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Bus turístico urbano

  • 17 Oct 2008
  • 0
  • Ciudad, General, Turismo

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Bus turístico de Curitiba

En el afán de contribuir con ideas –como todos los vecinos de esta ciudad– quiero hoy contarles una experiencia que me contaron unos amigos cuando visitaron Curitiba.

Algunos dirán: “otra vez con Curitiba… no queremos ejemplos foráneos…” Pero está bueno analizar qué hicieron en otras ciudades para ver, precisamente, si podemos aprender de ellas la forma de abordar la problemática turístico-urbana.

Sigo sosteniendo que esta ciudad brasilera es un ejemplo en América del Sur sobre lo que deberíamos hacer para planificar una ciudad. De paso, comento que no hay que pensar, que porque allí llueve mucho o nos superan enormemente en cantidad de habitantes, no es conveniente compararlo con nuestra geografía. Todo lo contrario, no es conveniente hacer esta simplificación, si queremos cambiar la mentalidad en algunas cosas. Precisamente, lo que debemos rescatar es “el concepto” sobre cómo ellos solucionaron los problemas de la ciudad e hicieron camino a lo largo de años de construcción de ciudadanía.

Volviendo a la experiencia de mis amigos, me contaron en una oportunidad que, visitando la ciudad, pudieron subirse a un ómnibus que los llevó a recorrer la misma. Pero el sistema era absolutamente flexible, es decir, podían subir y bajar del micro las veces que quisieran y recorrer así el atractivo turístico de la ciudad: sus parques.

El recorrido completo, sentado en el bus, es de casi dos horas. El boleto que se compra en cualquier agencia de viajes (leyeron bien: en cualquier agencia de viajes) o en la unidad misma –con el riesgo en este caso, de no contar con un asiento– les permite a los visitantes usarlo durante dos días. Y es que la gente puede recorrer, una vez que baja en una parada, el tiempo que quiera, el lugar que quiera…

Este ejemplo suena interesante para aplicarlo en nuestra ciudad. Quizás el municipio podría poner una unidad a disposición de los turistas, con un buen ploteado en su carrocería, enfatizando los slogans “capital de montaña” o bien “una ciudad con nombre español y apellido indígena”

Con la contribución del sector privado, contaría con el combustible necesario para hacer dos recorridos al menos, uno a la mañana y otro a la tarde. El circuito se lo podría armar en base a los distintos espacios públicos emblemáticos de la ciudad, el patrimonio arquitectónico –fundamentalmente de Caravati– y las vistas que se tienen de la ciudad desde El Jumeal, por ejemplo.

En una etapa posterior, cuando el proyecto se auto-gestione, producto del uso que le darían los turistas o los vecinos que contribuyan con el pago del ticket, el emprendimiento estaría en condiciones de funcionar autónomamente.

Un guía en su interior, podría ir contando los lugares por los que se desplaza el vehículo y permitir el descenso de pasajeros que, quizás, quieran quedarse en algún lugar determinado.

Los mismos vecinos de la ciudad podrían usarlo para conocer las curiosidades de nuestra ciudad y “aprender a ver” nuestro medio natural y cultural para concientizarnos de lo que tenemos.

Esto que les cuento a los lectores, no lo inventaron en Curitiba. En muchas ciudades existe y es absolutamente un éxito. Permite que la gente “viaje” por la ciudad.

El miedo paraliza…

Un dirigente del medio, señalaba luego de la finalización del taller de concientización turística que hicimos con ellos el viernes 23 de mayo pasado, que estábamos “avivando” a los taxistas al ayudarles a darse cuenta sobre cómo brindar información al turista, ya que de esta manera les quitarían trabajo a las agencias de viaje, que eventualmente, podrían vender un circuito turístico urbano a los viajeros.

Mi modesta opinión es que no es así, al contrario. Las agencias mismas podrían vender el servicio a los turistas en los horarios que no están asignados a tareas de concientización y así de esta forma ofrecer un interesante producto. Todos salimos ganado, hay mercado para todos señores. No hay que ponerse celosos… No hay que tener miedo a la competencia. No toda la gente que nos visita está en condiciones de pagar un taxi. Además, muchos turistas quieren vivir la experiencia de la gente de una ciudad usando los medios de transporte colectivos. ¿O no hablamos muchas veces que el turista va a un lugar a vivir experiencias?

Cuando vemos en otras ciudades del mundo cómo hacen para ingeniárselas y ofrecer productos turísticos urbanos, realmente no hay límites para la imaginación.

Un ejemplo: el festival de cine en San Luís. Otro ejemplo: el concurso de ambientación de patios andaluces en la ciudad de Córdoba en España. No sigo, simplemente, porque no me alcanza el espacio de esta columna…

No, no hay que tener miedo, hay lugar para todos. Un sistema de recorrido de la ciudad con un bus turístico, sería una experiencia de avanzada en la ciudad. Tenemos un destacable patrimonio arquitectónico para mostrar y también un maravilloso patrimonio natural. ¿Quién no se sorprendería gratamente con ver la ciudad desde El Jumeal? Si las laderas del Ancasti cambian de color y textura a lo largo del año y del mismo día, como un hermoso telón de fono, cual puesta escenográfica.

No tengamos miedo… Hagámoslo… Todos ganamos.

Distinción para A VOS, CIUDAD

  • 16 Oct 2008
  • 0
  • General
En el CD

En el CD

El programa radial “A vos Ciudad” que se emite por Radio Unión, fue declarado de Interés de la Ciudad por el Concejo Deliberante de la Capital de Catamarca en la 29º Sesión Ordinaria del Cuerpo.

Con ello, se pretendió “brindar un merecido reconocimiento al conductor y a la producción del programa, que acompañan a construir la Ciudad que queremos y merecemos”, enfatizó el promotor de la Declaración, el concejal Luis Fadel.

Cabe señalar que la propuesta radial se emite los sábados por la mañana en la frecuencia 91.3, y la conduce el Arq. Basilio Bomczuk. Se emitió por primera vez el 17 de julio de 1993 y, desde entonces, “acapara la atención de los vecinos de la Ciudad”.

A propósito de la mención, Fadel dijo que a partir de la aparición del programa “A vos Ciudad”, “comienzan a efectuarse actividades de extensión desde el espacio radial que llevaría a producir debates de interés para la Ciudad”. En este sentido, recordó “el ciclo llamado ‘Charlas de la Ciudad’ en el que un jueves del mes, se originaba un encuentro mágico entre los munícipes que participaban de apasionados debates”, y que en consecuencia fue Declarado de Interés por este mismo Cuerpo Legislativo en el año 1999.

Ya en el año 2005, con la implementación de un sitio web, “avosCiudad.com” ya no tuvo fronteras que lo limitaran. “Comenzó a llegar a aquellos lugares del país y del mundo donde se encuentre un comprovinciano o personas que se interesen por la Ciudad”, sostuvo el edil. Este sitio, a fines de 2007, obtuvo un reconocimiento al ser declarado finalista del premio “Arroba de oro”.

Durante el corriente año, y en coincidencia a los objetivos que se pretende alcanzar con la propuesta radiofónica, el Arq. Basilio Bomczuk en forma conjunta con el Instituto Municipal de Turismo y el Consejo Asesor de Turismo de San Fernando del Valle de Catamarca, organizó talleres de concientización turística denominado “Buenos Anfitriones”, que fue declarado de interés educativo por la Cámara de Diputados de la Provincia de Catamarca.

El Hospital

  • 13 Oct 2008
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  • Arquitectura, Ciudad, General

Hace algunos años atrás visitó SFVC un importante artista plástico nacional para conocer solamente el Museo Adán Quiroga. Lamentó hacerlo por poco tiempo –cuando todavía había hasta tres vuelos diarios, lo que le permitió llegar a Catamarca y volver a Buenos Aires en cuestión de horas– ya que quedó muy bien impresionado con la ciudad y su arquitectura.

La persona que lo llevaba en el auto desde el aeropuerto hasta el museo cuenta como se sorprendió gratamente entrando a SFVC por calle República y mirar hacia su izquierda un edificio impactante que resultó ser el Hospital San Juan Bautista. A medida que avanzaba por la calle notaba en el artista una cara de admiración por las fachadas de la ciudad y cuando llegaron a la plaza admiró la Casa de Gobierno y la Iglesia Catedral ubicada al lado.

Cuando el artista le preguntó a la persona que hacía de chofer quién había construido todos estos edificios, éste solo atinó a decir “un arquitecto italiano…” Y es que el visitante entendió la ciudad y a su arquitecto…

Ya de entrada le había impactado el hospital, puesto que a pesar de ver al edificio con un patio de ingreso sobre la calle República, un muro construido en mampostería de ladrillos revocado y con las rejas entre pilares, proporcionaban continuidad a la fachada, conservando así la línea de edificación de la ciudad. Actitud ésta “fundamental” en los constructores de la época y que ayudó a “configurar la imagen de la ciudad”

El hospital, ayer

El hospital, ayer

Eran otros tiempos…

Luego de varias interrupciones de la obra y gracias al aporte monetario de numerosos vecinos –y lo más curioso en estos tiempos en los que vivimos ¡de los diputados provinciales que donaron sus sueldos!– el edificio del Hospital San Juan Bautista se termina en 1888.

En 1881 el gobernador Manuel Fortunato Rodriguez le encomienda a Caravati el proyecto y el presupuesto del nuevo hospital. El director de la construcción fue el arquitecto Adonai Spreafico y lo reemplazó por un breve tiempo Domingo Offredi.

La obra comenzó de inmediato y progresaba bien hasta que una crisis económica que agobiaba a Catamarca privó del dinero necesario para continuar su construcción. En 1885 el gobernador José Silvano Daza considera que había que terminar el edificio y encomienda la administración de la obra a las damas de beneficencia.

La habilitación del hospital permitió que la ciudad de SFVC contara con un centro sanitario para asistir y curar a su población cada vez más numerosa. Esa fue la preocupación de algunos gobernadores y sociedades filantrópicas de la época. Ya habían fracasado los intentos por construir otros hospitales por la falta de fondos.

El Hospital San Juan Bautista forma parte de los hospitales que se construyeron entonces en todo el país con una nueva postura sanitaria. Su nombre se debe al patrono de Catamarca.
El terreno en el que se construye el hospital pertenecía a un modesto centro sanitario que funcionaba desde 1869 y que duró muy poco, denominado Hospital de la Concepción.

El hospital, hoy

El hospital, hoy

Un ejemplo del “modelo”

El edificio se resuelve alrededor de dos patios, uno delantero en forma de “U” que da a la calle, de la misma forma en que se abren muchos patios de la época en franca oposición al espacio poco abierto hacia la calle de la arquitectura colonial. No obstante un muro con reja marca la continuación de la línea de edificación ordenando la percepción del paisaje urbano.

Caravati resalta la entrada del edificio ubicando un pórtico de acceso con columnas dóricas y un frontis triangular. En el tímpano de éste se inscribió el escudo de la provincia y en el friso el nombre del establecimiento y la fecha de fundación (que en realidad corresponde al año en que el gobernador Manuel Fortunato Rodriguez coloca la piedra fundamental del hospital)

El otro patio interno es cuadrado delimitado por galerías con arcos y destaca su armonía mediante unos de mayor tamaño en coincidencia con las puertas del eje de simetría norte–sur del conjunto.

El vecino que camine por calle República, notará que el acceso principal del hospital tiene un “patrón” que repite Caravati en muchas de sus obras. Estamos hablando del pórtico de acceso. Lo “usa” en el atrio de la catedral y lo podemos apreciar también en el Seminario Mayor. Solamente que en la Iglesia Catedral “invade” la calle y en los otros dos casos quedan situados en el patio.

El arquitecto italiano es consciente de que su arquitectura, como la de los otros colegas suyos, “hacen ciudad”. Por eso repite, también, el criterio del muro con la reja –mencionado anteriormente– en el Seminario de Nuestra Señora del Valle, con un patio más modesto en medidas y a pesar de tener dos plantas, en 1891. También lo aplica en el edificio del cementerio municipal inaugurado en 1884.

Nótese la proximidad de las fechas. El inmigrante italiano está en su mejor momento profesional.
En las intervenciones de Caravati se percibe que tiende a un paisaje urbano homogéneo, dado por la altura, la escala y la proporción de las fachadas. Él sabe que circulando por las calles, se llega a los espacios públicos. En las calles están sus fachadas, por eso presta especial atención a su materialización.

Como dijimos en otra oportunidad, el arquitecto inmigrante “diseña y construye” la ciudad de Catamarca. La coherencia y la homogeneidad en el paisaje urbano de la ciudad y que pueden percibir los vecinos que vivieron a fines del siglo XIX es, a no dudarlo, “La Escuela de Caravati”. El Hospital San Juan Bautista es el mejor exponente de esta escuela.

Un arquitecto

  • 12 Oct 2008
  • 0
  • Arquitectura
Eduardo Sacriste con sus alumnos de la Escuela de Arquitectura de Tucumán

Eduardo Sacriste con sus alumnos de la Escuela de Arquitectura de Tucumán

El 1 de Julio se celebra el Día del Arquitecto.

La fecha fue instituida hace algunos años durante la realización de un Congreso de Arquitectura organizado por la Unión Internacional de Arquitectos. Anteriormente se recordaba a los arquitectos cada 8 de noviembre, en coincidencia con el Día Mundial del Urbanismo.

“El arquitecto… a veces un bicho raro, no comprendido. O pensamos que no nos comprenden…” Todo esto dicho, por supuesto, con mucho humor por un colega amigo. Pero en realidad, la función de un arquitecto en una ciudad es de vital importancia. “El arquitecto, aun con una pequeña intervención, hace ciudad”, dijo alguna vez el arquitecto norteamericano Robert Venturi.

Quizás, este es el momento para analizar pormenorizadamente un pensamiento del arquitecto Eduardo Sacriste, cuando le preguntaron cómo imaginaba un arquitecto o lo que había pretendido formar en sus años de docencia y decía: “Mi arquitecto, debe ser capaz de proyectar y resolver correctamente (con todo lo que el término implica) problemas no complejos de arquitectura, amoblarlos y construirlos. Debe tener sensibilidad plástica, conciencia social y urbanística, un grado de cultura acorde a su nivel universitario y, por sobre todo, debe tener ética. No concibo la compra de trabajos a los que, luego por él rubricados, se aceptarán y aprobarán como propios”

Palabras muy fuertes y que pueden sonar en este mundo “light” que vivimos, como que él creía ser el dueño de la moralidad. Y no es así. Porque como un medico, o un abogado, por citar algunas profesiones, un arquitecto tiene un gran compromiso social y urbanístico en el tiempo que le toca vivir.
Eduardo Sacriste nació a principios del siglo XX en Buenos Aires y estudió arquitectura en la Universidad de esa ciudad, bajo los preceptos del academicismo. En esa época, en las escuelas de arquitectura, todo se debía proyectar y construir bajo ciertas reglas que estaban ya pre-establecidas. Pero al graduarse, el joven Sacriste, hizo un viaje a Europa y le cambió la cabeza.

En el viejo continente pudo comprobar cómo la arquitectura estaba transformando la forma de vida de la gente. Arquitectos como el suizo-francés Le Corbusier o el alemán Mies Van Der Rohe, proyectaban y construían teniendo en cuenta “el espíritu de los nuevos tiempos”. Ya nada era igual. La sociedad se transformaba luego de la Segunda Guerra Mundial y la arquitectura debía adecuarse a esta realidad.
Sacriste comprendió el mensaje estando allá y en el contacto directo con estos maestros. Al regresar, junto a otros colegas, crean la Escuela de Arquitectura de Tucumán, filtrando los preceptos de la modernidad a nuestra realidad. Con el tiempo, él y sus amigos se enterarían que esta “escuelita” era reconocida en América, a la par de la Escuela de Arquitectura de Harvard. El arquitecto tucumano César Pelli, siempre comenta cómo se lo decían cuando llegó a probar suerte a Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los profesionales más importantes de la arquitectura mundial.

El maestro Sacriste, siempre decía que para que un arquitecto enseñe arquitectura, debía tener por lo menos cinco años de experiencia en el oficio. Sólo así, y con esta condición, podría regresar a la Facultad de Arquitectura a enseñar. La enseñanza, según él, estaba basada en gran parte, en “la experiencia”

Lo mencionado es cierto, según su perspectiva, si analizamos algunas palabras del pensamiento transcripto al principio: “…y, por sobre todo, debe tener ética”. Al estar en contacto con la realidad, con el “hacer la ciudad” que menciona Venturi, podría valorar la inmensa responsabilidad social del arquitecto.

“El problema más difícil…”

A Sacriste le agradaba opinar sobre el tema de la casa, a pesar de considerarse normalmente a la vivienda como un problema sencillo de resolver. Según él, fue el más interesante que enfrentó en sus años de profesión. Y señalaba que, refiriéndose a la casa de bajo costo, el arquitecto moderno norteamericano Frank Lloyd Wright dijo que “es el problema más difícil, aún para los mejores arquitectos…”

El arquitecto Sacriste señalaba que hoy en día en las Facultades de Arquitectura se da como tema de primer año “una casa chica”, como si esto fuera sencillo. Él creía que era erróneo plantearlo así y apoyaba su afirmación con la frase mencionada recién de Wright. Pensaba que era más fácil resolver una vivienda de 5.000 metros cuadrados, donde los 10 centímetros de una pared no cuentan, que una vivienda de interés social de 50 metros cuadrados (hoy repetida hasta el hartazgo, en base a un diseño único e inmoral sin importar el medio natural y cultural)

Concluimos con una reflexión del maestro, comparando la vivienda de los pájaros con las nuestras y que refleja la mirada simple, quizás como la de un niño, de su forma de ver la arquitectura:
“Cuando observamos los nidos de los pájaros, sus viviendas, vemos la gama infinita de posibilidades que brindan estas verdaderas obras de arte. Además de ser formalmente perfectos, son standars, están siempre bien orientados, construidos con una técnica clara y definida, cumplen correctamente su función, son confortables… Creo que deberíamos volver a las fuentes”
Y si Maestro, coincidimos con usted…

Curitiba y nuestro tranvía

  • 07 Oct 2008
  • 2
  • Ciudad, General
Aprender del sistema de tranvías utilizado en nuestros pagos.

Aprender del sistema de tranvías utilizado en nuestros pagos.

La "humanización" y "optimización" del sistema Curitiba

La "humanización" y "optimización" del sistema Curitiba

Causó revuelo en algunos lectores de esta columna lo publicado algunas semanas atrás sobre el transporte público de pasajeros en nuestra ciudad y la comparación con el modelo creado en Curitiba para tal fin y la implementación de éste en la ciudad de Posadas en nuestro país.

Como dice un amigo “vivimos en un hermoso valle rodeado por un encantador telón de fondo de montañas, pero a veces, olvidamos que también hay vida detrás de ellas…”

La idea de mostrar el “modelo Curitiba” es contar la “conceptualización” y/o “la idea fuerza” sobre cómo hicieron en otra ciudad del mundo para resolver su sistema de transporte público en forma óptima y convertirlo en un ejemplo a imitar. Como nos sirve también comparar, con ejemplos más cercanos, el sistema de peatonalización de las calles de la ciudad de Córdoba y sin ir más lejos, el excelente ejemplo de La Rioja. Que dicho sea de paso: ¿no serán también la puesta en escena del modelo brasilero?

Los “modelos” sólo nos sirven para poner en práctica la “creatividad” a la hora de resolver nuestros problemas urbanos, para transformarnos en ciudadanos más felices. No es para “copiarlo” tal cual.
Seguramente no fue acertado incluir solamente las fotografías que corresponden a paradas de ómnibus de esa ciudad brasilera. La imagen que queda, es la de unos tubos de acrílico sin sentido que no podrían adaptarse a nuestro medio. Pero aún así, en ellas podía “leerse” lo avanzado del sistema de las mismas y la posibilidad de acceso por parte de los discapacitados, sin ningún tipo de barreras arquitectónicas.

Es cierto que deberían haberse incluido otras fotografías en esa oportunidad. Como las que aparecen publicadas hoy y en las que podemos apreciar a una empleada vendiendo los boletos a la gente que ingresa a la parada y cómo el ómnibus se estaciona para permitir el ascenso y descenso de los pasajeros.

La presencia de la señora simboliza la “humanización del modelo” y la gente parada en el tubo, la “optimización del modelo” en tiempos, ahorro de combustible y posibilidad de accesibilidad de personas discapacitadas.

Por supuesto que, en nuestra ciudad, debido al excesivo calor producido por la intensa luminosidad y asoleamiento de los veranos, tendrían que considerarse paradas de ómnibus con la protección correspondiente. Con el agregado de la dificultad de las veredas angostas y la posibilidad que tendría una persona en silla de ruedas para acceder. Pero a no asustarse… les aseguramos que todo resultará de la creatividad que pongamos en práctica…

Los recorridos y el tranvía

Ahora, con respecto a los recorridos de los ómnibus, cuando en la columna pasada comentábamos que “de las estaciones terminales de integración, deben partir las líneas troncales, que avancen hacia el área central de la ciudad, en carriles exclusivos y con coches de mayor tamaño” no estábamos, como dice el refrán popular, “inventando la pólvora”, ya que, hasta que el tranvía fue eliminado en Catamarca, la gente venía de las chacras al centro de la ciudad, por este sistema de transporte.

Recordarán que dijimos que el servicio –que ya funcionaba en el siglo XIX– partía de Piedra Blanca hasta la plaza 25 de Agosto, circulando en la ciudad capital por calles República y Rivadavia. La gente que venía a la ciudad lo usaba perfectamente.

Podríamos comparar, cuando hablábamos del carril único, cómo los tranvías circulaban por una vía. También podríamos comparar, cuando hablábamos de las terminales de integración, cómo la gente llegaba hasta Villa Dolores o Piedra Blanca por sus medios, a caballo, en carretas o caminando y de allí subía a lo que hoy llamaríamos “una línea troncal”.

¡Por lo tanto podría decirse que el “modelo Curitiba” ya existía en nuestra ciudad, sin haberse inventado aún en Curitiba! ¿Qué pasó que retrocedimos?

Las imágenes incluidas hoy, tienden a enfatizar la idea conceptual del “modelo Curitiba” que bien podría considerarse a la hora de resolver de una vez por todas, el transporte público de pasajeros del valle central. En éste se encuentra, recordemos, la ciudad capital de una provincia, que centraliza precisamente, la actividad administrativa y de servicios.

Lo interesante de todo esto es que, a partir de la columna pasada, se generó un debate en los vecinos que es bueno incentivar, para resolver, en forma participativa, los problemas urbanos, como en este caso el transporte público, incentivando su uso y dejando de lado un falso espíritu burgués en el uso del automóvil.

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