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Archivo por Mes / agosto 2011

  • Ago 29 / 2011
  • 0
  • Ciudad, General, Turismo

Inauguración formal de la peatonal Rivadavia

Vista desde calle San Martín, de la calle peatonal Rivadavia.

Vista desde calle San Martín, de la calle peatonal Rivadavia.

La semana pasada se realizó la inauguración oficial de la calle peatonal Rivadavia; una obra largamente anhelada por los vecinos de SFVC. Luego de varios años de construcción por etapas, llega a su fin la obra.

El acto se realizó en una fecha muy especial del año, considerando que estamos ya próximos a entrar en la primavera y que los lapachos que se encuentran en su recorrido, están todos en flor. Para el clima que tenemos en esta zona, fue acertado colocar árboles en todo su recorrido, ya que aquellos ayudan a mitigar el calor tórrido del verano.

Con un tratamiento sencillo, se logró jerarquizar un espacio urbano caro para el sentimiento de los vecinos, ya que la peatonal Rivadavia, es el paseo comercial a cielo abierto por excelencia.

Notamos los vecinos que tímidamente comienzan a semi peatonalizarse –en obra construida y en proyecto– otras arterias transitadas habitualmente por el automóvil. Éste debe retirarse del casco histórico, ya que esta decisión es acertada para el turismo urbano.

Ya señalamos en la nota de la semana pasada, que el arquitecto y urbanista Guillermo Tella –quien nos visitó hace poco– sostiene que: “La ciudad debe desplazar al automóvil del casco histórico, para descomprimirlo, para liberarlo, para evitar su deterioro y para favorecer mayores peatonalidades. Lo acontecido en torno a la Iglesia de San Francisco es buen ejemplo de ello…”

Ahora, entra a jugar la iniciativa

Ya el Estado hizo lo que tenía que hacer: brindar las posibilidades para que el sector privado haga el resto. Y aquí entra a jugar la iniciativa de los comerciantes de la calle peatonal recientemente inaugurada.

Los negocios de la zona deben adecuarse a los nuevos tiempos y poner su granito de arena, contribuyendo estéticamente con sus fachadas. Notarán los lectores –en la foto que ilustra esta nota– las fachadas neoclásicas que se ven en su recorrido. Éstas deben jerarquizarse con creatividad.

Lo mismo pasa con los carteles. Es inconcebible que éstos –ya entrado el siglo XXI y con las posibilidades técnicas que hoy en día contamos– compitan entre sí por ver cuál es el más grande y más sobresaliente de la calle. Cuando en realidad, en estos espacios comerciales, el anuncio se destaca más, cuánto más simple y sobrio es en su diseño y tamaño.

Lo dicho hasta ahora es sólo el comienzo y debe motivar a los comerciantes de otros sectores del área central de la ciudad a continuar con la peatonalización. Podemos citar el ejemplo de los vecinos de calle Chacabuco entre Sarmiento y Salta. Ya mencionamos en otra oportunidad en este espacio, su reclamo para peatonalizar esta arteria dado el peligro de la coexistencia explosiva de intensa circulación de: peatones, ómnibus –con sus paradas correspondientes– y automóviles. Las veredas angostas existentes complican aún más la situación.

El próximo paso –para la futura gestión municipal– será intervenir en la calle citada. Como así también, continuar con la peatonalización total y parcial de otras del área central, impidiendo que el automóvil ingrese, inclusive para estacionar en los corazones de manzana. Éstos deberían recuperarse para la vida pública, como lo propusieron los arquitectos Eduardo Sarraihl y Rubén Gazzoli en su Plan Urbano Ambiental a fines de la década del setenta, continuando el pensamiento filosófico del uso propuesto por Caravati a fines del siglo XIX.

Queda mucho por hacer, sólo estamos en el comienzo. La ciudad es como un organismo vivo, que se va a adaptando a los cambios a lo largo de su historia.

  • Ago 22 / 2011
  • 1
  • Ciudad, General

Impresiones de viaje de un urbanista

El arquitecto-urbanista Guillermo Tella en A vos Ciudad

El arquitecto-urbanista Guillermo Tella en A vos Ciudad

Hace un par de semanas –con motivo de las XIII Jornadas Inter-escuelas de los Departamentos de Historia, organizadas por la carrera de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca– visitó SFVC, el arquitecto y urbanista Guillermo Tella.

El profesional, graduado en la Universidad de Buenos Aires, ha realizado estudios de posgrado en Planificación Urbano-Regional en Buenos Aires y Ordenamiento Territorial Metropolitano en Madrid. Es Profesor e Investigador en el ámbito de la Universidad de Buenos Aires. Realiza tareas docentes en Planificación Urbana y dirige proyectos de investigación en el Instituto Superior de Urbanismo. Asimismo, desarrolla su actividad académica en el Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento, y en el Departamento de Planeamiento Estratégico de la Universidad de Palermo. También ha escrito innumerables libros sobre su especialidad.

Tella hizo un recorrido por el casco histórico y las afueras de SFVC, acompañado de un grupo de estudiantes del Taller de Diseño Arquitectónico V de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Rioja. Éstos harán –como ejercicio de taller– una propuesta urbano-arquitectónica en el predio de la Estación Capital del ex ferrocarril.

Aprovechando la estadía de Tella, lo invitamos al programa de radio A vos Ciudad para que nos transmita sus impresiones luego de la visita a nuestra ciudad. Generosamente, nos dejó algunas impresiones de viaje para reflexionar.

Para comenzar, se refiere a cuestiones generales: “SFVC es una ciudad maravillosa, de muy agradable escala y de alta calidad de vida. Cuenta con una sociedad amigable e integrada, con una estructura homogénea y equilibrada, con un escenario natural impactante y omnipresente, y con una arquitectura refinada para enorgullecerse. Sin embargo, existen algunos aspectos problemáticos sobre los cuales considero conveniente comenzar a reflexionar respecto de su configuración territorial.”

En primer lugar, con respecto al ordenamiento circulatorio dice: “La ciudad debe desplazar al automóvil del casco histórico, para descomprimirlo, para liberarlo, para evitar su deterioro y para favorecer mayores peatonalidades. Lo acontecido en torno a la Iglesia de San Francisco es buen ejemplo de ello.”

En segundo lugar, no puede dejar de mencionar los procesos especulativos, cuando señala: “Resulta imperioso establecer y aplicar reglas de juego claras, susceptibles de detener la preocupante sustitución de piezas arquitectónicas de valor patrimonial. La pérdida de obras edilicias del maestro Luis Caravatti da cuenta de lo expuesto.”

En tercer lugar, el crecimiento expansivo lo lleva a decir que: “Se está produciendo una ocupación extensiva del suelo, con parcelamiento suburbano sin consolidación y de fuerte dependencia con el centro. Es necesario entonces impulsar políticas de completamiento del tejido que limiten la expansión difusa.”

Y por último no pudo dejar de menciona al turismo cultural urbano: “Tanto para foráneos como para los propios locales, es indispensable promover turísticamente a la ciudad a partir de su patrimonio cultural, mediante los circuitos Caravatti, Art Decó, eclesiásticos y demás acervo que atesora.”

Nos quedamos, para finalizar, con la reflexión que nos deja al concluir la entrevista radial: “Desde esta perspectiva, de cara a la próxima década, SFVC tiene entre manos un doble desafío a afrontar: por un lado, cómo reposicionarse más competitivamente en el escenario regional, poniendo en valor las preexistencias y diversificando la oferta cultural; y por otro, cómo recuperar un sentido de pertenencia que le devuelva aquél orgullo perdido al residente tradicional, fortaleciendo los rasgos identitarios que lo consagraron con tal. Casi sin darnos cuenta, hoy comenzamos a construir la ciudad del 2020. ¡Tenemos buena tarea por delante!”

Turismo cultural urbano

El turismo genera fuentes de trabajo en la economía de la ciudad.

El turismo genera fuentes de trabajo en la economía de la ciudad.

La semana pasada, mientras hacía unos trámites por el centro, me encontré con muchísima gente recorriendo las calles del casco histórico. Al preguntar a unos amigos el porqué de tantos visitantes, me contaron que se estaban realizando las XIII Jornadas Inter-escuelas de los Departamentos de Historia, organizadas por la carrera de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca.

Me puse a averiguar más sobre el tema y me enteré que las Jornadas catamarqueñas contaban con la presencia de 1150 expositores y 99 mesas temáticas, con el principal objetivo de promocionar los saberes construidos, vinculados a la Historia en sus diferentes campos.

Una de las cosas que más me sorprendió gratamente, fue la gran cantidad de asistentes. Alrededor de 800 estudiantes y unos 2000 docentes de diferentes universidades nacionales llegaban a Catamarca –junto a investigadores y una gran cantidad de personas interesados en la Historia– quienes participaron de este encuentro.

Lo transcripto anteriormente -que puede sonar como cualquier otro acontecimiento cultural- esconde una realidad que nos tocó vivir a los vecinos de SFVC: la visita de mucha gente que, además de la actividad académica prevista, quiso conocer nuestra ciudad.

Cuando suceden estos encuentros culturales, nos damos cuenta que el turismo en la ciudad tiene un potencial increíble en urbes como las nuestras, donde está presente la historia en sus edificios, calles y espacios públicos abiertos.

El turismo cultural es una modalidad que hace hincapié en aquellos aspectos culturales que ofrece un determinado destino, ya sea un pequeño pueblo, una ciudad, una región o un país. En los últimos años el turismo cultural –considerado como parte del grupo de turismo alternativo– ha cobrado cierta relevancia en aquellas zonas que han visto limitados otros tipos de excursiones que requieren de sol y playa, por ejemplo. Este tipo de actividad precisa de recursos histórico-artísticos para su desarrollo. Es más exigente y menos estacional.

Las características del visitante es que realiza cortas estancias en los lugares que visita, con una duración de destino entre tres a cuatro días. Quien lo practica es muy flexible, ya que suele combinar la cultura con otras motivaciones, con lo que supone un fácil manejo de la demanda siempre que le ofrezcan lo que busca. Los lugares de destino principalmente son los núcleos receptores históricos.

Lo que nos dejan las jornadas

La capacidad hotelera de nuestra ciudad se vio desbordada, los bares y restoranes tenían lista de espera para sus clientes. Los alimentos escasearon en los locales gastronómicos obligando a sus dueños a cerrar sus puertas temprano. A pesar de esto y las elecciones del domingo, mucha gente se quedó unos días más para recorrer los alrededores.

En SFVC tenemos para ofrecer, por caso, el Circuito Caravati. Una experiencia altamente gratificante para el visitante, quien puede llevarse una impresión del interesante acervo cultural que tenemos en nuestra ciudad.

En estos últimos días, los medios reflejaron la falta, todavía, de una política seria en materia de turismo que involucre como principal actor al Estado y, por otra parte, a los emprendedores. Se nota aún la ausencia de promoción, inversión y concientización a largo plazo. Lo más preocupante es que, básicamente, faltan ideas; porque recursos naturales, culturales y humanos abundan.

Más allá del éxito académico de la universidad por el evento, la presencia de tanta gente recorriendo nuestras calles, nos debe llevar a los vecinos a reflexionar que tenemos que trabajar seriamente en explotar esta veta de una actividad económica tan importante, como es el turismo cultural urbano.

  • Ago 08 / 2011
  • 0
  • Arquitectura, General

Principiantes

Estudiantes de un taller de arquitectura trabajando en una entrega.

Estudiantes de un taller de arquitectura trabajando en una entrega.

En las Escuelas de Arquitectura se forman los futuros arquitectos. Y formar o ayudar a alguien a formarse como arquitecto es una tarea muy interesante. Cada uno tiene una idea de lo que debería ser un arquitecto y es muy difícil ponerse de acuerdo.

Los estudiantes que ingresan a la Escuela de Arquitectura, para hacer su camino en la formación, deben entender, antes que nada, que con pasión y perseverancia, pueden llegar a manejar las herramientas esenciales para ejercer el oficio.

Los principiantes deberían reflexionar detenidamente el pensamiento que enunció el arquitecto Eduardo Sacriste, cuando le preguntaron cómo imaginaba un arquitecto, o lo que había pretendido formar en sus años de docencia.

El maestro decía: “Mi arquitecto, debe ser capaz de proyectar y resolver correctamente –con todo lo que el término implica– problemas no complejos de arquitectura, amoblarlos y construirlos. Debe tener sensibilidad plástica, conciencia social y urbanística, un grado de cultura acorde a su nivel universitario y, por sobre todo, debe tener ética. No concibo la compra de trabajos a los que, luego por él rubricados, se aceptarán y aprobarán como propios”

Notamos en el pensamiento de Sacriste –al cual adherimos conscientemente– cómo se trasmite claramente la idea del perfil humanista del ejercicio profesional del arquitecto.

Los estudiantes que ingresan deben comprender que la columna vertebral de la carrera de arquitectura, está constituida por los talleres. Y que la enseñanza en éstos, es algo sumamente interesante y enriquecedor, tanto para ellos, como para los docentes que integran sus cátedras.

El profesor no es una autoridad a la que todos deben acatar ciegamente. No es válida la actitud soberbia del “yo sé… y ustedes deben llegar…” En el taller de arquitectura, sucede otra cosa, se parte de la base de que todos somos inteligentes y que se debe tender a la “emancipación del estudiante”. Como dice el arquitecto Jorge Sarquís de la FADU UBA: “El joven no es un alumno (sin lumbre) sino un cursante, ya que también viene con alguna experiencia al taller”.

Muchas veces los docentes de los talleres de arquitectura –dónde los estudiantes, desarrollan las herramientas que les permitirá ejercer el oficio de arquitecto, en nuestras ciudades– nos planteamos también, interrogantes sobre el mundo en el que les tocará actuar a los futuros colegas.

Para encontrar respuestas a las dudas de lo que vendrá, los arquitectos sólo conocemos un camino: el de la enseñanza y el aprendizaje en el ámbito de los talleres de arquitectura, con un trabajo libre y participativo entre todos.

Estamos convencidos que en la enseñanza de la arquitectura no solo se trasmiten contenidos sino valores, aportando así a la reflexión de la ética profesional. Los estudiantes que ingresan a las escuelas de arquitectura son el futuro. Y pueden hacer, una vez graduados, que se genere el propósito del compromiso del arquitecto con la ciudad, entendiendo a ésta no solamente como un conjunto de edificios y calles. Sólo así podrán producir la verdadera Revolución Cultural que soñamos en el ideal universitario.

Luego de lo expresado y retomando nuevamente la idea del pensamiento de Sacriste –ya mencionado– enfatizamos el perfil humanista del ejercicio profesional del arquitecto. La experiencia de los talleres de arquitectura a los principiantes en sus escuelas, debe ayudarles a salvar inconvenientes y a ganar tiempo en su carrera. Se debe trabajar acentuando una condición fundamental en el aprendizaje y que no encontrarán en los libros: “el trato”, que, como dice Sacriste, es condición necesaria para el conocimiento de la persona y de las cosas.

El debate dentro del taller es fundamental.

El debate dentro del taller es fundamental.

Estudiantes, no alumnos.

Estudiantes, no alumnos.

Fiambalá, capital de la cordillera

Una de las piletas con aguas termales de Fiambalá, con una cabaña al fondo.

Una de las piletas con aguas termales de Fiambalá, con una cabaña al fondo.

En el receso invernal tuve oportunidad de visitar Fiambalá. Siempre es un gusto volver a esta tierra, que encierra un gran potencial turístico.

Mientras recorría sus calles, recordaba la primera vez que estuve allí, en 1994, para participar de una de las “Caravanas al Paso de San Francisco”. Llegar a esta localidad era toda una aventura, sobre todo si crecía el impredecible río La Troya. Y ni hablar si alguien quería cruzar a Chile, ya que el camino era malísimo.

Las comunicaciones con los pueblitos vecinos como Saujil (con sus famosas dunas mágicas), Medanitos, Tatón y Palo Blanco, por nombrar sólo algunos, mejoró sensiblemente.

Hoy en día, quien va a esa hermosa tierra se encuentra con caminos bien señalizados, un gran número de viviendas que se han convertido en hospitalarios alojamientos y la tranquilidad de la gente, que no es poco.

Parece mentira que los habitantes de Fiambalá dejen, durante toda la noche, las bicicletas “estacionadas” en las veredas de los frentes de sus viviendas. Cuentan los que ofrecen habitaciones a los turistas, que a éstos se los ve “nerviosos” cuando se enteran que en las casas y los cuartos no tienen que poner llave en sus puertas, como en las grandes urbes.

Cuando recorremos el camino que lleva al Paso de San Francisco y al límite internacional con Chile, no podemos dejar de recordar la tozudez del ex gobernador Arnoldo Castillo de asfaltarlo. La visión de ese hombre permitió que hoy contemos con una herramienta importantísima para la integración con el país vecino.

Por otro lado la “Ruta del Adobe” está casi instalada en un público ávido por el turismo cultural. Sorprende ver a la gente recorrer los pueblitos donde se encuentran pequeñas iglesias y caseríos realizados con ese noble material de construcción.

Evidentemente, la zona tuvo un antes y un después del acontecimiento turístico-deportivo de nivel internacional como es el Rally Dakar. Los vecinos de la ciudad lo reconocen abiertamente.

Pensaba entonces, la importancia de que el Estado instale eventos como el mencionado, que sirven a los habitantes para darse cuenta cuál es la veta económica que se puede explotar. Los turistas que llegan a estos lugares, próximos a la cordillera, recuerdan lo que vieron en la televisión. Quieren estar en persona dónde aquel piloto famoso no pudo correr más…

Pero la gente que visita este lugar, no olvida jamás sus aguas termales. Hay muchas leyendas que nos hablan de famosos personajes que las visitaron, despertando mucha curiosidad. Afortunadamente, los turistas encuentran allí cabañas, restorán, enfermería, y hasta lugar para acampar y hacer un buen asado. No hay nada como estar en una de las piletas con una copa de vino tinto de Fiambalá en la mano, disfrutando del cielo estrellado…

Artesanías, religión, cordilleras, termas, dunas, vinos, historia, paisajes, producción, 4×4 aventura, andinismo, pesca, y mucho más. Fiambalá espera al turismo nacional e internacional resguardando su naturaleza virgen. Sus aguas termales, vinos de exportación, ponchos de llama y vicuña, sus artesanías y el aire más puro del mundo, dan lugar a Fiambalá como capital de la cordillera. Hay que seguir trabajando incansablemente por su desarrollo turístico a nivel internacional. Falta mucho todavía…

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