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Categoría / Cultura

Turismo cultural urbano

El turismo genera fuentes de trabajo en la economía de la ciudad.

El turismo genera fuentes de trabajo en la economía de la ciudad.

La semana pasada, mientras hacía unos trámites por el centro, me encontré con muchísima gente recorriendo las calles del casco histórico. Al preguntar a unos amigos el porqué de tantos visitantes, me contaron que se estaban realizando las XIII Jornadas Inter-escuelas de los Departamentos de Historia, organizadas por la carrera de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca.

Me puse a averiguar más sobre el tema y me enteré que las Jornadas catamarqueñas contaban con la presencia de 1150 expositores y 99 mesas temáticas, con el principal objetivo de promocionar los saberes construidos, vinculados a la Historia en sus diferentes campos.

Una de las cosas que más me sorprendió gratamente, fue la gran cantidad de asistentes. Alrededor de 800 estudiantes y unos 2000 docentes de diferentes universidades nacionales llegaban a Catamarca –junto a investigadores y una gran cantidad de personas interesados en la Historia– quienes participaron de este encuentro.

Lo transcripto anteriormente -que puede sonar como cualquier otro acontecimiento cultural- esconde una realidad que nos tocó vivir a los vecinos de SFVC: la visita de mucha gente que, además de la actividad académica prevista, quiso conocer nuestra ciudad.

Cuando suceden estos encuentros culturales, nos damos cuenta que el turismo en la ciudad tiene un potencial increíble en urbes como las nuestras, donde está presente la historia en sus edificios, calles y espacios públicos abiertos.

El turismo cultural es una modalidad que hace hincapié en aquellos aspectos culturales que ofrece un determinado destino, ya sea un pequeño pueblo, una ciudad, una región o un país. En los últimos años el turismo cultural –considerado como parte del grupo de turismo alternativo– ha cobrado cierta relevancia en aquellas zonas que han visto limitados otros tipos de excursiones que requieren de sol y playa, por ejemplo. Este tipo de actividad precisa de recursos histórico-artísticos para su desarrollo. Es más exigente y menos estacional.

Las características del visitante es que realiza cortas estancias en los lugares que visita, con una duración de destino entre tres a cuatro días. Quien lo practica es muy flexible, ya que suele combinar la cultura con otras motivaciones, con lo que supone un fácil manejo de la demanda siempre que le ofrezcan lo que busca. Los lugares de destino principalmente son los núcleos receptores históricos.

Lo que nos dejan las jornadas

La capacidad hotelera de nuestra ciudad se vio desbordada, los bares y restoranes tenían lista de espera para sus clientes. Los alimentos escasearon en los locales gastronómicos obligando a sus dueños a cerrar sus puertas temprano. A pesar de esto y las elecciones del domingo, mucha gente se quedó unos días más para recorrer los alrededores.

En SFVC tenemos para ofrecer, por caso, el Circuito Caravati. Una experiencia altamente gratificante para el visitante, quien puede llevarse una impresión del interesante acervo cultural que tenemos en nuestra ciudad.

En estos últimos días, los medios reflejaron la falta, todavía, de una política seria en materia de turismo que involucre como principal actor al Estado y, por otra parte, a los emprendedores. Se nota aún la ausencia de promoción, inversión y concientización a largo plazo. Lo más preocupante es que, básicamente, faltan ideas; porque recursos naturales, culturales y humanos abundan.

Más allá del éxito académico de la universidad por el evento, la presencia de tanta gente recorriendo nuestras calles, nos debe llevar a los vecinos a reflexionar que tenemos que trabajar seriamente en explotar esta veta de una actividad económica tan importante, como es el turismo cultural urbano.

Fiambalá, capital de la cordillera

Una de las piletas con aguas termales de Fiambalá, con una cabaña al fondo.

Una de las piletas con aguas termales de Fiambalá, con una cabaña al fondo.

En el receso invernal tuve oportunidad de visitar Fiambalá. Siempre es un gusto volver a esta tierra, que encierra un gran potencial turístico.

Mientras recorría sus calles, recordaba la primera vez que estuve allí, en 1994, para participar de una de las “Caravanas al Paso de San Francisco”. Llegar a esta localidad era toda una aventura, sobre todo si crecía el impredecible río La Troya. Y ni hablar si alguien quería cruzar a Chile, ya que el camino era malísimo.

Las comunicaciones con los pueblitos vecinos como Saujil (con sus famosas dunas mágicas), Medanitos, Tatón y Palo Blanco, por nombrar sólo algunos, mejoró sensiblemente.

Hoy en día, quien va a esa hermosa tierra se encuentra con caminos bien señalizados, un gran número de viviendas que se han convertido en hospitalarios alojamientos y la tranquilidad de la gente, que no es poco.

Parece mentira que los habitantes de Fiambalá dejen, durante toda la noche, las bicicletas “estacionadas” en las veredas de los frentes de sus viviendas. Cuentan los que ofrecen habitaciones a los turistas, que a éstos se los ve “nerviosos” cuando se enteran que en las casas y los cuartos no tienen que poner llave en sus puertas, como en las grandes urbes.

Cuando recorremos el camino que lleva al Paso de San Francisco y al límite internacional con Chile, no podemos dejar de recordar la tozudez del ex gobernador Arnoldo Castillo de asfaltarlo. La visión de ese hombre permitió que hoy contemos con una herramienta importantísima para la integración con el país vecino.

Por otro lado la “Ruta del Adobe” está casi instalada en un público ávido por el turismo cultural. Sorprende ver a la gente recorrer los pueblitos donde se encuentran pequeñas iglesias y caseríos realizados con ese noble material de construcción.

Evidentemente, la zona tuvo un antes y un después del acontecimiento turístico-deportivo de nivel internacional como es el Rally Dakar. Los vecinos de la ciudad lo reconocen abiertamente.

Pensaba entonces, la importancia de que el Estado instale eventos como el mencionado, que sirven a los habitantes para darse cuenta cuál es la veta económica que se puede explotar. Los turistas que llegan a estos lugares, próximos a la cordillera, recuerdan lo que vieron en la televisión. Quieren estar en persona dónde aquel piloto famoso no pudo correr más…

Pero la gente que visita este lugar, no olvida jamás sus aguas termales. Hay muchas leyendas que nos hablan de famosos personajes que las visitaron, despertando mucha curiosidad. Afortunadamente, los turistas encuentran allí cabañas, restorán, enfermería, y hasta lugar para acampar y hacer un buen asado. No hay nada como estar en una de las piletas con una copa de vino tinto de Fiambalá en la mano, disfrutando del cielo estrellado…

Artesanías, religión, cordilleras, termas, dunas, vinos, historia, paisajes, producción, 4×4 aventura, andinismo, pesca, y mucho más. Fiambalá espera al turismo nacional e internacional resguardando su naturaleza virgen. Sus aguas termales, vinos de exportación, ponchos de llama y vicuña, sus artesanías y el aire más puro del mundo, dan lugar a Fiambalá como capital de la cordillera. Hay que seguir trabajando incansablemente por su desarrollo turístico a nivel internacional. Falta mucho todavía…

  • Jun 13 / 2011
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  • Cultura, General

Cómo minimizar el riesgo del uso del celular

Los celulares se han constituido en un elemento imprescindible para la vida diaria.

Los celulares se han constituido en un elemento imprescindible para la vida diaria.

En estos días, es común escuchar entre los vecinos de SFVC, en sus charlas de café, comentarios sobre el aviso de la Organización Mundial de la Salud, expidiéndose sobre el tema de los celulares y su posible relación con el cáncer de cerebro.

Me parece oportuno transcribir, en este espacio de opinión, las recomendaciones de un experto en tecnología, Ariel Torres –quien escribe en un diario de tirada nacional–, sobre el uso de estos aparatos, que se han constituido en un elemento imprescindible para la vida diaria.

Los consejos a seguir:

1. No use más el celular sin auriculares, excepto durante uno o dos minutos. No tanto por el peligro que podría encerrar el celular (aunque sí podría encerrar alguno, eso es lo que todavía ignoramos), sino porque el hombre es un animal de costumbre. Cuando nos habituamos al cinturón de seguridad, no podemos manejar sin él, nos sentimos desprotegidos. De la misma suerte, si se acostumbra a usar el celular con audífonos ya no querrá volver a acercarse ese aparato a la cabeza más que por unos minutos.

2. De pronto habló un cuarto de hora seguido y ahora siente pánico. No. Espere. El daño, hasta donde sabemos, se produce cuando hay una agresión sostenida y constante durante años. Sí debería cambiar sus hábitos si tiende a estar todo el día hablando por celular.

3. La intensidad de las radiaciones electromagnéticas como la luz o las ondas de radio es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia a la que se encuentra la fuente. Esta es la razón por la que si nuestro planeta estuviera sólo un poco más cerca del Sol sería inhabitable. Así que sí, es importante mantener el celular lejos. Lejos no significa en la cochera. Con ponerlo sobre el escritorio donde trabajamos en lugar de tenerlo en la cintura o el bolsillo ya estaríamos ganando algo. De hecho, la distancia segura podría ser tan pequeña como 15 milímetros.

4. Lo mismo ocurre cuando hablamos. El teléfono debe mantenerse a 15 milímetros o más del cuerpo para hablar; de otro modo, excederá el SAR (Specific Absorption Rate , el ritmo al que el cuerpo absorbe la energía de una radiofrecuencia) máximo indicado por la Comisión Federal de Comunicaciones.

5. A menos que espere llamadas de noche, apáguelo o póngalo en Modo Avión si tiene la costumbre de dejarlo en la mesa de luz; su cabeza quedará bastante cerca del teléfono en ese caso. Esa distancia es mucho mayor del centímetro y medio que se recomienda, ¿pero para qué arriesgarse si no va a usar el móvil?

6. Los auriculares cableados no emiten energía por sí mismos y son la opción más segura.

7. Los Bluetooth son otra historia, tienen una potencia de salida que los pone cerca del nivel de los celulares. Tener el auricular Bluetooth todo el día colocado en la oreja no parece nada inteligente.

8. Use mensajes de texto. Pueden resolver la mayoría de las cuestiones sin acercar el equipo a la cabeza.

9. Finalmente, lo más importante, los chicos tienden a usar los celulares como si fueran juguetes. Está claro que no lo son. Así que no es ninguna mala idea inculcarles las prácticas seguras desde pequeños. Casi con total certeza vivirán en un mundo donde las radiofrecuencias los rodearán mucho más que ahora.

  • May 16 / 2011
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  • Ciudad, Cultura, General

Pueblos en transición

Una nueva filosofía de vida para dejar un mundo mejor a nuestros hijos.

Una nueva filosofía de vida para dejar un mundo mejor a nuestros hijos.

Los estudiantes del Taller V de la Escuela de Arquitectura de La Rioja, están trabajando en una propuesta urbano-arquitectónica para la localidad de Chepes Viejo, ubicada a ocho kilómetros de la ciudad de Chepes.

Hace muchas décadas atrás, ante la negativa de los vecinos del viejo Chepes de que el ferrocarril pase por sus calles, se decidió ubicar la estación de trenes unos kilómetros más abajo. Esta medida fue fatal para el pueblo, provocando la emigración de su gente, dejando una imagen de desolación, como ocurre en muchos lugares de nuestro país. Así surgió el nuevo Chepes que hoy conocemos, transformándose con los años, en un centro estratégico que intercomunica La Rioja, San Juan, San Luis y Mendoza.

Los jóvenes estudiantes deben intervenir en lo que queda de la plaza del Chepes Viejo y rescatar los valores que se han olvidado y tratar de insertar a este pueblo dentro de una propuesta de ordenamiento territorial que involucra a otras poblaciones de la región.

Es así que, entre todas las alternativas que se debaten en el taller, está un modelo de poblado del que mucho se habla en el mundo desarrollado, a propósito de la crisis que están viviendo sus habitantes, y que son los denominados “pueblos de transición”

Una idea adelantada

Creemos que el petróleo nunca se va a acabar y que el crecimiento económico será para siempre. Pero lo cierto es que el “oro negro” algún día será escaso y que para extraerlo se requerirá de mucho dinero y consumo energético.

Ante esta realidad han surgido una serie de colectivos que trabajan en la idea de barrios, pueblos, comunidades o ciudades “en transición”. Éste es un movimiento internacional de personas que, ante el previsible fin del petróleo y la amenaza del cambio climático, han empezado a organizarse en sus municipios y localidades para hacerles frente y ser autosuficientes. Pero este modelo bien puede aplicarse en aquellos pueblos que buscan su desarrollo ya que, su “idea fuerza”, es conseguir que esta red de personas se comuniquen y compartan experiencias.

Los que defienden estas propuestas, creen que la gente puede ser feliz valiéndose de la vida en comunidad, pensando en el bien común y en sociedad. Para concretar este sistema, es necesario que “funcione” en la persona, por ello es importante el trabajo en materia de educación ambiental.

Sostienen que la humanidad está viviendo tiempos de cambio y… ¿por dónde comienzan los cambios? Pues, por los hábitos de consumo y de producción económica. Los que adhieren a esta filosofía creen que lo que se viene será muy difícil, muy duro, pero que es una gran oportunidad para que los pueblos puedan adaptarse a esta transición.

Con el lema “hay que experimentar” creen que los modelos de desarrollo actuales pueden ser refutados. “Vivir 40 años para pagar la hipoteca de tu casa no tiene sentido…” sostienen los jóvenes que impulsan este movimiento.

El enlace del mundo rural y urbano es el ideal que tienen en mente y que, en casi cien casos conocidos en el mundo que han probado esta experiencia, demuestran que es posible. No se transforman en guetos, sino que buscan la integración con lo que ya existe en el territorio y así propenden a un “efecto contagio” con el resto.

En estos momentos es complicado hablar de propuestas de este tipo, sobre todo en América Latina donde se vive una época de bonanza económica, que anestesia a la clase media con el consumo en cuotas. Pero los coletazos de la crisis europea, algún día llegarán… La clase política debería adelantarse “imaginando” un mundo mejor para los pequeños pueblos que están desapareciendo, promoviendo una actitud emprendedora.

Turismo y cultura, siempre juntos en una ciudad

Un recital en el estadio de fútbol, con público de la región, puede ser una realidad en SFVC.

Un recital en el estadio de fútbol, con público de la región, puede ser una realidad en SFVC.

Los vecinos de SFVC manifiestan su aprobación con la reinauguración del Cine Teatro Catamarca, asistiendo a los eventos artísticos programados. Este edificio constituye una joya de la arquitectura moderna dentro de la trama del área central de la ciudad que, por suerte, cobró vida nuevamente.

También viene a la memoria la iniciativa, que tuvo en su momento, la Asociación de Amigos del Arte de Catamarca (ARCa) para adaptar la Casa Navarro, ubicada al frente de la plaza principal, como sede de un magnífico museo de arte contemporáneo.

Con estos dos ejemplos, queremos hacer notar el interés de los vecinos por la vida cultural de una ciudad y el potencial que trae aparejado al turismo urbano. Entendido éste como el que ofrece lo mejor que puede dar de sí una ciudad: cultura, atracciones, vida nocturna, bien sea para trabajo o placer.

En el libro La transformación de la ciudad, el crítico y periodista de arquitectura Kenneth Powel considera que, situar edificios artísticos importantes en barrios degradados, es un sistema probado para atraer inversiones turísticas. Y cita los ejemplos de Bilbao, Barcelona y Groningen –que ciertamente representan otra escala con respecto a nuestra realidad, pero que pueden servir para adaptar el modelo a nuestra ciudad–.

La inversión cultural constituye una ruta de éxito asegurado en la regeneración urbana. Considerada anteriormente como una ciudad industrial poco atractiva, Bilbao se convirtió en un destino turístico y el museo generó ingresos millonarios para la ciudad. En un año, los vecinos recuperaron el coste de la construcción (pagado por el gobierno de la ciudad, el regional y el provincial) y, puesto que el contenido del museo es un préstamo de la fundación del mismo nombre, los ingresos son ganancias netas para Bilbao.

El renacimiento cultural de Bilbao es espectacular, pero sin embargo palidece al lado del de Barcelona, donde el Museo de Arte Contemporáneo en el que fue el mísero barrio del Raval, es una de las inversiones importantes en arte que han dado brillo a una ciudad cultural y muy cosmopolita.

La ciudad holandesa de Groningen empezó a construir un nuevo museo con un espíritu ante todo desafiante y antielitista, con lo que animó realmente a la gente de a pié a ir allí para distraerse más que para instruirse. El nuevo museo se convirtió no en un monumento, sino en un pedazo del tejido de la ciudad, con elementos sorprendentemente disímiles.

Cultura alternativa

“Cultura” no significa únicamente lo que tradicionalmente se conoce como “bellas artes”. Kenneth Powel sostiene que la cultura alternativa de los clubes y bares nocturnos proporciona un sistema más subversivo pero igualmente efectivo para renovar las ciudades.

Recordemos la calle Arístides, en la ciudad de Mendoza –mencionada en este espacio en otra oportunidad– ejemplo de la fusión de esparcimiento y arte, que permite generar, durante todo el año, ingresos genuinos para los vecinos, de parte de los turistas que la visitan continuamente.

La revolución cultural urbana ha cambiado el modo en que se define la cultura misma. Kenneth Powel, dice: “La cualidad más fundamental del éxito de la ciudad del siglo XXI es su diversidad de formas, actividades y gente. El arte nunca ha encajado en estrechas definiciones de planificación, pero continuará desempeñando un papel clave en dar forma a las ciudades habitables del futuro”

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