas de renombre.

Los pabellones de la cárcel fueron demolidos por su mal estado de conservación y su nulo valor arquitectónico, según un informe de la arquitecta Marina Waisman, ya fallecida. La destacada profesional aseguró, en su momento, que sin los enormes muros, se podría apreciar mejor la majestuosa arquitectura neo-gótica de la iglesia de los Capuchinos.

En el espacio libre que quedó tras la demolición (ejecutada entre fines de 2004 y abril de 2005) de los 6.400 metros cuadrados de pabellones de la ex cárcel de mujeres, se edificaron locales comerciales que alojan dos restaurantes, un resto bar, una vinoteca y venta de productos regionales, un bar temático y un local de venta de artículos de cuero.

El área cultural ocupa el espacio central integrado a la capilla, para la realización de muestras de arte y la organización de conferencias. Al costado del templo se construyó una plaza seca como espacio recreativo y de conexión con los restantes sectores. Hay también espacios para oficinas, junto a servicios sanitarios y dependencias auxiliares.

Tal vez uno de los atractivos centrales del conjunto (como mencionamos al principio de esta nota), es la enorme fuente de aguas danzantes, ubicada sobre la calle San Lorenzo. Tiene un sistema de iluminación especial para la formación de figuras a una altura considerable.

En el espacio en el que está presente el agua, está lleno de vida. Cientos de jóvenes se reúnen a tomar mate, charlar, estudiar… Se juntan en un espacio público que les pertenece y en el que se sienten a gusto.

Recuerdos de Córdoba

Siempre que hablamos de los espacios públicos de nuestra ciudad, con los colegas arquitectos, rescatamos el hecho que aquellos que estudiaron en las Escuelas de Arquitectura de la ciudad de Córdoba, tienen a su favor la ventaja de haber vivido en una ciudad en la que podían “sentir” en cada momento de sus vidas universitarias, la calidad de sus espacios públicos.

El arquitecto Miguel Ángel Roca hizo mucho al plantear la peatonalización de las calles céntricas de la ciudad, donde se encuentran edificios de gran valor histórico. El arquitecto “Togo” Díaz hizo mucho también, al diseñar, sin querer, un paisaje urbano. En Córdoba, salvo algunas excepciones, y gracias al trabajo del arquitecto Díaz, las medianeras, los coronamientos y las terrazas de los edificios son tratados como corresponde.

Al caminar por las calles de Córdoba podemos hacernos rápidamente un mapa mental, que nos permite sentir una ciudad distinta de otras de nuestro país. Una ciudad más humana, a escala del peatón.

En la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, tuvimos la suerte de tener a un Luis Caravati quien diseñó intuitivamente, a medida que iba construyendo sus edificios, una ciudad. Siguieron Sarrahil y Gazzoli, dos arquitectos que plantearon una ciudad más compacta que la actual y con gran calidad en los espacios públicos. Luego vino el estudio del Centro Histórico de la ciudad, llevado a cabo por el arquitecto Nicolini.

Estos antecedentes en nuestra ciudad, por suerte, nos permiten darnos cuenta que San Fernando del Valle de Catamarca está inserta en un sistema natural. En nuestra ciudad, por suerte, hay arquitectos que vivieron durante su vida universitaria en Córdoba… ¿Qué nos pasó que los técnicos no supieron interpretar el patrón, la matriz, el modelo…?

  • Sep 24 / 2008
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  • Ciudad

Naturaleza, ciudad y emprendedores

A pocas cuadras de la ciudad

A pocas cuadras de la ciudad

Unos amigos –amantes de la vida al aire libre– me comentaron en una oportunidad, el grato recuerdo que tienen grabados en sus mentes de su estadía, cuando eran niños, en el camping municipal de la ciudad de Salta, durante unas vacaciones de invierno.

Hacía frío y de noche, los anfitriones del camping, acercaban a los visitantes brasas para encender el fuego. Organizaban guitarreadas que se prolongaban hasta altas horas de la madrugada y los baños, siempre limpios, contaban en las duchas con agua caliente. También podían recorrer, durante el día, la ciudad de Salta en unos pequeños ómnibus, que ponían a disposición de los turistas en determinados horarios.

El servicio que brindaban a los invitados, era similar al que puede encontrar un viajero cuando entra a cualquier camping de la Patagonia Argentina. Éstos no tienen nada que envidiarle a los servicios que ofrecen los campings europeos.

El sábado pasado nos visitó en la radio, en el programa “A vos, Ciudad” el profesor Luis Angel Bazán. Él está a cargo del Camping Municipal, ubicado unos metros más adelante del puente sobre el río El Tala, más conocido como Las Rejas. Nos contó aspectos interesantes a tener en cuenta.

Una vez que cruzamos el badén sobre este río, nos encontramos con un camping de grandes dimensiones, que permite la instalación de carpas y casillas rodantes. Además, durante el verano, funciona como un balneario, ya que una pileta de grandes dimensiones –en realidad son dos– posibilitan a la gente refrescarse en los cálidos días que nos toca vivir entonces.

Los profesores de educación física del municipio, ofrecen en el verano una serie de actividades recreativas programadas, que nos permiten pasar un fin de semana agradable y distinto en la ciudad. Podemos llegar al lugar, usando el servicio público de transporte urbano también.

Sería bueno que el vecino de San Fernando del Valle de Catamarca, una vez leída esta nota, pudiera visitar el camping. Si conocemos lo que tenemos, podremos brindar mejor información al turista que nos visita. Un camping en una ciudad es necesario para este tipo de turismo alternativo y de aventura. Mucha gente gusta de este tipo de viajes y recorren el país haciendo base en estos lugares y a un costo económico pueden disfrutar del paisaje y las costumbres del lugar.

El camping tiene amplias instalaciones con vestuarios, parrillas, canchas para practicar deportes y la proximidad de la montaña, invita al visitante a animarse a hacer senderismo por la cercanía. Por otro lado, en verano, se puede disfrutar de las frescas aguas del rio El Tala, que bajan del Ambato, permitiéndonos un respiro a las altas temperaturas de la siesta.

La naturaleza tan cerca…

En nuestra ciudad tenemos la suerte de contar con la naturaleza al alcance de nuestras manos. No solamente el camping es un lugar que podemos visitar o invitar a visitar a los turistas, sino también el embalse de El Jumeal es un interesante atractivo. Parece mentira que, a tan pocos metros del centro de la ciudad, se pueda disfrutar de este espejo de agua.

Un grupo de porteños me contaron en una oportunidad, la sorpresa que les había causado recorrer el lecho seco del arroyo Fariñango, en una deliciosa caminata que realizaron, pudiendo ver en su recorrido una flora y fauna autóctona que los maravilló. Estaban admirados de la cercanía de este atractivo de la plaza principal de la ciudad. No podían creer que saliendo a caminar desde un hotel, pudieran “meterse” en las montañas. Por supuesto, que al recorrido lo hicieron acompañados de un vecino amigo de ellos.

Y es que en nuestra ciudad contamos con un telón de fondo, que va cambiando de color y textura a lo largo del día y del año. Nuestros Ambato y Ancasti, nos brindan un espectáculo increíble cada vez que caminamos por nuestras calles.

Negocios en la naturaleza.

En este mismo programa de radio, nos visitó también Eduardo Castagnola, sub-gerente de una importante obra social nacional, con oficinas en nuestra ciudad. Esta empresa organiza para el próximo sábado 6 de septiembre, por la mañana, en el Predio Ferial Catamarca, un Seminario-Taller en el que brindarán una introducción conceptual al marketing para Pymes y profesionales independientes.

Pensábamos, mientras hacíamos estos dos reportajes, mencionados en esta columna, cuanto potencial existe en nuestra ciudad para los emprendedores y para las actividades turísticas al aire libre.

Contamos con una ciudad “inscripta” en la naturaleza y con un abanico de posibilidades de actividades de “turismo aventura urbano” que están si explotar. Sólo hacen falta emprendedores. El Estado municipal tendría que involucrarse fuertemente aquí apostando todas sus fichas.

Un sinfín de actividades se desarrollarían desde pequeñas empresitas con el apoyo del municipio, que permitirían que los turistas –y los vecinos también– pudieran realizar canotaje, remo, caminatas, senderismo, bicicleteadas, etc, etc.

Dios fue generoso con nosotros al darnos la naturaleza que tenemos. Caravati, diseñó y construyó nuestra ciudad. ¿Qué más podemos pedir? Creemos que solamente falta el espíritu emprendedor. Hay que incentivarlos. El intendente, si lee esta nota, seguramente se pondrá a trabajar en este potencial enorme que tenemos.

  • Sep 23 / 2008
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  • Ciudad

Frutas y verduras

Unas semanas atrás, tuve que permanecer por unos días en la ciudad de Córdoba y aproveché la ocasión para recorrerla en los momentos libres. Para los que venimos de Tucumán, nos resulta interesante esta ciudad mediterránea ya que fue, por mucho tiempo, un ejemplo de lo que se debe hacer en urbanismo. En muchos aspectos, se parece a Curitiba y Barcelona. Claro, tomando el concepto de “modelo”, “matriz”, que siempre explicamos en esta columna.

Hay que reconocer también, la tarea de dos arquitectos que colaboraron en el cambio de esta ciudad. Ellos son: Miguel Ángel Roca, quien intervino en la peatonalización del casco histórico y “Togo” Díaz, quien delineó, con sus edificios en altura, el nuevo paisaje urbano de la ciudad.

Una de las cosas positivas que pude apreciar, fue una feria ambulante en una de las calles de la ciudad. Algo que, seguramente, para aquellos vecinos que pudieron visitar otras urbes del mundo, valoran como un hecho económico interesante en las ciudades.

En Paris, los turistas disfrutan de las ferias que se realizan en sus calles. Como la de los días jueves en el barrio latino. Allí se puede encontrar a mano frutas y verduras del día, quesos y pescados frescos. Es un placer para los ojos, admirar los puestos de flores que también se instalan en la ocasión. En Córdoba, pasa lo mismo.

¡Qué simpleza! ¡Y qué beneficios para la ciudad! ¡Tanto para los vecinos como para los turistas! Caminar por las calles y poner en funcionamiento los cinco sentidos en un paseo de compras efímero, al aire libre…

Lo de Córdoba me sorprendió gratamente. Me había levantado esa mañana temprano y me disponía a ir a mi rutina obligada de esos días, cuando al doblar en una de las calles, cerca de Plaza España, me encuentro con los puestos bañados con la luz del sol. La gente iba y venía comparando calidad y precios.

Al ver semejante espectáculo, no pude menos que detenerme, ponerme a charlar con los puesteros y sacar fotografías (y que ilustran esta nota). Había mucha gente comprando los productos a precios realmente competitivos.

Pensé entonces, lo beneficioso que sería para SFVC contar con un sistema de similares características. Se podría diseñar y construir puestos de venta para que, al menos tres veces por semana, recorran la ciudad en puntos fijos y estratégicos de la misma.

Adelantarnos

Al escribir esta nota recuerdo también, la reflexión de un amigo, que al visitar la ciudad de Sidney en Australia, pudo disfrutar del comienzo de la primavera –que coincide con la nuestra– un primero de septiembre. Y es que los vecinos de aquella ciudad quieren marcar la diferencia –ya que el clima es bueno en ésta época del año– y se plantearon “¿por qué no celebrar el comienzo de esta hermosa estación veinte días antes?”

¿Qué queremos significar con esto? Pues, que si queremos que SFVC sea una ciudad turística, debemos hacer funcionar la creatividad para adelantarnos a las actividades que podemos generar y que nos ubicarían en un primer plano a nivel nacional, por lo novedoso, por lo distinto.

Como lo es la Expolivo… que por una cuestión de días, el actual ministro de Producción y Desarrollo se la “quitó” de las manos a La Rioja… Un dato que no es menor. Y a propósito… SFVC debería “celebrar” más esta exposición. Notamos que cuando va a comenzar la misma no está “forrada” la ciudad con gigantografías ubicadas estratégicamente en la trama urbana o banners colgados en los postes de luz, como sucede en muchas ciudades que “viven” del turismo. Los taxis deberían tener toda su carrocería ploteada, anunciando el evento, al menos 10 días antes de su comienzo. Esto no significaría erogación alguna para el municipio, ya que lo podría esponsorear la misma exposición, con sus auspiciantes. Esto sería también una excelente campaña de concientización turística desde el Estado para con los vecinos.

Imaginación, creatividad, poner a funcionar la cabeza con mentalidad emprendedora, sin cumplir horarios, las 24 horas… adelantarnos. Así es cómo deberíamos pensar estas cosas en la ciudad. ¡Ya que la ciudad es un organismo vivo!

También la destrucción…

Otro tema que me llamó mucho la atención, al visitar la ciudad de Córdoba, es ver el estado de deterioro de las veredas. En algunos puntos de la ciudad es prácticamente imposible poder caminar por las mismas.

Por otro lado, también me sorprendió la mala disposición de las rampas para ser usada por los discapacitados. Lo normal sería pensar que en una esquina contamos con cuatro rampas, para que la persona que se desplaza con su silla de ruedas pueda hacer uso tranquilamente de ellas. Pero la sorpresa fue constatar que de las cuatro, sólo había dos y a veces una. Así no funciona…

También otro ejemplo de cómo las últimas administraciones del municipio de Córdoba han “destruido” la ciudad, es ver la basura desparramada por sus calles, como ilustra la fotografía de esta nota.

Las bolsas son desplazadas por los automovilistas desde su ubicación en los cordones de las veredas a la calzada, y una vez ubicadas en el centro del cruce de las calles, pasan por encima desparramando absolutamente todo.

Y un dato curioso: los automovilistas no respetan las sendas peatonales y se puede escuchar, reiteradamente, las discusiones entre los peatones y los conductores de vehículos, siendo recriminados éstos últimos por no tenerlos en cuenta a la hora de cruzar la calle.

Esto no significa que si en esta ciudad tan importante suceden estas cosas, cómo no van a pasar en la nuestra… Al contrario, al ser SFVC más pequeña, todo, absolutamente todo, debería funcionar a la perfección.

  • Sep 22 / 2008
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  • Ciudad

El agua en las ciudades

Los otros días se publicó, en un periódico de tirada nacional, un interesante informe sobre «el problema del agua», que al titularlo así se reconoce que el agua es verdaderamente un problema. Transcribimos algunos datos que pueden servirnos para reflexionar:

«Los que investigan en este tema aconsejan no hacer alarmismo, pero con cada sequía -y la que padece una parte nada desdeñable del país es, dicen, la más importante de los últimos veinte años- resurgen los fantasmas que vienen agitando recurrentemente un sinnúmero de informes de las Naciones Unidas y otros organismos técnicos.

«Los pronósticos no son alentadores: ya actualmente un tercio de la población global vive en áreas con alguna escasez de agua, y se prevé que en 2025 esa proporción ascenderá a dos tercios, y en 2050, a tres cuartos.

«Para cualquiera que disfrute de un acceso casi irrestricto a este líquido precioso que constituye hasta el 90 % del peso de la mayor parte de los seres vivos (y se calcula que en el país un 22 % de la población no puede decir lo mismo), los inconvenientes que generan el precio del petróleo y las finanzas globales empalidecen frente a la posibilidad de que falte el agua que, como esos nubarrones que presagian la tormenta, pende sobre el horizonte.

«Según diversos estudios, el uso del agua se multiplicó seis veces a lo largo del último siglo, el doble de lo que aumentó la población, aunque sólo una parte modesta de los recursos hídricos globales se dedica al consumo humano y la higiene (el 10 %).

«El 70 % se destina a producir alimentos y el resto se emplea en los procesos industriales, y se necesita para producir energía hidroeléctrica y enfriar centrales térmicas de electricidad.

«Para hacerse una idea de las dimensiones del ‘problema’, basta con detenerse en un par de datos. La agricultura está en el corazón del desafío del agua. Mientras la persona promedio necesita beber de dos a cinco litros de agua diarios, su alimentación requiere alrededor de 3.000 litros.

«Un reciente trabajo del IWMI (International Water Management Institute) llegó a la conclusión de que si queremos seguir produciendo suficientes alimentos en 2050, se necesitarán cambios reales en los modos de producción. «Para fabricar una hamburguesa se necesitan 10.000 litros de agua», subrayan.

«Las aguas subterráneas no ofrecen un panorama mucho más alentador. Un estudio de Worldwatch llegó a la conclusión de que no hay continente en el que esas valiosas reservas no se estén contaminando con pesticidas, fertilizantes, sustancias industriales y metales pesados, y el daño frecuentemente es mayor en los lugares donde las personas más necesitan el agua, aseguran.

«Uno de los aspectos más inquietantes de este rompecabezas es que la contaminación subterránea es esencialmente permanente. «El agua se recicla muy despacio -dicen-, demasiado para diluir o eliminar las sustancias tóxicas». La que ingresa en un acuífero permanece allí miles de años, en comparación con sólo 16 días en los ríos.

El agua en SFVC

Nos pareció interesante transcribir este informe para reflexionar un poco sobre qué pasa en nuestra ciudad con el agua. La población de SFVC crece día tras día, y la falta de agua será una realidad tarde o temprano.
En estos momentos, se está construyendo un acueducto que transportará el líquido elemento desde el dique Las Pirquitas. No faltará el agua en un futuro cercano -siempre y cuando llueva-, pero según los chacareros, será escasa en Las Chacras. El objetivo, cuando se construyó el dique, fue precisamente proveer de agua a los agricultores. El tiempo dirá qué pasará con esta gente que trabaja la tierra.

Para el imaginario de la gente «habrá agua en la ciudad», pero los vecinos… ¿somos conscientes del derroche que hacemos de la misma? El agua corre por las calles de la ciudad y nadie sabe de dónde sale.

Es conveniente recordar una anécdota que vivió, a propósito, un vecino con una ex gerente de la anterior empresa que proveía de agua a la ciudad. Ella le preguntó una vez: ¿Usted sabe de dónde sale el agua que corre por calle Esquiú? Ante la mirada atónita del vecino, él sólo pudo responderle: «Y… si no sabe usted que debe cobrarnos el consumo… cómo pretende que lo sepa yo…».

Cuando el acueducto esté terminado y el «problema del agua se haya solucionado», será el momento en el que derrocharemos aún más este líquido elemento. Podremos lavar más seguido el auto… Podremos no sentir culpa de dejar el grifo abierto por horas, para regar las plantas en plena siesta, cuando la evaporación es más intensa. Podremos no sentir culpa también, consumiendo grandes volúmenes de agua para lavar los platos o hacer baños de inmersión.

Una vez construido el acueducto… ¿transportará agua siempre, a pesar que se la extraiga también de los pozos? ¿O sólo transportará agua en los momentos críticos? ¿Cómo será la postura que se tomará en el uso racional del agua en la ciudad? Muchas preguntas y pocas respuestas.

Es muy hipócrita nuestra postura con respecto al uso justo del agua. El Estado debería hacer una muy intensiva campaña de concientización y educación para su consumo racional. Además, las multas deberían ser severísimas por el derroche de este precioso elemento. Indudablemente falta mucho por hacer.
Cuando los españoles llegaron a nuestras tierras y fundaron sus ciudades, tuvieron en cuenta de dónde obtenían el agua los originarios, y sobre todo cómo administraban el consumo. No tendríamos que ser tan frívolos, tomar con seriedad este tema y no mirar para otro lado.

  • Ago 01 / 2008
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  • Ciudad

Animarse… en una fachada difícil de la ciudad

Coherencia en esta fachada de la ciudad de Barcelona

Coherencia en esta fachada de la ciudad de Barcelona

El edificio lindero a la catedral basílica

El edificio lindero a la catedral basílica

Hace algunas semanas analizamos en este espacio, la fachada que da a calle República, en la plaza 25 de mayo. Reflexionábamos sobre la importancia de rescatarla y ponerla en condiciones para el turismo.

Continuando con el análisis, pensemos qué sucede con la fachada oeste que da a la plaza, en la que se encuentran la Catedral y la Casa de Gobierno. Convengamos que estos edificios tienen un gran valor simbólico para nosotros. Ambos representan el poder: de la iglesia y el gobierno. Además, con el “plus” que en ambos, intervino la mano del arquitecto Luís Caravati, tan caro a nuestros valores.

Desde hace un tiempo se habla, acertadamente, de la puesta en condiciones del frente correspondiente a la santería, ubicada entre la catedral y el Club Social. El edificio, según los planos originales, estaba destinado para dos locales comerciales a la calle y por el centro estaba el acceso a una sala de cine ubicada atrás. Con el tiempo, la función cambió y hoy en día es un gran local comercial único.

Existe la posibilidad de que la obra se lleve a cabo con partidas de las regalías mineras, previstas, entre otras cosas, para poner en condiciones las fachadas de los edificios de la ciudad por el bien de la actividad turística.

Sería conveniente señalar que, como decía el arquitecto Mies van der Rohe en 1924, habría que tener en cuenta “el espíritu del tiempo al hacer arquitectura”. Concretamente: ¿por qué hacer una fachada historicista en dicho edificio “a lo neoclásico”, cuando podemos hacer una fachada contemporánea? Recordemos lo que dijo el arquitecto Mies y luego retomemos la idea:

“Los templos griegos, las basílicas romanas y las catedrales medievales, son significativas para nosotros como creaciones de toda una época. Son la pura expresión de su tiempo. Su verdadero sentido es que son símbolos de su época”.

Resaltemos la oración: “son la pura expresión de su tiempo”. Continuemos con el pensamiento del arquitecto alemán:

“La arquitectura es la voluntad de una época traducida al espacio. Hasta que esta simple verdad no sea reconocida, la nueva arquitectura será insegura y vacilante. Hasta entonces será un caos de fuerzas sin dirección. Una cuestión como la de la naturaleza de la arquitectura tiene importancia decisiva. Debemos entender que toda la arquitectura está basada sobre su propio tiempo, que sólo puede manifestarse en tareas vivas y en medio de su propio tiempo. En ninguna edad ha sido de otro medio”.

Resaltemos ahora la oración: “la arquitectura está basada sobre su propio tiempo” Continuemos con el Maestro:

“Es inútil escoger el uso de formas del pasado en nuestra arquitectura. Incluso el más fuerte talento artístico fracasará en este intento. Una y otra vez vemos arquitectos de talento que fracasan porque su obra no está a tono con su época. En última instancia, pese a sus grandes condiciones, son aficionados; no cambia nada que se equivoquen entusiásticamente. Es una cuestión de principios. Es imposible ir hacia adelante y mirar hacia atrás; quien vive en el pasado no puede avanzar.

“Si descartamos todas las concepciones románticas, podemos reconocer las estructuras de piedra de los griegos, la construcción en ladrillo y hormigón de los romanos y las catedrales medievales, como triunfos, todos ellos, de la ingeniería. Podemos estar seguros de que los primeros edificios góticos fueron vistos como intrusos en su ambiente románico”

Repensar…

¿Qué pasaría si en la fachada de la santería analizada, se construyera la misma en acero y cristal? No pasaría nada, salvo que haría mucho calor en su interior y costaría mucho dinero acondicionarlo y que habría que repensarlo en función de esta variable ambiental. Pero si respetamos en esta fachada el código tácito que nos dejó Caravati cuando “construyó” esta hermosa ciudad, de no competir en altura con el atrio de la catedral y respetar una línea municipal, de la que sólo puede “salirse” la iglesia del arquitecto italiano (como el Club Social y el basamento del edificio de la esquina) estaría todo bien.

¿Por qué hacer un frente “historicista” lleno de molduras rebuscadas, como el decorado de una torta de cumpleaños, si podemos hacer un frente que “exprese nuestro tiempo”? Una fachada simple, económica, armoniosa con el entorno, sin “ruido” y con el buen criterio de no volver al pasado imponiendo una falsedad…

La ciudad es un organismo vivo… ¡como nosotros! A medida que vivimos la vida, que es maravillosa, vamos cambiando nuestra indumentaria, pero nosotros seguimos siendo en esencia los mismos.

En la fotografía, por ejemplo, pueden ver un edificio de viviendas proyectado por el arquitecto catalán Josep Llinás, en un terreno en Ciutat Vella (el casco antiguo de Barcelona). Un ejemplo de muy buena arquitectura contemporánea –“respetando códigos”– en medio de una zona histórica muy complicada, ¡nada menos que cuatrocientos años de historia! No pasa nada… Aquí se aplica el pensamiento del maestro de la arquitectura moderna Mies van der Rohe, cuando dice: “Nuestros edificios utilitarios sólo pueden hacerse dignos del nombre de arquitectura, si interpretan fielmente su tiempo…”

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