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Archivo por Mes / junio 2009

  • Jun 30 / 2009
  • 5
  • Arquitectura, Cultura, General

Recordando a los arquitectos

La Villa Savoye en Poissy, Francia, en la que están presentes los principios de la arquitectura moderna de Le Corbusier.

La Villa Savoye en Poissy, Francia, en la que están presentes los principios de la arquitectura moderna de Le Corbusier.

El 1 de julio, celebramos el Día del Arquitecto. Por tal motivo, queremos saludar a los colegas, recordando a tres grandes maestros del Movimiento Moderno: Le Corbusier, Mies van der Rohe y Frank Lloyd Wright.

Peter Blake al escribir, en la década del sesenta del siglo pasado, una biografía de los tres, define al suizo-francés Le Corbusier como el “maestro de la forma”, al alemán Mies como el “maestro de la estructura” y al norteamericano Wright como el “maestro del espacio”

Estos profesionales forman el selecto grupo de arquitectos que, a comienzos del siglo XX, revolucionaron la forma de encarar la construcción de los espacios para el desarrollo de la vida del hombre. Por supuesto, que otros arquitectos también contribuyeron a la aplicación en la realidad de estos nuevos conceptos.

Pero como dice Blake, Le Corbusier, Mies y Wright, con sus personalidades tan diversas y de distinto origen cultural, representan las grandes tradiciones del mundo occidental. Le Corbusier es el heredero de la clásica tradición del Mediterráneo. Mies gustaba referirse a la poesía estructural de la tradición gótica. Y Wright fue el eterno anárquico, el defensor de la libertad absoluta, el heredero de los ideales de la Revolución norteamericana.

Para estos maestros, la arquitectura es simplemente “un lenguaje de expresión de ideales de un mundo mejor”. Los tres fueron atacados e ignorados, hasta que años más tarde, sus contemporáneos, comprendieron que habían tratado de manifestar un mensaje valioso.

El mensaje para los más jóvenes

Quizás conviene decirles a los colegas más jóvenes –que están en su búsqueda intuitiva de llegar a concebir una mejor arquitectura y propender con su obra a hacer una ciudad mejor– una reflexión categórica de Mies: “La arquitectura es la voluntad de una época traducida a términos de espacio; viviente, cambiante, nuevo…”

La voluntad de una época… Y Mies nunca se consideró más que un instrumento de la voluntad de su época, como los arquitectos del pasado, que se consideraron instrumentos de la voluntad de la suya. Como seguramente lo fue el arquitecto Luis Caravati, nuestro gran maestro, en la hermosa SFVC que él construyó.

Para los más jóvenes, que están aun con los ideales de una formación continua, que a medida que pasa la vida no se debe abandonar, está bueno recordar algunas palabras que dijo unas semanas antes de su muerte, Frank Lloyd Wright.

El maestro norteamericano, dio una clase y al final de la misma, uno de sus discípulos le preguntó: “¿Qué es fundamental para el arquitecto de alma? ¿Qué necesita?” A lo que respondió: “Debe tener salud, debe tener fuerza –fuerza de voluntad ante todo– poder intelectual, poder muscular. Debe conocer la vida y debe conocerla mediante el estudio”. El joven alumno retrucó con lo siguiente: “¿Y cómo se logra estudiar la vida?” A lo que el maestro respondió: “Viviéndola… Vivir la vida… significa estudiar especialmente la Naturaleza… Ustedes tienen la oportunidad de plasmar y determinar la forma de las cosas que vendrán. Ustedes son los cinceladores de formas y los conocedores de formas o no serán arquitectos verdaderos. Pero formar un arquitecto así lleva tiempo…”

  • Jun 27 / 2009
  • 0
  • General

Programa 389

Programa 389
A emitirse el sábado 27 de junio de 2009

El domingo hay elecciones legislativas nacionales. Para saber qué y cómo votamos hablamos con Luisa Brizuela Díaz de Aguirre de la ONG Conciencia.
El artista plástico catamarqueño Enrique Salvatierra acaba de recibir el Premio Trabuco. Tomamos contacto con él para felicitarlo que nos cuente qué significado tiene este premio para él.
Roberto Gordillo nos invita a hacer cicloturismo. Le preguntamos qué necesitamos para acompañarlo.
El invitado de la semana es el licenciado en historia Marcelo Greshani Oviedo. Recordamos el aniversario de la fundación de SFVC.
Y como siempre las columnas Catamarca Libre con Arnaldo de la Colina y Flavio Espeche y Hábitat con el arquitecto Dimas Delgado.
Podés escuchar el programa en vivo, los sábados de 9,30 a 12,30 horas (12:30 pm a 3:30 pm GMT) haciendo clic en RADIO

  • Jun 24 / 2009
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  • Cultura, General

Software Libre, Catamarca Libre (en Radio)

Los sábados a la mañana -en el programa de radio Unión “A vos, Ciudad”- Arnaldo de la Colina y Flavio Espeche tienen su espacio de difusión sobre el Software Libre y su impacto social. Abarcan temáticas como: Ubuntu, OpenOffice, música libre (Jamendo), herramientas SL para profesionales, etc.
Durante aproximadamente 10 minutos, nos llevan a un mundo desconocido para muchos , pero que es el futuro. En sociedades un poco conservadoras como las nuestras resulta un poco extraño. Es normal que le tengamos miedo a lo desconocido, pero el software libre como filosofía es “re-copado” como dicen los jovenes ya que “nos libera”, cambia nuestro “chip” y vemos la vida de otra manera en el uso del sofware para nuestra compu.
Entren y miren lo que han escrito sobre nuestros columnistas en: ubuntu-ar

  • Jun 22 / 2009
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  • Ciudad, General

Por una ciudad que escuche a los niños

El recuerdo de la grata experiencia con jóvenes de SFVC

El recuerdo de la grata experiencia con jóvenes de SFVC

Un viejo refrán popular dice: “los niños y los borrachos nunca mienten…” También escuché a alguien por ahí decir que, cuando está en una situación límite en la vida, se pregunta “¿cómo resolvería esto un niño?” y encuentra la salida, en base al sentido común. Quizás los políticos de nuestras ciudades deberían tener en cuenta esto, a la hora de contar con el honor de gobernar y legislar, en nombre de todos los vecinos.

Ya hemos comentado en esta columna, el pensamiento del pedagogo italiano Francesco Tonucci formulado en su libro “La ciudad de los niños. Un nuevo modo de pensar la ciudad”. Pues bien, los políticos de diversas ciudades de nuestro planeta –a la hora de tomar decisiones– están comenzando a escuchar a los niños, como lo hicieron ya algunos, en otros tiempos. He aquí ejemplos para que nos enteremos:

En los años 70, en Francia nació un modelo de Consejos de Niños. El proyecto consistía en juegos de roles, en los cuales los niños revivían las campañas electorales, las elecciones, las deliberaciones y la elección del pequeño alcalde (intendente)

En 1994, la ciudad de Barcelona comenzó a implementar las Audiencias Públicas de Niños/as como forma de participación a través de la cual, los niños y las niñas de los últimos años de la escuela primaria, realizaban propuestas a la administración municipal. A partir de las audiencias se solicitó la creación de un Consejo de Niños y Niñas permanente en el Ayuntamiento, y finalmente se establecieron en los barrios y distritos de la ciudad.

En 1991, en la ciudad de Fano, Italia, nació el proyecto “La ciudad de los niños”. En el proyecto, los Consejos de Niños están formados por niños que dan “consejos” a los adultos. El Consejo trata los problemas de la ciudad. Los niños y las niñas discuten partiendo de los aspectos que conocen y que les preocupan, denunciando lo que les parece inadecuado o injusto y proponiendo nuevas ideas.

En 1996, inspirado en la propuesta de Tonucci, la ciudad de Rosario implementa el proyecto a través del desarrollo de seis Consejos de Niños y Niñas que funcionan en cada uno de los distritos descentralizados. Una Comisión intergubernamental, integrada por representantes de las distintas secretarías, viabiliza las propuestas. Los proyectos se elevan al intendente, y de ser necesario, al Concejo Deliberante. En reconocimiento al proyecto “Ciudad de los Niños”, Rosario fue premiada en 1999 con la mención de “Ciudades por la paz”, otorgada por la UNESCO. En el año 2003, la ciudad recibió un reconocimiento por sus prácticas de gobernabilidad, otorgado por el PNUD, valorando los logros alcanzados con el desarrollo del proyecto.

A comienzos de 2002, surge desde distintas áreas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la inquietud de conformar Consejos de Niños de la Ciudad. La arquitecta María Antonia Kaul, quien forma parte del equipo que está llevando a cabo en la ciudad capital de nuestro país el programa “Buenos Aires Ciudad Amiga de los Niños, Niñas y Adolescentes”, nos contó –en una entrevista realizada en el programa de Radio Unión “A vos, Ciudad”– que se encuentran cumpliendo las metas previstas en su oportunidad.

Según Kaul, “el programa es una iniciativa que plantea entre sus objetivos, que los niños puedan ejercer su derecho a ser escuchados y participen activamente en la vida democrática y la transformación de la ciudad, garantizando el derecho a que los niños participen en el proceso de construcción colectiva de la ciudad a partir de la generación de proyectos que serán gestionados en instancias gubernamentales y promoviendo la inclusión de la perspectiva de los niños como sujetos de derecho”

Tomando el caso de nuestra querida SFVC, debo decir que nunca olvidaré la gratísima experiencia que vivimos el año pasado con los adolescentes de nuestra ciudad que participaron del taller “Buenos Anfitriones”. Resultaba emocionante verles las caras una vez que concluía el mismo. Se iban con la certeza de vivir en una ciudad que es fantástica y que los adultos no valoran. Y resultaba más grato aún leer las propuestas que escribían: verdaderos planes urbanos ambientales para implementar en la ciudad.

El presidente del Concejo Deliberante de SFVC –en el marco de la construcción de ciudadanía que le compete a esta institución– debería tomar la posta y continuar la experiencia y ligarlo a un proyecto que incluya el pedido de consejo a los niños/as de nuestra ciudad. Una ciudad buena y amigable para los niñ@s, será buena y amigable para toda la población…

  • Jun 22 / 2009
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  • Ciudad, General

Autopista o peatonal

Las autopistas de las ciudades contemporáneas.

Las autopistas de las ciudades contemporáneas.

Las políticas públicas en general y las de transporte en particular están hoy fuertemente vinculadas a la producción de desigualdades. Y tales desigualdades se han ido naturalizando en el conjunto de la sociedad que las recibe y padece. En ese marco, promueven el incremento de las asimetrías territoriales e instalan una red de pujas y tensiones que atentan contra el derecho al uso y al goce de la Ciudad.

Movilidad en crisis

Las políticas públicas en general y las de transporte en particular están hoy fuertemente vinculadas a la producción de desigualdades. Y tales desigualdades se han ido naturalizando en el conjunto de la sociedad que las recibe y padece. En ese marco, promueven el incremento de las asimetrías territoriales e instalan una red de pujas y tensiones que atentan contra el derecho al uso y al goce de la Ciudad.

La irrupción de las autopistas urbanas marcó el inicio hegemónico de la era del automóvil particular, y produjo nuevas pautas de crecimiento de la Ciudad, expresando su implícito desprecio a los costos y efectos de esta cirugía para los espacios barriales donde se las practicaba. De este modo se pone en evidencia el fin de un paradigma: el de la ciudad solidaria, compacta e integrada. Hay quienes definen a este modelo urbano en tres velocidades: una primera ciudad en tiempo real, conformada por el 15% de su población, que se desplaza velozmente por autopistas; otra formada por el 60% restante, que se mueve por calles y avenidas; y por último la ciudad inmóvil, con un 25% de habitantes que no pueden siquiera desplazarse. Tal modelo logra desactivar los ritmos comunes de la Ciudad, tan marcada por una velocidad asociada a la medida del loteo.

Desde esta perspectiva, aunque se padezca día a día en el ir y venir de casa al trabajo, que el sistema de movilidad en la Ciudad se encuentra en crisis –en verdad– no asombra a nadie. Lo mismo acontece ante la carencia de políticas efectivas de transporte, capaces de regular los desplazamientos pendulares de la población.

Lo que sí resulta llamativo –y extremadamente preocupante– es la disrupción de su función estructural que –cada vez con mayor frecuencia– ofrece el sistema de autopistas urbanas de Buenos Aires, y que pone en revisión el carácter esencial de estos corredores vehiculares así como los mecanismos de seguridad que ofrecen.

A los consabidos problemas extremos de congestión, de colapso en horas pico, de ausencia de obras de mejora, de presencia de camiones de gran porte en todo momento, debe sumárseles los efectos generados –y nunca mitigados– por el ruido y las vibraciones proporcionadas a su entorno urbano inmediato.

Asimismo, las rampas de ingreso y egreso vehicular, y sus correspondientes carriles de aceleración y desaceleración, se han transformado por la práctica en improvisadas paradas de minibuses. Los pasajeros que allí suben o bajan se desplazan con absoluta soltura, como si caminaran por una Florida peatonal.

Los ómnibus que circulan atestados de pasajeros, en su mayor parte de pie, no ofrecen ninguna medida de seguridad, como –por ejemplo– el uso de cinturones. Los colectivos descompuestos, que quedan atascados a un costado, expulsan a sus pasajeros a la banquina, por donde deambulan hasta que alguien los rescate.

Y cuando el flujo de tránsito disminuye, llega la hora del mantenimiento, de la limpieza de canaletas, de la reposición de luminarias y demás. Es en ese mismo momento cuando el personal en servicio, para realizar sus tareas, cruza a las corridas de una banda a otra de la calzada, poniendo en juego su integridad física.

En el marco de este escenario, una pregunta subyace entre la gente: ¿cuál es el destino efectivo de los gruesos fondos diariamente recaudados? Cada vez más personas transitan a pie por las autopistas urbanas de Buenos Aires. Cada vez más ciclistas y atletas se desplazan por las banquinas como si fuesen bicisendas.

Cada vez más críticos e inseguros se tornan estos corredores a los que sólo parecieran faltarles los puestitos al paso de choripán y gaseosa. Porque la Ciudad merece un sistema de movilidad más eficiente, más justo y equitativo; y si ya estas autopistas no logran responder al concepto para el cual fueron concebidas, quizá haya llegado el tiempo de discutir su hegemonía.

Escribió: Guillermo Tella. Arquitecto, especialista en temas urbanos.

Publicado en Perfil.com

Páginas:123
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