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Categoría / Ciudad

  • Ene 14 / 2009
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  • Ciudad, General

«Los políticos suelen aferrarse al poder como psicópatas»

En las nuevas generaciones hay que construir ciudadania

En las nuevas generaciones hay que construir ciudadania

Nos pareció interesante esta entrevista, publicada el 14 de enero en el diario La Nación, para que meditemos a la hora de elegir nuestros representantes en las ciudades. La construcción de ciudadanía se hace desde el conocimiento de análisis como los que publicamos hoy.

«Para los que tienen esas características, las personas son sólo cosas», afirma el médico psiquiatra Hugo Marietan.

Marietan, de 57 años, médico y profesor graduado en la UBA, trabajó desde 1982 en los hospitales Moyano y Borda. Dicta cursos de grado y posgrado. Es autor de trabajos académicos ( Sol negro: un psicópata en la familia , Descriptor de psicopatía ) y también de obras de teatro y novelas.

«Los políticos de fuste generalmente son psicópatas, por una sencilla razón: el psicópata ama el poder. Usa a las personas para obtener más y más poder, y las transforma en cosas para su propio beneficio. Esto no quiere decir, desde luego, que todos los políticos o todos los líderes sean psicópatas, ni mucho menos, pero sí que el poder es un ámbito donde ellos se mueven como pez en el agua.»

El que lo dice es el médico psiquiatra Hugo Marietán, uno de los principales especialistas argentinos en psicopatía y referencia obligada para aquellos que les ponen la lupa a estas personalidades atípicas, que no necesariamente son las que protagonizan hechos policiales de alto impacto.

Porque, precisamente, la alusión no se dirige a los asesinos seriales al estilo de Hannibal Lecter, el perturbado psiquiatra de El silencio de los inocentes, sino a aquellas personalidades que Marietán define como los «psicópatas cotidianos». Personalidades especiales, pero que no sólo se adaptan perfectamente al medio, sino que también suelen estar a nuestro alrededor sin mayores estridencias. Y más aún: muchos suelen llegar a la cima económica, política y del reconocimiento social.

Lo novedoso en la definición que hace Marietán, miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatría y considerado una autoridad en su especialidad, es que el psicópata no es un enfermo mental, sino una manera de ser en el mundo. Es decir: una variante poco frecuente del ser humano que se caracteriza por tener necesidades especiales. El afán desmedido de poder, de protagonismo o matar pueden ser algunas de ellas. Funcionan con códigos propios, distintos de los que maneja la sociedad, y suelen estar dotados para ser capitanes de tormenta por su alto grado de insensibilidad y tolerancia a situaciones de extrema tensión.

En la psicopatía, señala este experto, no hay «tipos», sino grados o intensidades diversas. Así, el violador serial sería un psicópata más intenso o extremo que el cotidiano, pero portador de la misma personalidad.

A los 57 años, es docente en la Universidad de Buenos Aires, codirector de la revista de neuropsiquiatría Almaceón y coordinador del portal español psiquiatria.com . A partir de la década del 80, trabajó en los hospitales Moyano, Esteves y Borda, donde dirigió cursos de semiología psiquiátrica. Su página en Internet marietan.com es de referencia constante en los estudios sobre psicopatía.

Según explica en la entrevista con LA NACION, hay un tres por ciento de la población con características psicopáticas. Es decir, 1.200.000 personas en la Argentina. «La relación es de tres varones por cada mujer. Son 300.000 damas y 900.000 caballeros. ¿Por qué más hombres? Sospecho que es porque la mujer utiliza su poder en el ámbito de la casa», dice.

-¿Cómo distinguir un político psicópata del que no lo es?

-Una característica básica del psicópata es que es un mentiroso, pero no es un mentiroso cualquiera. Es un artista. Miente con la palabra, pero también con el cuerpo. Actúa. Puede, incluso, fingir sensibilidad. Uno le cree una y otra vez, porque es muy convincente. Un dirigente común sabe que tiene que cumplir su función durante un tiempo determinado. Y, cumplida su misión, se va. Al psicópata, en cambio, una vez que está arriba, no lo saca nadie: quiere estar una vez, dos veces, tres veces. No larga el poder, y mucho menos lo delega. Quizás usted recuerde a alguno así? Otra característica es la manipulación que hace de la gente. Alrededor del dirigente psicópata se mueven obsecuentes, gente que, bajo su efecto persuasivo, es capaz de hacer cosas que de otro modo no haría.

-¿Como bajo el efecto de un hechizo, dice usted?

-Son gente subyugada, sí, e incluso puede ser de alto nivel intelectual. Este tipo de líderes no toman a los ciudadanos como personas con derechos: los toman como cosas. Porque el psicópata siempre trabaja para sí mismo, aunque en su discurso diga todo lo contrario. La gente es un mero instrumento. Carece de la habilidad emocional de la empatía, que es la capacidad de cualquier persona normal de ponerse en el lugar del otro. Las «cosas», para el líder político con estas características, tienen que estar a su servicio: personas, dinero, la famosa caja, para comprar voluntades. Utilizan el dinero como un elemento de presión, porque usan la coerción. La pregunta del accionar psicopático típico es: ¿cómo doblego la voluntad del otro? ¿Con un cargo, con un plan, con un subsidio? ¿Cómo divido?

-¿El clientelismo político es, según usted, una forma de cosificación?

-Sí, porque es un «yo te doy, pero vos me devolvés, venís a tal o cual acto, me respondés como yo te pido». No es un dar desinteresado ni movido por la sensibilidad de querer ayudar a quien no tiene. Es un uso de las personas para construir el propio poder.

-Eso está claro, pero ¿qué lo definiría como un acto psicopático?

-Que le está quitando a la gente la capacidad de elegir. El psicópata siempre nos deja sin opciones: la gente que manipula está en una desventaja económica tal que no tiene otra salida: o como y lo sigo o no lo sigo y no como. La libertad de las personas es la capacidad de tener alternativas.

-¿El líder psicópata sabe que trabaja para él o cree realmente luchar por una causa superior?

-Es muy difícil entrar en su cabeza. Tienen una lógica muy distinta. Sin embargo, lo crea o no, la bandera que utiliza siempre es suprapersonal, más allá, incluso, de este momento. Esto se ve bastante, también, en líderes religiosos psicópatas, que apelan a la salvación del más allá. Otras banderas pueden ser la apelación al hombre nuevo, el proyecto nacional, la liberación, la raza superior, la Nación, la patria. El psicópata siempre necesita buscar un enemigo, para aglutinar. Y, por supuesto, nunca va a decir: «Vamos a trabajar para mí».

-¿Qué sucede con este tipo de políticos en períodos normales, sin crisis agudas?

– Bueno, ahí viene el problema, porque el psicópata no se adapta a la tranquilidad. El necesita la crisis. Ser reconocido como salvador. En la paz, él no tiene papel. No la soporta. Por eso las sociedades lideradas por políticos de estas características viven de crisis en crisis.

-¿Y este líder no puede cambiar? ¿Aprende de sus errores?

-No. Siempre es igual a sí mismo: la psicopatía es una estructura que no cambia.

-Hasta ahora, los está pintando como seres indestructibles, pero algún talón de Aquiles deben tener. ¿Cuál es ese punto débil?

-La frustración de sus planes. Cuando apuestan por un proyecto, ponen todo en él y no les sale. Ahí, el psicópata se desorganiza y empieza a hacer pavadas. Es una personalidad controladora. Por eso en el momento de la frustración puede tener actitudes absolutamente toscas, torpes. Y en este punto, la gente ve que hace macanas, una detrás de otra, y empieza a quebrarse esa unidad, que consiguió con su persuasión.

-Usted dice que se aferran al poder y que es muy difícil sacarlos. ¿Alguna sugerencia?

-Bueno, hacen falta un montón de líderes de los comunes, normales, o bien otro psicópata pesado que se le contraponga. Entre muchos logran sacar al dirigente psicópata, o, al menos, reducir su poder. Otra cosa es aprender a no elegirlos. El psicópata necesita desestabilizar siempre las cosas, aquí y allá. Por eso necesita fabricar crisis. Si uno va entendiendo cómo es su mecanismo, los puede distinguir y votar por otros líderes, que pueden ser muy carismáticos, incluso, pero no psicopáticos.

-Si algún político psicópata llegara a leer esta entrevista, ¿se reconocería como tal?

-Por supuesto que no. Terminará de leer y les dirá a sus interlocutores: ¡qué barbaridad; cuántos psicópatas hay dando vueltas por el mundo!

  • Ene 07 / 2009
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  • Ciudad, General

Piel enferma

Los carteles así no cumplen su cometido.

Los carteles así no cumplen su cometido.

Es una constante, ultimamente en SFVC, ver las paredes con aplicaciones sucesivas de pegatinas. Estos afiches son luego retirados por la gente. El aspecto es muy desagradable.

Seguramente, las empresas que tienen a cargo la concesión de estas cartelerías deben tener una exigencia municipal -contrato mediante- para que esto no suceda.

La basura en la ciudad nos está tapando. Es alarmante ver cómo ya nos resulta indiferente. Es una actitud negativa que los vecinos deberíamos cambiar.

Si queremos que SFVC sea una ciudad turística, el municipio y las ONG deberían coordinar acciones implementando agresivas campañas de educación y concientización y el Estado municipal penar con severas multas a los que arrojan la basura en lugares que no están preparados para ello.

SFVC cuenta con una planta de tratamiento de residuos sólidos. Se pensó, cuando se la construyó, que sería un ejemplo en el norte del país. Hoy está abandonada y se perdió la oportunidad de cambiar nuestra actitud. Habría que ponerse a trabajar en este tema.

  • Ene 02 / 2009
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  • Ciudad, General, Turismo

Aprender del «Che»

Villa Nydia

Villa Nydia

En momentos que vivimos con preocupación la crispación entre el campo y el Gobierno Nacional, quien lee el título de esta nota puede pensar que tomamos partido por la izquierda, en detrimento de la derecha. Para nada, hoy les contamos el trabajo interesante que vienen desarrollando en materia turística en la ciudad de Alta Gracia.

Tiene que ver, con contar historias que resulten seductoras para generar ingresos, a través del turismo. Con el slogan «Visite Alta Gracia, patrimonio de la humanidad», esta localidad situada a tan sólo 36 kilómetros de la ciudad de Córdoba, es uno de los atractivos turísticos más importantes de la provincia de Córdoba. La Estancia Jesuítica, la casa de Manuel de Falla, la gruta de Nuestra Señora de Lourdes y el museo del «Che» Guevara, la convierten en una ciudad con atrayentes ofertas culturales.

Inaugurada en el año 2001, Villa Nydia es una de las viviendas que habitó Ernesto Guevara de la Serna y su familia. Hoy convertida en museo, en las salas se muestran las vivencias de la infancia y adolescencia del «Che» en Alta Gracia. Experiencias que contribuyeron a crear la personalidad y el carácter de quien se proyectó en la historia como «EL CHE».

Ernesto Guevara de la Serna nació en la ciudad de Rosario el 14 de junio de 1928. Desde los 4 a los 16 años, es decir su infancia y parte de su adolescencia, el pequeño «Teté» vivió en Alta Gracia. Aquí, el clima seco mitigó los efectos de su asma, lo que le permitió realizar actividades de los niños de su edad, cultivó amistades y gozó libremente de la naturaleza, que tan hondo caló en el espíritu del Che.

Por eso, resulta indispensable entrar en esa etapa de su vida para un profundo conocimiento de su naturaleza humana. En su adolescencia, con su enfermedad controlada, la personalidad de Ernesto comenzó a delinearse con firmeza. Fue un lector voraz apasionado por el ajedrez, la fotografía, el golf y el rugby. Su espíritu inquieto lo llevó a viajar para conocer otras geografías, otras personas, y en esos viajes siempre estuvieron presentes sus primeras excursiones por las sierras de Alta Gracia.

En el transcurso de sus estudios universitarios, Ernesto realizó varios viajes. El primero, su conocido raid en bicicleta a la cual le adosó un motor, con la que recorrió doce provincias argentinas (incluida Catamarca); otro posterior en motocicleta, con su amigo Alberto Granado, por América del Sur; por último, siendo ya médico, culminó su gira por América, con el encuentro de Fidel Castro en México, donde comenzó a gestarse la Revolución Cubana. De allí en más, Ernesto Guevara se proyectó históricamente como el «Che». Más tarde él fue muerto en Bolivia el 9 de octubre de 1967.

Hoy Villa Nydia abre nuevamente sus puertas como Museo Casa Ernesto Che Guevara, para recibir a quienes lleguen buscando a Teté, Ernesto, al Che…En una de las salas del museo, puede el visitante leer lo que escribió su hermano, Roberto Guevara de la Serna: «Con mi familia consideramos como ‘nuestra casa’ a Villa Nydia, en la calle Avellaneda, la que exteriormente se encuentra igual que entonces, todavía con sus dos pinos en el frente». El museo muestra el honroso tributo de la tierra que lo vio crecer, a su memoria, a su vida digna y a su ejemplo. Sobre todo para las nuevas generaciones, que encuentran en ésta, su casa, el eco de sus pasos. Aquí se perpetúa un sentido homenaje, al niño, al joven, al amigo, a la figura universal: «EL CHE». Este museo abre sus puertas el día 14 de julio de 2001, por una iniciativa de los vecinos de Alta Gracia y, como ellos dicen: «Desde aquí queremos mostrar qué fue lo que Ernesto encontró y vivió en este lugar, que contribuyó a crear la personalidad y el carácter de quien se proyectaría en la historia como «EL CHE».

Contar una historia para generar ingresos

El "Che" y sus hermanos.

El "Che" y sus hermanos.

Pero un día, el sábado 22 de julio de 2006, Fidel Castro y Hugo Chávez visitaron el museo del Che en Alta Gracia, el «templo de la revolución» como ellos lo llaman. En ese instante, todo el mundo veía a través de la tele, cómo en medio de un fuerte operativo de seguridad, el líder cubano y el presidente venezolano fueron recibidos por cientos de vecinos. Estuvieron en el lugar durante poco más de una hora, y luego partieron rumbo a Córdoba. Muchos periodistas estuvieron en el lugar y contaron cómo fue la recepción.

Afuera de la casa, la emoción era incontenible. Llegó el momento de las despedidas. Entonces, cuando salían, a los dos les pidieron que firmaran el libro de visitas. Llegó el turno de Fidel y dijo: «Lástima que no traje mi pluma con trazo grueso». A Alta Gracia no le importó la marca que dejaron aquí ambos presidentes, les cambió la vida.

Un amigo me dijo con cierta ironía, que esta casa museo podría ubicarse dentro del «turismo político…» Lo concreto es que hoy las visitas al lugar son incesantes.

Alguna vez habrá escuchado el lector, si dio una vuelta por nuestra hermosa Fiambalá, cómo se comenta en el lugar que sus piletas con aguas termales fueron visitadas por Luciano Pavarotti, uno de los cantantes contemporáneos más famosos en el mundo de la ópera, como en otros múltiples géneros musicales. ¿Será verdad? ¿Será mentira? Pero lo cierto es que, en materia turística, se puede crear el clima para contar historias que permitan al turista que va a un lugar, vivir experiencias y participar… ¿Por qué no va a querer hacerlo donde el famoso cantante se dio un chapuzón?

  • Dic 22 / 2008
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  • Ciudad, General

Balance

La imagen más gratificante: cuando los chicos terminan el taller.

La imagen más gratificante: cuando los chicos terminan el taller.

Cuando se aproxima la última semana del año comenzamos a hacer un balance de nuestras vidas, destacando lo que hicimos para ser mejores personas y también anhelando poder cumplir lo que tenemos pendiente.

Igual método podemos aplicar en esta columna en la que, semana tras semana, pretendemos establecer un contacto cómplice con los vecinos.

Las ciudades son el invento más maravilloso del hombre y podemos hacer de ellas lugares interesantes para vivir, como así también pueden llegar a transformarse en lugares insufribles.

La ventaja que tienen las ciudades chicas como las nuestras, es que podemos, con un poco de empeño y amor a nuestra tierra, convertirlas, con mínimos acuerdos, en lugares para que la gente pueda desarrollarse y ser feliz.

¡Cuánto nos falta para que vivamos en una ciudad desarrollada y qué fácil es el camino para llegar a esta meta! Cuando caminamos por las calles notamos en una serie de costumbres de los vecinos, situaciones que parece que nunca van a cambiar:

Los autos que se estacionan sobre la senda peatonal mientras esperan el semáforo, sabiendo el conductor que se aproxima un peatón para cruzar por ella.

Caminando por la calle sentimos cada tanto una pequeña explosión cada vez que pasa un colectivo… es un vecino que olvidó guardar el envase de gaseosa que acaba de consumir y lo arroja por la ventanilla.

Los discapacitados que circulan por la calle y que no pueden hacerlo por la ausencia o la incorrecta resolución de las barreras arquitectónicas. El estado actual de las veredas y la ausencia de rampas impide que los vecinos mayores o con discapacidades motoras puedan desplazarse con normalidad.

Hay una campaña para hacernos creer que se han solucionado estos problemas y eso no es cierto. La prueba de lo que acabamos de mencionar es que hay cientos de discapacitados encerrados en su casa y que no pueden salir a las calles. Estamos lejos de una ciudad con el concepto desarrollado de “Accesibilidad Desapercibida”

Y queremos detenernos un poco más en este tema: estaría muy bien que los funcionarios y concejales fueran atados a una silla de ruedas por una semana y vivieran la experiencia de un discapacitado para “comprender” si las rampas que tenemos son precisamente rampas, planos inclinados o más bien “toboganes”. Es una vergüenza que entrado ya el siglo XXI toda nuestra ciudad no sea absolutamente accesible. Sería un ejemplo para los turistas que nos visitan contar con calles y espacios públicos abiertos, amables con las personas discapacitadas.

Sí. Volviendo al principio de esta nota ¡cuánto nos falta para ser una ciudad desarrollada! Pero es que el camino sería más fácil si participáramos en las decisiones que se toman en los municipios de nuestro país. Pensemos por un momento: ¿Cuánto de nuestro tiempo destinamos a tareas que tienen que ver con la ciudad? ¿Cuánta imaginación ponemos en juego para producir cambios de manera conjunta con los demás vecinos?

No vale criticar constantemente, sino más bien participar activamente y reclamar a los funcionales y concejales que elegimos a través del voto popular. Una ciudad se hace así: con la participación.

Nuestro aporte

Desde A vos, Ciudad nuestro balance es positivo. Queda mucho por hacer en nuestra ciudad, pero en este 2008 en el que el programa de radio cumplió quince años de permanencia entre los vecinos y en el que fue declarado de Interés de la Ciudad por el Concejo Deliberante de la Capital de Catamarca en la 29º Sesión Ordinaria del Cuerpo, nos anima a seguir en la construcción de ciudadanía.

La participación de nuestro espacio en los talleres de concientización “Buenos Anfitriones” organizados conjuntamente con el municipio de SFVC fue trascendental para comenzar a establecer estrategias entre los vecinos para la concientización que debemos tener en materia turística.

La transformación de nuestra antigua página web en un blog interactivo, permitirá que podamos mejorar nuestra participación en los temas cruciales de la ciudad.

Que hayamos hablado del arquitecto Luis Caravati desde hace varios años, y a partir de este hecho que se comiencen a reconocer sus edificios, a valorar el aporte urbano que hizo este inmigrante a fines del siglo XIX y que el Colegio de Arquitectos de Catamarca (incluido su presidente) lo mencionen desde hace un tiempo, es un buen síntoma de que la prédica comienza a dar sus frutos.

El hablar de Caravati nos hace bien, ya que si pudiéramos remontarnos a esa época en el túnel del tiempo, veríamos que había muy pocas ciudades con la calidad espacial y humana que tenía nuestra querida SFVC. Si esto pudo ser posible, ¿por qué ahora no podemos hacerlo?

A propósito… que comencemos a usar “SFVC” –sintetizando la designación de esta ciudad con nombre español y apellido indígena, capital de montaña– nos demuestra que si nos ponemos de acuerdo en algunas cosas podemos transformar la realidad.

Los otros días me encontré con un vecino que me decía que él ya tenía asumido que SFVC no cambiará nunca, que la gente no sirve, que todo está mal y que no podrán las próximas generaciones producir cambio alguno, sino después de 1500 años… Lo curioso es que este vecino es una persona de un nivel socio económico cultural alto. Entonces pensé… ¿cómo podemos transformar esta realidad si no nos queremos? ¿Cómo podemos amar lo que no conocemos?

En A vos, Ciudad no renunciamos a la utopía de producir algún día una “Revolución Cultural” en SFVC. Aunque los vecinos que estamos encolumnados en esta tarea seamos tildados de transgresores.
Vecinos de SFVC: Feliz Navidad y salud, amor y trabajo para el 2009. Nos reencontramos en febrero en el Multimedios Unión.

La mirada atenta de los chicos en los carteles turísticos de SFVC

La mirada atenta de los chicos en los carteles turísticos de SFVC

  • Dic 17 / 2008
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  • Arquitectura, Ciudad, General

Campaña por un tobogán

Necesitan un tobogán

Necesitan un tobogán

Un grupo de madres de Poblenou, un barrio en las afueras de Barcelona, se puso en campaña para conseguir que el Ayuntamiento instalara juegos y áreas recreativas en el flamante Parque Centre Jean Nouvel, muy moderno y amplio (más de 5 hectáreas), pero que no contempla sectores de equipamiento adecuado para al esparcimiento de los niños. «No pedimos la luna, simplemente queremos que pongan toboganes y columpios. No se puede diseñar un parque minimalista, debe ser práctico » argumentan las vecinas, que mientras juntan firmas han publicado su queja en Facebook y en la Web del barrio. Además de denunciar la degradación que sufre el espacio verde, inaugurado en abril de este año y que demandó una inversión de 18 millones de euros, los padres consideran que a la hora de diseñarlo tuvieron en cuenta más las necesidades de las mascotas que las de las personas, razón por la que momentáneamente concurren a otra plaza cercana, más chica y con pocos juegos, por lo que hay que hacer cola para subir al tobogán.
Fuente: Diario La Nación, suplemento de Arquitectura, 17-12-2008

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