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Categoría / Ciudad

  • Mar 24 / 2009
  • 1
  • Ciudad, General

«El experimento de los countries falló»

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A la arquitecta argentina Marcela Camblor, hoy directora de Diseño Urbano del Estado de la Florida, la convocaron para una tarea que, vista desde la Argentina, podría sonar a contramano: revitalizar las ciudades para revertir el desparramo urbano ocasionado por el furor de los countries. Desajustes sociales y energéticos son las principales razones por las que esta premiada urbanista asegura que «los barrios cerrados no sirven»

«La vuelta de la gente a vivir a las ciudades es una tendencia irreversible, simplemente porque en el mediano plazo los desarrollos para un solo uso, como son los barrios cerrados y los countries, ya no serán sustentables.» Lo afirma Marcela Camblor, arquitecta argentina de 39 años, que en 1996 fue convocada para trabajar en un plan piloto para revitalizar los centros urbanos de cuatro condados de la Florida, entre ellos los de Palm Beach y Boca Raton. Lo hizo tan bien que al año y medio la designaron directora de Diseño Urbano del Estado de la Florida, con sus once regiones y cerca de tres mil ciudades. Y allí continúa, con estatus de residente, con una experiencia riquísima, varios libros publicados e incluso lauros internacionales.

Su oficina recibió el Premio John Nolen, uno de los más importantes en la especialidad, por sus contribuciones al urbanismo en los Estados Unidos. Los datos norteamericanos que aporta Camblor, graduada en 1991 en la Universidad de Belgrano, con un máster en Diseño Urbano en la Universidad de Miami, en Coral Gables, son contundentes. Aun así, cuesta trasladarlos a nuestra realidad e imaginar a esas urbanizaciones privadas, muchas de ellas superexclusivas, que proliferan por todo el conurbano bonaerense e incluso, de manera creciente, en la periferia de las grandes ciudades del interior del país, como lugares a los que les llegará un indefectible ocaso, al punto de tener que abrirse, integrarse o aceptar -vaticina-un futuro destino de segregación.

«Esto es lo que ocurrirá y ya se está viendo -dice Camblor- en la Florida.» A su entender, se trata de una tendencia verificable en todo el territorio norteamericano y en el mundo desarrollado en general. «Los barrios cerrados, urbanizaciones privadas o gated communities , como se les llama allá, no sirven porque no son sustentables ni en lo social ni en lo económico, y ahora tampoco en lo energético», asegura. «Lo han comprobado también países como Francia, Italia y Alemania, con experiencias negativas, o en franco retroceso. La gran tristeza, en cambio, son los países de Europa Oriental, que tras la caída de la Cortina de Hierro, creyeron que esto era lo nuevo y lo están replicando. Igual que nosotros en la Argentina: nos compramos la revista, pero del número atrasado.»

Manos a la obra

Al terminar el máster que cursaba en Miami, en 1993, Marcela Camblor volvió al país. Aquí se dedicó a asesorar a algunos municipios de la zona Norte del Gran Buenos Aires, particularmente al de Tigre. Pero el destino tiene sus designios y, un día de 1996, sonó su celular. «Estaba tomando un cafecito en Martínez cuando me llamaron desde lo que hoy es mi oficina, la de planeamiento regional. Buscaban urbanistas para este plan piloto, me detectaron como ex alumna del máster y me invitaron a trabajar con ellos.»

Así puso manos a la obra en lo que parecía una tarea ciclópea: revertir las consecuencias de un desparramo urbano no planificado que significó durante las últimas décadas el gran éxodo de la gente de las principales ciudades de la Florida hacia las urbanizaciones privadas y barrios cerrados. El programa piloto se llamó Eastward Ho!, que significa «Volvamos hacia el Este», porque en la región décima, donde se lanzó (son once en total), los barrios cerrados habían ido creciendo hacia el Oeste y la intención era traer la gente de regreso hacia las grandes ciudades, que están sobre la costa Este. «En el caso de Palm Beach, esperábamos que nos llevara entre diecisiete y veinte años, pero la dimos vuelta en apenas cinco», se entusiasma Camblor. «Conseguimos revitalizar los centros urbanos de tal manera que la gente empezó a darse cuenta de que su calidad de vida mejoraba si volvía a la ciudad y nosotros nos dimos cuenta de que también estábamos encontrando la solución para muchos de los problemas generados por este desparramo urbano no planificado: bolsones de pobreza, insalubridad, problemas de transporte, inseguridad, infraestructura subutilizada en lugares donde la gente de todos modos durante el día seguía manteniendo sus oficinas o trabajos».

-Si todos deciden volver, ¿no sería también caótico?

-Todos los proyectos que hacemos y las leyes que aprobamos contemplan las necesidades de los próximos 50 o 100 años de crecimiento. Sabemos exactamente cuántas personas soporta cada metro cuadrado de comercio o de oficina, cuántos puestos de trabajo se necesitan, cuántas cloacas, cuánta iluminación. Ya no podemos subsidiar colectivos que, cuando salen de las ciudades, tienen que recorrer grandes distancias para recoger, a lo mejor, a 300 personas. Y sabemos que muy pronto no vamos a poder depender de que cada persona tenga un auto, como sucede actualmente. El precio de 3 dólares el galón de nafta (3,8 litros) ya resulta carísimo, entonces, cuando los norteamericanos no puedan pagar 4 ó 5 dólares, que es a lo que seguramente aumentará debido a la crisis energética, el problema se va a agudizar y la gente tendrá que volver a las ciudades. El problema es que esta opción, la de volver, ya ha tenido tanto éxito que ahora es carísimo comprar dentro de las ciudades.

-Acá, por el contrario, estamos viviendo la etapa del gran auge.

-Pienso que es como comprar la revista vieja, el número atrasado. Cuando yo me fui lo único que tenías que hacer para poder construir en el conurbano bonaerense era hacer un club house cada 300 casas. No se hablaba de cuántas calles había que construir, cuántos accesos, cuántos policías. No se ha puesto el dinero en los accesos, entonces tenés la perspectiva de que, cuando nuevos barrios estén terminados, habrá 10 mil personas saliendo por la misma colectora hacia la misma autopista y a la misma hora. Uno ve que el tráfico ya está colapsado. Creo que este auge se exacerbó porque hubo un gran marketing. Además, el tema de la segregación pegó bien porque en la Argentina, como pasa en el resto de los países latinoamericanos, el Gobierno no estaba proveyendo la función esencial de seguridad. La gente, ante la desesperación por la falta de seguridad, es lógico que piense que si se va a vivir a un lugar detrás de paredes con custodios estará segura. Es su primera defensa y no se puede culpar por ello al ciudadano. Lo triste es que acá, más que en los Estados Unidos, el problema de la seguridad es también un problema de marketing. Porque igual la gente no puede salir de esos barrios si no es en tándem, o en caravanas, y le resulta difícil hacer reuniones de noche porque los invitados que viven en el centro muchas veces no se quiere arriesgar. Ni qué hablar de los adolescentes, que van y vienen en remises de madrugada por colectoras tenebrosas mientras sus padres duermen tras las murallas.

-¿Qué haría usted al respecto?

-La idea no es detener el desarrollo, pero sí el crecimiento de estos barrios hasta que haya una serie de normativas que clarifiquen cuáles son los impactos que generan y cómo manejarlos. En este sentido, es clave educar a los intendentes para que entiendan que las inversiones no justifican contaminación, sobreexplotación, depredación, sino que el desarrollo debe ser autosustentable. De lo contrario, muchos de los municipios del Conurbano se encaminarán a la bancarrota.

-¿Cuán contundente es este retorno a las grandes ciudades que usted destaca de EE.UU.?

-Muy fuerte. Incluso hemos redactado leyes que ya no permiten construir barrios cerrados. No permitimos desarrollos para un uso único. A muchos de ellos, como están bien ubicados y tienen una buena estructura, los estamos apoyando para que se integren, se unifiquen dentro de los tejidos urbanos. En cuanto a las nuevas urbanizaciones, tienen que ser completamente abiertas, integradas y con todos los servicios que las hagan sustentables.

-¿Cómo se entiende esa prohibición en el país de la libertad?

-En razones económicas, sociales y energéticas. Ya vimos que esta forma de vida no genera comunidad, y eso provoca problemas sociales muy serios, problemas de segregación que llegan hasta límites absurdos. En Estados Unidos empezamos a tener las primeras generaciones de jóvenes «de burbuja», como se llama a los nacidos y criados allí adentro, con ataques de pánico y hasta con casos de suicidio. Ese era el problema serio y otro, muy evidente, fue el clima de «ellos contra nosotros» que generan los paredones, las garitas, los guardias de seguridad y esa idea de que «vos no podés pasar por mis calles, yo por las tuyas sí, y voy a pasar lo más ligero que pueda porque no te quiero ni ver». Todo esto genera una fricción social, a la larga, explosiva.

-¿Es realista pensar en una vuelta masiva a las ciudades teniendo en cuenta la millonaria inversión en m2 construidos?

-A las ciudades de la Florida se mudan 8 mil personas por día. Para 2020 vamos a tener 20 millones de personas más que en 1996. Esto quiere decir que la gente está empezando a cambiar su mentalidad. Estados Unidos es el país de la libertad y la democracia, pero eso no quiere decir que todo el mundo tenga derecho a tener una casa con cinco dormitorios, una pileta y un gran jardín. Tener una casa así a cincuenta millas o a cien millas de tu vida de todos los días a lo mejor ya no es un proyecto de vida sustentable medido en términos de toda una sociedad. Lo probamos durante 50 años y vemos que nos ha traído muchísimos problemas. Por eso, si bien al principio esta política no fue muy popular, ahora el americano está preocupado por la crisis energética, empieza a comprender los problemas que le trajo a los más jóvenes, que no es tan fantástico vivir en estos barrios cerrados, que son esclavos de los autos, que las madres son choferes de sus hijos, que la inseguridad en gran parte es producto del autismo social que incentiva este estilo de vida. Ahora se ve más claro que el gran auge de los cincuenta a los noventa fue un experimento. Y falló.

El perfil de Marcela Camblor:
Marcela Camblor tiene 39 años, y nació en Tunuyán, Mendoza, donde estaba destinado en ese momento su padre, militar de carrera. Se graduó de arquitecta en la Universidad de Belgrano en 1991.
Tiene más de 50 proyectos urbanísticos premiados. Es presidenta del Consejo para el Nuevo Urbanismo del Capítulo de la Florida y vicepresidenta del Consejo de los Mayores de la Florida. Es autora del libro Building plans and urban design principles for towns, cities and villages.

Por Carmen María Ramos
Publicado el domingo 12 de agosto de 2007 en el suplemento Enfoques del diario La Nación.

  • Mar 23 / 2009
  • 1
  • Arquitectura, Ciudad, General

Sombra

La sombra de un árbol invita a compartir.

La sombra de un árbol invita a compartir.

Quizás no es conveniente escribir esta nota en una época del año en la que cambiamos de estación y pasamos del tórrido verano al templado otoño. Hablamos del arbolado urbano. No es exagerado decir que, a la hora de la siesta, las calles de nuestra SFVC se convierte en un verdadero infierno.

El arbolado forma parte del mobiliario urbano. En las ciudades se utilizan los árboles en calles, parques, jardines, etc. formando puntos de descanso, refresco y esparcimiento para los ciudadanos
Asimismo tienen un gran protagonismo en relación al calentamiento global. Los árboles están despareciendo de forma masiva de la superficie de la tierra en un proceso de deforestación sin precedentes. Se calcula que un tercio de los bosques del mundo han desaparecido.

A propósito, días pasados, el municipio emitió un comunicado alertando sobre la tala y poda indiscriminada de árboles. Resulta conveniente transcribir parte del mismo en esta columna:

“Distintas especies de árboles, sin importar antigüedad ni tamaño, diariamente son víctimas de la poda ó tala indiscriminada en distintos puntos de la ciudad, por vecinos que no cuentan con la debida autorización de la municipalidad capitalina. Este tipo de actitudes perjudica no sólo al árbol, sino también a la ciudad, que ve resentido su paisaje urbano.

“Ante esta realidad, la comuna recomienda a los vecinos que necesiten podar ó extraer un árbol por cuenta propia, realizar el trámite establecido dentro de la normativa, a fin de que se concrete la debida inspección y así evitar que puedan ser sancionados con posterioridad. Cabe señalar que, en los casos en que se detecta este tipo de prácticas y el vecino no exhibe la correspondiente autorización, la Policía Ambiental levanta el acta de comprobación que luego queda a disposición del Juzgado de Faltas a fin de que se proceda en consecuencia.

“En caso de que se solicite este tipo de servicio a la municipalidad, el pedido debe realizarse a través del Servicio de Atención al Vecino, al 0800-444-7382. El trámite para pedir autorización es personal y sencillo, lo único que requiere es la presentación de una nota ó llenar una planilla, a fin de que se efectúe la inspección correspondiente”

Es importante tomar debida nota de los consejos que nos da la Municipalidad de SFVC y también recordar a aquellos vecinos que quieren plantar árboles, en los barrios que se terminaron de construir en épocas recientes, que pueden acercarse a la Secretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano, a través del Instituto Provincial de la Vivienda para coordinar un plan de arbolado.

Así, no.

Así, no.

Beneficios del arbolado urbano

Entre los beneficios de contar con árboles, es que nos hacen la vida más agradable. La mayoría de nosotros respondemos a la presencia de árboles no sólo admirando su belleza. En una arboleda nos sentimos serenos, sosegados, descansados y tranquilos; nos sentimos como en casa. En los hospitales, los pacientes se recuperan más rápido de cirugías cuando desde sus habitaciones se ven árboles. La estrecha relación entre personas y árboles se hace más evidente cuando una comunidad de vecinos se opone a que se talen árboles para ensanchar las calles. O cuando observamos los heroicos esfuerzos de personas y organizaciones para salvar árboles particularmente grandes o históricos en una comunidad.

Los árboles de las ciudades a menudo cumplen diversas funciones. Dan privacidad, enfatizan vistas u ocultan aquellas que son desagradables. Reducen la luz intensa y los reflejos indeseados o molestos. Dirigen el tránsito peatonal. Proporcionan vistas, complementan o realzan la arquitectura.

Con respecto al arbolado en las calles del Área Central de SFVC, es conveniente recordar que las mismas son angostas, ya que fueron construidas en el siglo XVII, cuando los caballos y las carretas constituían el único medio de transporte. Por lo tanto, si se planificara y diseñara previendo algunas de las pautas mencionadas con anterioridad, podríamos contar en las calles con una vereda más ancha para plantar árboles y la otra vereda más angosta para ubicar subterráneamente los ductos para el cableado; dejando así el ancho necesario en la calzada para que circule el automóvil. Es sólo cuestión de creatividad.

  • Mar 19 / 2009
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  • Ciudad, General

Programa 375

Programa N° 375
Emitido el Sábado 21 de Marzo.

Hace casi 10 años, el ingeniero Eduardo Pastoriza, por aquel entonces concejal de SFVC, consiguió que se aprobara una ordenanza previendo que paulatinamente en la ciudad se iría reemplazando el cableado aéreo por el subterráneo. El actual Diputado Nacional nos contó en qué quedó todo aquello.
Arnaldo de la Colina en su columna “Catamarca Libre” nos habló de Redes Sociales y consejos útiles para profesionales.
El ingeniero Oscar Doering, Secretario del Agua y del Ambiente, recordó en nuestro programa el Día Mundial del Agua que se celebró el 22 de marzo.
Mariana Ventrice vino a filosofar, a hablar de educación, de ideales… Ella fue nuestra invitada de la semana.
Ernesto Figueroa nos presentó su columna de Política y Sociedad.

Mariana Ventrice visitó nuestro programa.

Mariana Ventrice visitó nuestro programa.

Secretario del Agua y del Ambiente, ing. Oscar Doering.

Secretario del Agua y del Ambiente, ing. Oscar Doering.

  • Mar 10 / 2009
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  • Ciudad, General

Brasil brinda Internet gratuita a una favela de Río

Habitantes de Santa Rosa observan el cartel en el que se anuncia la llegada de Internet a la favela

Habitantes de Santa Rosa observan el cartel en el que se anuncia la llegada de Internet a la favela

Más de 10.000 habitantes del barrio Santa Marta podrán acceder a la Red mediante un enlace inalámbrico; se invirtieron más de 200.000 dólares; no hay datos sobre la cantidad de PC en el lugar.

La favela de Santa Marta, ubicada en Río de Janeiro, que se hizo famosa en 1996 por haber sido el local de grabación de un vídeo del cantante Michael Jackson producido por el cineasta Spike Lee, se convirtió hoy en la primera barriada pobre de Brasil en contar con el servicio gratuito de conexión a Internet inalámbrica.

Los cerca de 10.000 habitantes de esta favela pueden conectarse a partir de hoy a Internet gratuitamente, en el momento que quieran y el tiempo que deseen, desde que cuenten en sus hogares con una PC habilitada con un módem inalámbrico.

El servicio para acceder a Internet por banda ancha fue puesto en marcha gracias a una inversión de cerca de 210.970 dólares hecha por el gobierno regional del estado de Río de Janeiro en desarrollo de su política de ampliación del acceso digital.

Para garantizar la inclusión digital el gobierno instaló 16 antenas de transmisión de la señal en diferentes partes de la barriada y las pruebas demostraron que es posible conectarse a Internet desde cualquier punto de la favela.

El gobierno regional viene ofreciendo desde julio pasado ese mismo servicio gratuito a lo largo de toda la playa de Copacabana, la más famosa de Brasil, y pretende ofrecerlo en los próximos meses en los empobrecidos municipios de la llamada Baixada Fluminense, que forman parte del área metropolitana de Río de Janeiro. El proyecto a largo plazo es ofrecerlo en todo el estado.

La favela del morro de Santa Marta, también conocido como Doña Marta, está ubicada en uno de los cerros cercanos al barrio de Botafogo y durante muchos años fue un importante punto de venta de drogas en la zona sur de Río de Janeiro.

La barriada fue ocupada por la policía a finales del año pasado en una operación para expulsar a las bandas que se disputan el control del tráfico de drogas en la ciudad y desde entonces vive en relativa paz y sin los frecuentes tiroteos que asustaban a sus habitantes.

Además de ofrecer el servicio de Internet gratuita, la gobernación regional instaló un kiosco con PC conectados a la red en el que ofrecerá cursos de informática y enseñará a los habitantes del Santa Marta a aprovechar las diferentes herramientas de la Internet.

El servicio fue inaugurado en un acto público que contó con la presencia del gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, y su secretario de Ciencia y Tecnología, Alexandre Cardoso.

«La inclusión digital que estamos ofreciendo a partir de hoy permite que cerca de 4000 familias entren de hecho al siglo XXI», afirmó Cabral.

«El estado de Río de Janeiro es el que más ha avanzado en la inclusión digital en Brasil y va a transformarse en el primer estado del país con cien por ciento de cobertura digital gratuita», agregó.

Publicado en el diario La Nación el 20/03/09

Una joya de la arquitectura moderna en SFVC

Vista del patio interno al ingresar al conjunto.

Vista del patio interno al ingresar al conjunto.

Aún quedan diseminados en la trama urbana de SFVC edificios neoclásicos, eclécticos o coloniales, que son dignos de preservar para tener presente nuestro pasado y considerar así nuestra identidad. Pero muchas veces, el vecino desconoce que los edificios modernos existentes, también deben ser preservados.

Como es el caso del ex Centro Sanitario, ubicado en la manzana del área central, comprendida entre las calles Chacabuco, Ayacucho, Mota Botello y Caseros, obra del arquitecto argentino Mario Roberto Álvarez. Funcionan allí, en la actualidad, oficinas públicas del Ministerio de Salud de la Provincia.

El Movimiento Moderno surge a principios del siglo XX luego de los grandes cambios que experimentó la humanidad por aquel entonces. Las ideas de vanguardia y la aparición de nuevos materiales –hormigón armado, acero y vidrio– fueron el caldo de cultivo para que sus ideales se desparramaran por el mundo.

En el Movimiento Moderno (a pesar de lo que piensan muchos) el concepto que primaba no era el de la destrucción de las ciudades, sino que la gente pudiera vivir y trabajar en edificios dignos, en aquellas calles de las viejas ciudades europeas en las que ni siquiera entraba la luz natural. Es erróneo pensar que la arquitectura moderna solo viene a destruir lo viejo. Pero este es un debate que lleva su tiempo y que lo encararemos en otra oportunidad.

Volviendo al ex Centro Sanitario, es oportuno señalar, que el de nuestra ciudad, formó parte de una serie de edificios que se construyeron en otras urbes del país, como Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Jujuy y Corrientes, entre los años 1948 a 1950, durante el primer gobierno del presidente Perón.

Estos edificios generalmente constituían un conjunto que se ubicaba en una manzana de la ciudad. En el caso de Catamarca, se construyeron 8.900 metros cuadrados en una manzana de 9.600 metros cuadrados.

Planta del conjunto.

Planta del conjunto.

El programa arquitectónico de estos conjuntos, constaban de una serie de locales que incluían, entre otros: auditorio, administración, consultorios, farmacia, jardín de infantes, fisioterapia, rayos, laboratorio, comedor, biblioteca, etc.

En un artículo titulado “El aporte de los arquitectos modernos”, de una publicación del año 1989, señala lo siguiente:

“Mario Roberto Alvares a través de los Centros Sanitarios para el noroeste argentino por él proyectados, demostraría en la segunda mitad de la década del 40, la posibilidad real de coexistencia entre las directivas oficiales en materia de “estilo” y las condicionantes funcionales y tecnológicas del tema de tan fuerte especificidad como las de la arquitectura para la salud. Aquellas obras, de impecable diseño e inobjetable funcionamiento constituyen, hasta hoy, una de las mejores respuestas ante la caprichosa hipersensibilidad de muchos puristas de la época, que fueron incapaces de efectuar un mínimo esfuerzo por lograr un balance entre el plano de la teoría y las inexcusables exigencias de la realidad”

Transcribimos este párrafo para que el lector se remonte a esta época. La arquitectura que se hacía tomando en cuenta los parámetros del Movimiento Moderno, era muy resistida por los arquitectos que enseñaban en las escuelas de arquitectura por aquel entonces.

Al leer lo que expresó en una oportunidad el arquitecto Álvarez con respecto a cómo ve él la arquitectura o lo que pretende hacer, nos da una idea de la coherencia que puso en práctica en nuestro ex Centro de Salud en SFVC:

“No creo que haya una arquitectura argentina. Nuestra arquitectura tendría que ser contemporánea. Desde ya que funcione bien, sea económica, sobria y simple, que no trate de llamar la atención y que dure.
“Yo siempre he dicho que como arquitecto soy barato y como dibujante soy caro. Esto es: no soy dibujante del señor que viene, con todas las ínfulas, pidiéndome arquitectura del pasado. Lo rechazo. De hecho, he perdido muchísimas obras para no contradecirme”

El arquitecto Álvarez, proyectó y construyó el edificio SOMISA (el primero del mundo hecho con chapa); el Teatro Municipal General San Martín y el edificio IBM (éstos tres en la ciudad de Buenos Aires) constituyendo obras donde la arquitectura y la estructura van hilvanadas. También mencionamos el Túnel subfluvial Paraná-Santa Fe.

Mario Roberto Álvarez interpreta la manzana de SFVC en la que proyecta y construye el ex Centro de Salud, ya que entiende “la ciudad de Caravati” Se destaca en su intervención el patio interno ubicado en el centro del conjunto, al que se llega ingresando por la plaza seca sobre calle Chacabuco y luego de traspasar un muro curvo. Este espacio es una referencia al patio del Pabellón Alemán en la Exposición Universal en Barcelona de 1929, de su maestro: Mies van der Rohe.

Vista de la fachada del conjunto que da a calle Caseros.

Vista de la fachada del conjunto que da a calle Caseros.

En SFVC, por suerte, contamos con un excelente ejemplo de arquitectura moderna. Obra de un grande, como es Mario Roberto Álvarez. Si pasaste por esta manzana y no le diste importancia a lo que está allí construido, ahora al hacerlo, valorarás en su real dimensión lo que significa este edificio y comprenderás que, a veces, las “obras varias” que se encaran en conjuntos de esta naturaleza, pueden llegar a dañar irremediablemente el patrimonio de SFVC.

Interior del acceso por calle Caseros.

Interior del acceso por calle Caseros.

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