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Categoría / Ciudad

  • Dic 15 / 2008
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  • Ciudad, General, Turismo

¿Qué tenemos para mostrar?

Biblioteca Herrera (ex escuela Galindez) obra de Luis Caravati.

Biblioteca Herrera (ex escuela Galindez) obra de Luis Caravati.

Cuando un turista llega a nuestra ciudad, no solamente viene a ver edificios. Viene a conocer nuestro medio cultural, a saber cómo somos, cómo vivimos, qué hacemos. Al recorrer sus espacios públicos abiertos o sus espacios urbanos abiertos, interconectados por sus calles, aprehende la trama de la vida cotidiana de la ciudad.

Como dice Toni Puig, creador de la marca Barcelona, cuando trata de explicar qué es la ciudad: “La ciudad es muchas cosas: el diseño urbano, los edificios, los espacios públicos y los privados, las vías y medios de transporte, etc., pero ante todo sus ciudadanos. La cultura de los ciudadanos y la cultura de las relaciones sociales, son la trama desde la cual se teje la vida cotidiana de la ciudad”

Lo deja bien en claro este catalán, la ciudad no es sólo el hecho físico, va más allá, apunta a lo humano y lo producido por éste. Es probable que las instituciones y personas que toman decisiones en la ciudad (Estado y vecinos) no hayamos tomado conciencia de esto. Tenemos un gran potencial para explotar turísticamente, del cual no somos verdaderamente conscientes. Quizás es una falta de valoración de nuestros recursos. Siempre miramos “la cáscara” de los ejemplos foráneos, cuando deberíamos mirar “los conceptos” que dan origen a las cosas buenas que sirvieron a las ciudades para sostenerse económicamente con la actividad turística.

Muchas veces se ve a la cultura como una cuestión de elites, circunscripta a ámbitos cerrados en medio de recepciones caretas con bocaditos y champán. La cultura, sin embargo, es la vida misma de un lugar, es lo cotidiano, es la interrelación de la gente de la ciudad. Es lo que tenemos para compartir con el foráneo.

Toni Puig habla también de la indiferencia de los ciudadanos por la cultura y cómo hacer para despertar en ellos la sensibilidad: Vemos ciudadanos con frecuencia indiferentes al encantamiento de las artes, sumidos en el hipnotismo complaciente de la “caja boba” o el consumismo y atrapados en las angustias de sus problemas personales. El desafío es conmoverlos y despertar su entusiasmo por la cultura para crear, con y desde ellos, sentidos que den nuevo sentido a su vida, individual y colectiva.

La presencia de la cultura ha de liberar sus potencialidades, sea con una representación teatral, un recital de música, un libro, una exposición de arte o un taller y estimularlos a reconocer la plenitud de su ser en relación con otros seres, hermanados en el acto supremo de descubrir y compartir el sentido de una realidad antes vivenciada como sin-sentido”

Reiteramos el ejemplo de Curitiba y “su revolución cultural”, hecho desde y por los mismos vecinos de la ciudad. Hoy en día viven del turismo que viene a “conocerlos”

  • Dic 12 / 2008
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  • Ciudad, General, Turismo

Una ciudad con conciencia turística

Sistematización de la avenida Presidente Castillo

Sistematización de la avenida Presidente Castillo

El crecimiento económico de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca pasa por la consolidación de la actividad turística. Ya lo establece el primer eje estratégico de su Plan Urbano Ambiental:

“El Municipio debe asumir un rol pro-activo en relación a la actividad privada para incentivar las iniciativas turísticas y, por otro lado reconocer la importancia que tiene a los fines de la atracción turística, la preservación y la puesta en valor del patrimonio cultural existente que sustenta la identidad de la ciudad, como así también la protección y puesta en valor del patrimonio natural y su calidad ambiental y paisajística”

En este momento se están encarando algunas intervenciones en la ciudad, que cumplen con el eje estratégico transcripto. Una de ellas es la avenida de circunvalación de la ciudad. También hay que mencionar las obras de sistematización vial de la avenida Presidente Castillo, principal vía de acceso a la ciudad. Otra es el Predio Ferial (de la que debatiremos en su momento algunas consideraciones particulares) Estas obras son un buen comienzo en este arduo trabajo de construir una ciudad turística.

Pero no solamente las obras ayudan, también cuentan las acciones a largo plazo que de manera conjunta encaren el Estado con el sector privado.

Falta mucho todavía por hacer en materia de concientización, capacitación e inversión. Quizás este trabajo todavía no comenzó plenamente. Otro aspecto a tener en cuenta es el referido a la información turística. El turista, en especial el que viene de otros países, valora como confiable la información que brinda el estado usando las nuevas tecnologías como los sitios en Internet. En estos temas estamos todavía en el comienzo, está todo por hacerse.

La tarea que tiene por delante el sector público y privado es inmensa. Deberán inculcar en cada ciudadano el interés por ser un anfitrión en potencia. No es poca cosa. Recién entonces podremos decir que San Fernando del Valle de Catamarca es “capital de montaña”

  • Dic 09 / 2008
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  • Ciudad, General

Un puente

A pesar de la creciente del río Belén, el puente sobre el mismo permite unir dos orillas.

A pesar de la creciente del río Belén, el puente sobre el mismo permite unir dos orillas.

Hoy queremos contarles a los amigos lectores de esta columna semanal cómo un puente puede unirnos y separarnos a la vez. Lo lógico es que generalmente suceda lo primero, ya que un puente tiende a unir dos orillas. Todo puente permite compartir.

Mañana, 10 de diciembre celebramos los 25 años del comienzo de la construcción de un puente en nuestro país. La construcción de un puente que nos llevaría a salvar obstáculos y permitirnos vivir felices en democracia; a soñar con un país mejor, con una sociedad igualitaria, una tierra en la que no faltaría la educación, el trabajo y en donde podríamos desarrollarnos como personas.

Todavía estamos con la construcción de ese puente integrador. Nos cuesta mucho terminarlo. Muchas bolsas de cemento se han robado en estos años impidiendo su conclusión.

Quien escribe esta nota recuerda que al día siguiente de la elección presidencial de 1983 continuábamos festejando en una clase de matemáticas de la Facultad de Arquitectura de Tucumán y el profesor –estando también feliz por lo que había sucedido en el país– sin embargo nos instaba a seguir con la clase para ponernos a construir inmediatamente el puente que nos llevaría a la otra orilla y formar parte de una sociedad mejor.

Cuántos obstáculos colocamos los ciudadanos en estos 25 años de democracia en este difícil camino de la construcción de ciudadanía ¡Qué fácil hubiera sido si no hubiéramos perdido el tiempo en pensar cómo hacer para entorpecer la obra del puente!

Cuánta discriminación todavía existe en nuestras ciudades hacia los discapacitados, los homosexuales, los que profesan otra religión, los que son “distintos” ¡Qué afán el nuestro por separar! ¡Qué liberador sería para nuestra sociedad cruzar juntos el puente de la integración! ¡Qué felices nos haría!

Todavía existen en nuestras ciudades padres que aconsejan a sus hijos a no juntarse con otros chicos porque viven en entornos diferentes a los suyos; ni mejores ni peores, solamente diferentes ¡Cuánto miedo!

Seguramente aquel 10 de diciembre de 1983 veíamos por televisión cómo un presidente que había sido elegido por el voto popular nos ayudaría a cruzar el puente, cuyo destino era el desarrollo de nuestra sociedad. Pero nos quedamos en medio del camino. Todavía no pudimos concluir la obra de aquel puente. Todavía no pudimos cruzarlo. Todavía no pudimos llegar a la otra orilla…

En La Puntilla

Los chicos de La Puntilla retratados bajo una higuera de su escuela.

Los chicos de La Puntilla retratados bajo una higuera de su escuela.

En la ciudad de Belén, cuando tomamos la ruta que nos lleva a Andalgalá, cruzamos un puente sobre el río Belén y pasamos por un poblado rural llamado “La Puntilla”.

Allí estuvimos en uno de nuestros talleres de concientización turística visitando una escuela. Los chicos del tercer ciclo del EGB, nos recibieron con la calidez que los caracteriza y con nuestra preocupación por el horario, ya que se aproximaba el momento del almuerzo.

Quien escribe esta nota se sorprendió al enterarse por boca de los mismos chicos, que no sabían que era “eso de la internet” Se sorprendió también al verles las caras cuando observaban las imágenes de la presentación, cuando en realidad sólo mostraban lo que pasaba del otro lado del puente… en Belén.
Apenas un puente… apenas unos metros… sin embargo la distancia parecía enorme. Ese puente sobre el ancho y seco río Belén –que en verano crece de una manera tan exagerada que sorprende al visitante que por casualidad está por esas tierras– en vez de unir separa.

Una misma generación de chicos viven dos realidades distintas, separados por un puente. Mientras los de la ciudad de Belén tienen la posibilidad de acceder a la tecnología del momento y soñar con la alternativa de seguir estudiando, los de La Puntilla no pueden y cuando a éstos se les pregunta si seguirán el polimodal se resignan a decir que no, mostrando en sus caritas que sí les agradaría hacerlo, pero que la realidad les dice que deben ir a trabajar la tierra o cuidar los animales de la finca.

¿Qué paso con ese puente virtual que comenzamos a construir aquel 10 de diciembre de 1983? ¿Por qué todavía no estamos unidos? ¿Por qué todavía no existe igualdad para todos? ¿Por qué todavía no concluimos la obra de ese puente integrador que soñamos?

  • Dic 04 / 2008
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  • Arquitectura, Ciudad, General

Babel en China

Babel en China

Babel en China

El sábado último comenzó la construcción de Shanghai Tower, que será el rascacielos más alto de esa ciudad y tendrá 632 m. El proyecto de Gensler Architecture, estudio de San Francisco, se ubicará en el centro financiero Lujiazui, al lado de las dos torres más altas de China en la actualidad: el Shanghai World Financial Center (492 m y 101 pisos), obra del estudio Kohn-Pedersen-Fox (inaugurado el 20 de agosto último), y Taipei 101, de C. Y. Lee Partners (508 m y 101 pisos), terminada en 2003. Sin embargo, Burj Dubai, que está en construcción, ya es la torre más alta (650 m), y cuando se inaugure, en junio de 2009, alcanzará los 818 m, con 205 pisos.
(Publicado en el diario La Nación, 04/12/2008)

  • Dic 01 / 2008
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  • Ciudad, General

¿Dónde está el dibujo del plan?

Días pasados quedó convertido en ley el Plan Urbano Ambiental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se comienza a hablar de lo que viene después de esta instancia.

Llega el momento de la modificación de los códigos y las polémicas, en particular, por el nuevo Código Urbanístico que reemplazaría al Código de Planeamiento.

Cabe recordar aquí, para los vecinos que leen habitualmente esta columna, que toda ciudad seria que se precie como tal, debe contar con un Plan Urbano, que en realidad debe ser “Urbano Ambiental”, además de un Código de Planeamiento con varios capítulos que incluyan un plano de usos de suelos, reglamentaciones sobre preservación y las áreas especiales, entre otros ítems y un Código de Edificación que fije en su articulado qué se puede y qué no se debe hacer cuando se va a construir.

Nuestra ciudad no escapa a esto. Pero volvamos al caso de la ciudad de Buenos Aires, que nos ayudará a plantear las incógnitas de esta columna, que esperamos se develen algún día.

En el suplemento de un diario nacional de arquitectura se publicó, días pasados, la carta de una profesional que tituló: “Un modelo territorial sin planos y proyectos concretos no sirve”. Es oportuno transcribir parte de la misma para, reiteramos, saber cómo andamos por casa (en SFVC)

Quien escribe, Margarita Charriere, dice:

“Es positivo que la legislatura haya reiniciado el proceso de planeamiento y el debate sobre el futuro de la ciudad. Pero este documento aprobado no ha aportado el avance principal requerido: el modelo territorial. El proyecto enuncia intenciones, mezcla aspectos estructurales con resoluciones puntuales y no define las principales estrategias para resolver o minimizar los principales conflictos urbanos. Una ley marco debe proponer una “imagen objetivo” de la ciudad que se materializa en un plano o esquema director, que territorializa las intenciones de transformación, consolidación y recuperación de la ciudad. Es en esta instancia que las particularidades barriales, los entornos significativos, las áreas homogéneas de calidad y otros ámbitos específicos pueden ser reconocidos e integrados en el proceso de desarrollo urbano y en las políticas públicas.

“Los códigos, en general, instrumentan las ideas y organizan la implementación de la iniciativa privada sobre una imagen objetivo del territorio. El código del año 1977 estructuró el territorio sobre la base de los postulados del Plan Director del año 1962 y regula la iniciativa privada sobre la base del paradigma de recuperación higienista de las nuevas construcciones. La sustitución edilicia es la base de su propuesta regulatoria ¿Qué código puede regular ámbitos aún no identificados en el territorio?

“Los paradigmas actuales recuperan los criterios de la configuración del espacio público, las consideraciones morfológicas, la valorización de la ciudad existente, sus edificios patrimoniales y sus tejidos emblemáticos que conforman el medio ambiente urbano. El documento sancionado no ha logrado precisar en términos de localización espacial, estas cuestiones, que permitirían encauzar el debate sustitución versus preservación. En esta nueva etapa es necesario como primer paso antes de cualquier modificación de los Códigos, la definición del modelo territorial referenciado a la ciudad real”

En SFVC

Primero que nada, es correcto mencionar que quien escribe la carta es integrante del CPAU (Concejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo) y ex subsecretaria de Planeamiento. Es bueno aclarar esto, ya que es poco probable que un profesional técnico tenga un espíritu crítico si integra a la vez un cargo jerárquico en una Comisión Directiva de un Colegio Profesional y es funcionario de un municipio. Si esto fuera así, siempre pensará dicho profesional que todo está bien, ya que es muy difícil ser crítico de uno mismo en medio de tanta exposición pública. En otras palabras, se carece de objetividad y como dicen en la calle: “es como escupir para arriba de nosotros mismos”. Ya sabemos que sucede en el momento, que por una cuestión de gravedad, la saliva sigue su curso…

En SFVC siempre se discute si verdaderamente contamos con un Plan Urbano Ambiental o si lo que tenemos son las Bases de un plan. En cualquier caso, leyendo lo que tenemos, podríamos coincidir con la profesional que escribe la carta transcripta al principio, que en SFVC es un buen comienzo, ya que están los lineamientos básicos para que el Estado municipal fije objetivos fundamentales para el desarrollo de la ciudad.

Pero como lo dicen reiteradamente los colegas que visitan el programa de radio “A vos, Ciudad” ¿no será que falta sentarse a “dibujar” dicho plan?…

Como en el caso de la ciudad de Buenos Aires, en estos últimos seis años de gestión ¿cuánto se avanzó para sancionar un Código de Planeamiento y modificar el Código de Edificación? ¿En que quedó la loable iniciativa política de propiciar la participación y que los técnicos no supieron interpretar y que hubiera servido para “mantener vivo” el Plan Urbano Ambiental? ¿Por qué la ciudad sigue creciendo como una mancha de aceite, que como tal, carece de control alguno? ¿Dónde quedó la idea fuerza de aquel dibujo de Gazzoli y que no nos cansamos de publicar para tenerlo siempre presente? ¿Dónde está el proyecto? ¿Dónde está el dibujo?…

Lamentablemente, en ciudades pequeñas, se cree que al hacer estas consideraciones se personaliza. Pero deberíamos de una vez por todas dejar el jardín de infantes, pasar a la primaria y ponernos a trabajar en temas que, como dice un colega, ya llegará el día que no podremos decir “todavía estamos a tiempo…”

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