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Categoría / Cultura

  • Mar 16 / 2011
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  • Audios, Ciudad, Cultura, General

Arte público en la ciudad

El arquitecto Matías Noguera y la licenciada Isabel Arriagada

El arquitecto Matías Noguera y la licenciada Isabel Arriagada

El arquitecto Matías Noguera y la licenciada Isabel Arriagada, son dos artistas chilenos que están en SFVC construyendo el Monumento a la Comunicación en La Alameda. Te invitamos a escuchar el audio de la entrevista y a visitar sus sitios web.

AUDIO DE LA ENTREVISTA

www.matiasnoguera.blogspot.com
www.isabelarriagada.blogspot.com

Un festival de cine en SFVC

En otras ciudades del mundo, los festivales de cine son todo un acontecimiento urbano.

En otras ciudades del mundo, los festivales de cine son todo un acontecimiento urbano.

Hoy quiero compartir con los lectores de esta columna un hecho cultural que sucedió a fines del mes de noviembre y que ubica a nuestra ciudad en primera fila en materia de cine.

Los días 26 y 27 de noviembre, se realizó el Cuarto Festival de Cortometrajes “El Héroe”, con la participación de realizadores de Catamarca y de otras provincias del NOA.

Con una programación rica en diversidad de géneros y propuestas estéticas, el encuentro se fue cimentando como un festival referente en la región, siendo cada vez más amplia la convocatoria de realizadores y público que siempre colman las expectativas de la organización.

Un total de veintiséis cortometrajes se realizaron exclusivamente para competir en las distintas categorías que conformaron el festival. Así, la selección competitiva duró más de tres horas, lo que significó un arduo trabajo para el Jurado que, con excelencia y docencia, determinaron el resultado de esta edición.

Un cortometraje

Una de las finalidades del cortometraje es conseguir la atención del espectador a través de la historia que se le presenta de manera sorpresiva, absurda, violenta, humorística, inexplicable o nostálgica. El abaratamiento de las nuevas tecnologías digitales, ha supuesto una revolución en el mundo de la realización.

Son pocos los circuitos de exhibición comercial de cortometrajes, por eso los certámenes, como el realizado en nuestra ciudad, proliferan cada año en muchas partes del mundo.

Este género cinematográfico se ha transformado en uno de los formatos que mejor se adapta a Internet, convirtiéndose en una de sus plataformas de difusión. Sus características de corta duración y producción menos compleja, se ajusta mejor que ningún otro, a las necesidades de los espectadores.

Cine y turismo urbano

Felicitamos la iniciativa de los jóvenes realizadores catamarqueños que sueñan con este festival cada año y nos debe movilizar a los vecinos para apoyarlos. La ciudad se hace conocer a través de acontecimientos culturales de esta envergadura, constituyéndose en un suceso de promoción de gran calidad.

Viene a mi mente el recuerdo de cuando SFVC fue sede de un festival de cine nacional, casi simultáneamente con la primera edición de la Fiesta Nacional del Poncho en (por aquel entonces) las nuevas instalaciones del Cine Teatro Catamarca.

Quienes visiten el Museo de la Fiesta del Poncho, en el Predio Ferial Catamarca, podrán ver la foto de las actrices argentinas sentadas en unas simples sillitas de cuero, al lado de un bracero, comiendo unas empanadas en ocasión de dicho festival. Estas figuras, cuando conocieron nuestra cultura y geografía, y vivieron la experiencia de compartir la simpatía de nuestra gente, se convirtieron en difusoras de nuestro potencial turístico.

Por ello, este festival, logrará cada año y con el apoyo del Estado, los empresarios y los vecinos, que se convierta en una fecha importante de la agenda cultural para atraer turistas interesados en este tipo de temática, generando ingresos genuinos a la ciudad.

  • Nov 02 / 2010
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  • Arquitectura, Cultura, General

El pabellón del 25

Interior de la vivienda proyectada por Le Corbusier para la exposición.

Interior de la vivienda proyectada por Le Corbusier para la exposición.

La foto que ilustra esta nota corresponde al interior de una vivienda diseñada por el arquitecto moderno Le Corbusier para la Exposición Internacional de Artes Decorativas realizada en París en 1925.

Nos muestra un espacio interior que, perfectamente, podría ser construido en pleno siglo XXI. La doble altura, el balcón de la planta alta sobre el gran espacio y el equipamiento ubicado estratégicamente, hacen confortable y práctica la vida del hombre.

El arquitecto francés fue muy resistido durante la muestra y hasta le llegaron a construir un muro alrededor de la vivienda, para que la gente no ingresara a ésta. Cuentan que tuvo que intervenir un ministro para derribar la pared…

Así fue como Le Corbusier mostró las transformaciones radicales y las nuevas libertades aportadas por el hormigón armado o el acero en la concepción de la vivienda en la ciudad.

La gente observó en el terreno, cómo un departamento puede ser estandarizado para satisfacer las exigencias del hombre. Cómo la célula habitable, práctica, confortable y bella, es una verdadera máquina para vivir; y que se puede agrupar en extensión y altura.

Durante la década del 20 del siglo XX, el arquitecto europeo se dedicó a estudiar con creciente interés un tema básico: el cubo perforado (que llamó un “prisma puro”) generalmente elevado sobre “pilotis”, que coronaba un techo jardín cuyas formas tenían reminiscencias de esculturas. En el curso de dichos estudios construyó una docena de casas de gran belleza y fuerza.

Peter Blake, en “Maestros de la Arquitectura”, escribe que “la primera de estas construcciones no fue, estrictamente hablando, una verdadera casa. Era un pabellón -el Pabellón de L’Esprit Nouveau- proyectado juntamente con Jeanneret para la Exposición internacional de Artes Decorativas de París, en 1925”.

El pabellón constituía un modelo a escala natural de una de sus “villas superpuestas” de doble altura, que Le Corbusier había estudiado un par de años antes para su Ville Contemporaine. Había un espacio jardín de doble altura (un cubo vacío al exterior) cerrado por dos de sus lados por una unidad tipo de departamento de doble altura, incluida una sala de estar de igual elevación.

Le Corbusier escribió en aquella oportunidad: “La esfera de la arquitectura comprende cada detalle del equipamiento de una obra, la calle, la casa y el amplio mundo que se extiende más allá de ambos. Mi intención es ilustrar cómo, mediante la estandarización, la industria crea formas puras, y definir el valor intrínseco de esta forma pura del arte que es su producto”.

Cuentan, los que estudian al maestro moderno, que los inmuebles-villa nacieron del recuerdo de una cartuja de Italia. Aquellas proponen una fórmula nueva de edificio para una gran ciudad. Cada departamento es una pequeña casa con jardín, sin importar a qué altura sobre la calle está ubicada. Se aparta de la casa ordinaria; la densidad de los barrios residenciales sigue siendo la misma que hoy, pero esas casas, al tener mayor altura, gozan de una perspectiva más amplia.

A pesar de que se combatieron las ideas del genial arquitecto, éstas se constituyeron en la base para la mirada que debe tener el hombre con respecto a la vivienda. Muchos de esos valores se han perdido. Es hora de volver a replantearnos su significado.

  • Oct 25 / 2010
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  • Ciudad, Cultura, General

Esculturas en las plazas de la ciudad

Los escultores convocados trabajarán en la Estación Capital de SFVC.

Los escultores convocados trabajarán en la Estación Capital de SFVC.

En nuestra ciudad se hará, entre el 14 y 21 de noviembre, el Segundo Encuentro Nacional e Internacional de Escultores. Organizado por la Municipalidad de SFVC, viene a dar continuidad al realizado el año pasado, cuyas obras pueden verse expuestas en la Estación Capital, habilitada recientemente.

Tomando en cuenta que en 2010 se celebra el Bicentenario de la Patria, en esta oportunidad, la temática es el “sincretismo cultural”. Constituyendo un aporte para reflexionar sobre el origen de nuestra trama social y la diversidad cultural existente.

Los artistas convocados se juntarán en nuestra ciudad a producir obras, talladas en mármol, madera y construidas en metal chatarra. Estas enriquecerán el patrimonio cultural Catamarqueño.

Con esta iniciativa, la Secretaría de Cultura de SFVC pretende llegar a cumplir con tres objetivos para jerarquizar el espacio público de la ciudad, según lo expresado en las bases de la convocatoria.

El primero considera que “con esta decisión se logrará que una plaza, como sector público de la ciudad, se convierta en lugar convocante, ya que los artistas y los vecinos reunidos en un mismo espacio, compartirán el proceso creativo desde su origen hasta la culminación de la obra”

El segundo, prevé “generar un espacio de reflexión-acción, en el que artistas plásticos del país y del exterior, reunidos por una temática integradora, construyan de algún modo, nuevas perspectivas y miradas, para enmarcar este proceso de 200 años de conformación de la patria Argentina”

Y tercer objetivo es “que la escultura pública realizada por cada artista convocado, sea parte conformante, del patrimonio cultural de la ciudad. Haciendo visible de esta manera dentro de la sociedad catamarqueña, la creación artística como elemento transformador”

Los proyectos seleccionados

El jurado –reunido del 18 al 22 de octubre– que seleccionó los proyectos de los artistas, estuvo integrado por la licenciada Olga Dré, la arquitecta Alejandra Martínez, la licenciada Giselle Issetta, el profesor Raúl Guzmán y quien escribe esta nota.

Se escogieron trece escultores con su obra, de los cuales, diez, serán convocados a participar del encuentro según los materiales disponibles y los tres restantes en calidad de suplentes.

Los siguientes son los artistas elegidos:
En piedra: Claudia Díaz (Tucumán); Rosario Gaspar (Jujuy); Cenrique Valdez (Salta); Ojârs Arvíds Feldbergs (Letonia); Tania Ivanova Tzanova (Bulgaria) y como suplente Kristina Yosifova (Bulgaria).
En madera: Urs-P. Twellmann (Suiza); María Guallar (Buenos Aires) y como suplente Jorge Balassi (Formosa).
En metal chatarra: Juan Ignacio Pezzani (Buenos Aires); Bruno Ceballos Porta (Catamarca); Roxana Viotto (Córdoba) y como suplente Franco Flores (Santa Fe).

Desde este espacio, felicitamos la iniciativa cultural de la municipalidad de SFVC, que contó con el trabajo silencioso y generoso del escultor Mariano Desmonteix, mentor del encuentro. Consideramos que, si se repite en los próximos años, puede llevar a ubicar a nuestra ciudad como referente nacional del arte escultórico en los espacios públicos abiertos.

La Escuela de Chicago

Detalle de un edificio de William Le Baron Jenney, construido en Chicago en 1879.

Detalle de un edificio de William Le Baron Jenney, construido en Chicago en 1879.

Los edificios en altura que existen hoy en día en nuestras ciudades tienen su origen en los fundamentos teóricos y prácticos desarrollados en la ciudad de Chicago, en Estados Unidos, a partir del siglo XIX.

Mientras en Europa se debatía la necesidad de hacer “vivible” la ciudad –luego del desastre que ocasionó la revolución industrial–, en Estados Unidos se planteaba cómo debían construirse los edificios. La extensión de tierra en América, no era un problema para el crecimiento de sus urbes por aquel tiempo.

En Chicago se construyeron los primeros edificios de hasta cuatro plantas, como consecuencia del uso especulativo de la tierra, en el centro de la trama urbana. Pero el pavoroso incendio de 1871 –que destruyó completamente la ciudad– llevó a los ingenieros y arquitectos de la época, a replantear el uso de materiales como el hierro fundido y el ladrillo, vulnerables a las llamas.

Renato de Fusco en “Historia de la Arquitectura Contemporánea” dice: “la segunda mitad del siglo XIX en Europa, fue la gran época de la urbanística. Para encontrar edificios, en el sentido más amplio que damos a esa expresión, es necesario trasladarse a los Estados Unidos y observar el inicio de los años ’80. Nos referimos a las construcciones de la Escuela de Chicago”

La reparación de la “ciudad del viento” se confió a un grupo de técnicos que provenía del ejército. Entre 1880 y 1900 nace el “Loop” o centro de negocios, caracterizado por grandes oficinas, residencias, almacenes, locales públicos, etc., a veces reunidos en un solo edificio.

El alto precio de los terrenos, en los que se levantaban estas edificaciones, fue la causa que llevó al nacimiento de los rascacielos, realizados en su primera época como “torres de piedra”. Pero las paredes de las plantas ocupaban mucho espacio, ya que a medida que se los hacía más altos, sus muros debían ser más anchos para trasladar las cargas a los cimientos.

Es así, que surgió la idea de construir “esqueletos metálicos” que, como señala De Fusco: “posibilitará la mínima ocupación en planta de la estructura, la máxima utilización de los espacios interiores, su polifuncionalidad, la mayor luminosidad y abertura y, sobre todo, el mejor aprovechamiento del suelo edificable, con la estructura de múltiples pisos”

La Escuela de Chicago tuvo como iniciadores al ingeniero-arquitecto William Le Baron Jenney (1832-1907) en el momento “técnico” y al arquitecto Henry Hobson Richardson (1838-1886) en el momento “cultural”.

Jenney, desarrolló un sistema para la construcción de edificios, que consistía en una trama de acero a prueba de incendios (considerando que estaba todavía muy presente en sus retinas el fuego que convirtió en cenizas a Chicago). Sus edificios eran esqueletos, que confiaban todo el programa arquitectónico a la solución estructural.

Richardson, en cambio, afrontó el problema de los edificios en altura con notables implicaciones estilísticas, claramente inspiradas en el románico. Como observa el arquitecto y crítico de arte italiano Bruno Zevi: “Richardson no ve en el románico un estilo comparable a los demás estilos importados, sino un austero método compositivo que tenía en cuenta realidades constructivas fundamentales, reduciendo la decoración a lo esencial”

Con la construcción del Auditorium de Chicago (1887-89) entró en escena el arquitecto Louis Sullivan. Un edificio cuya contribución a la cultura de la ciudad –según el arquitecto y escritor inglés Kenneth Frampton– habría de ser tan tecnológica como conceptual.

Sullivan, en el contexto de la “Escuela de Chicago”, y con su preocupación en la eliminación total del ornamento de sus edificios –al considerar que aquel es “mentalmente un lujo y no una necesidad” para éstos–, dio comienzo a una corriente que será la base del Movimiento Moderno en América.

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