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Categoría / Ciudad

Potenciar el área central

Dibujo de Gazzoli

Dibujo de Gazzoli

A fines de la década del setenta del siglo pasado, el Arquitecto Eduardo Jorge Sarrailh delineó las Bases de Instrumentación del Ordenamiento Urbano del Gran Catamarca, trabajo éste continuado luego por el arquitecto Rubén Gazzoli. En este extenso e importante informe se establece que “La configuración volumétrica, ha sido concebida para que la ciudad de Catamarca en su parte central mantenga la distancia, la imagen actual que es la que dominó el paisaje del Valle desde fines del siglo pasado. Para ello se propone una estructura de alturas escalonadas, en el casco entre avenidas, que permite: densificar el área para aprovechar al máximo la infraestructura y el equipamiento existente y mantener la citada imagen. Ello solo es posible en una ciudad como Catamarca que tiene una pendiente oeste-este del orden de aproximadamente el 3,3% y suaves pendientes de este eje hacia el norte y el sur”

Posteriormente, a principios de este siglo, uno de los ejes del Plan Urbano Ambiental (o las Bases del Plan Urbano Ambiental) establece que: “El Municipio debe asumir un rol pro-activo en relación a la actividad privada para incentivar las iniciativas turísticas y, por otro lado reconocer la importancia que tiene a los fines de la atracción turística, la preservación y la puesta en valor del patrimonio cultural existente que sustenta la identidad de la ciudad, como así también la protección y puesta en valor del patrimonio natural y su calidad ambiental y paisajística”

En los dos casos nos están hablando de las cualidades distintivas a considerar especialmente en el área central de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. El área que dentro de la ciudad contiene los lugares de valor tradicional, ambiental e histórico. El área que representa una imagen característica, por su conformación y tipología edilicia y que es necesario respetar.

Dibujo de Gazzoli. Vista aérea

Dibujo de Gazzoli. Vista aérea

 

Las autoridades que han pasado (desde que Sarraihl y Gazzoli comenzaron con sus estudios de la ciudad) no han entendido la importancia de potenciar para la actividad turística el área central de la ciudad. Cada día que pasa vemos que el automóvil se adueña más de las calles de este sector de la ciudad con el silencio cómplice y cómodo de muchos funcionarios. Priman el caos y la falta de criterio. Nuestras calles no son amables con los turistas.

Este sector de la ciudad podría estar preparado para ellos. Podría contar en sus corazones de manzana con patios internos llenos de vida cultural, administrativa y comercial. Deberíamos contar con un área central a escala del hombre que la camina todos los días.

  • Nov 25 / 2008
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  • Ciudad, General

Lo recomendable sería tener un plan simple

En las calles de una ciudad se puede percibir su dinamismo, cuando se pusieron de acuerdo en algo.

En las calles de una ciudad se puede percibir su dinamismo, cuando se pusieron de acuerdo en algo.

En el anterior programa de radio de “A vos, Ciudad” nos visitó el actual Administrador del Instituto Provincial de la Vivienda, arquitecto Eduardo Brizuela del Moral, con quien coincidíamos que, en muchas ciudades de la Provincia de Catamarca, no existe planificación alguna, en materia urbanística. Esto es perjudicial a la hora de afrontar obras de infraestructura de gran importancia para los vecinos de las mismas.

Cuantas veces los ciudadanos se quejan en nuestro programa, que se han iniciado las obras de cloacas –por citar un ejemplo– cuando un tiempo atrás terminaron de asfaltar a nuevo las calles. O el caso de las familias que fueron adjudicadas en nuevos barrios de viviendas, que no tienen un solo árbol y que sufren las consecuencias del intenso calor estival.

La profunda transformación económico-social que se está desarrollando en el mundo, ha generado en los últimos tiempos la necesidad de elaborar nuevas estrategias desde el Estado, obligando a la reformulación de su papel. En nuestra provincia el Estado Provincial tiene la obligación de orientar a los municipios en la senda de la buena gestión, la descentralización y potenciar a los diversos actores sociales, capaces de generar y garantizar la sustentabilidad y viabilidad de las iniciativas del gerenciamiento municipal.

En el año 1998 se llevaron a cabo unas Jornadas sobre Gestión de Ciudades organizadas por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Buenos Aires, que aunque pasó ya una década, sus conclusiones están aún vigentes: ”en las ciudades se plantean varios desafíos, el primero de ellos es el de la gobernabilidad; el segundo, de estrategia urbana y el tercero de sustentabilidad”

Cuando hablamos de gobernabilidad hay que tener presente: transparencia, descentralización, participación y previsibilidad. El desafío estratégico es plantearse de qué va a vivir la gente de una ciudad, cuáles van a ser las fuentes de trabajo y al mismo tiempo con qué calidad de vida. Y el reto que tiene que ver con la sustentabilidad: resolver las necesidades de una generación sin poner en riesgo las satisfacciones de las futuras generaciones.

El caso Belén

Belén es una de las ciudades del oeste catamarqueño que más claro tiene su desarrollo urbano en el turismo; aunque sus habitantes todavía no valoren este hecho. Puerta de entrada a los Valles Calchaquíes, ubicada estratégicamente sobre la ruta 40 y con un slogan tan contundente como “la Cuna del Poncho” tiene todas las de ganar. Aquí falta un plan simple que genere confianza y unión entre los belichos.

El ejemplo de Belén se puede aplicar a otras ciudades, en las que el turismo es la principal actividad económica que se percibe como posible. Lo interesante aquí, es destacar que en un Plan Urbano Ambiental se debe contemplar un hecho que no es menor: “¿qué va a producir esa ciudad?”, en otras palabras cómo van a crecer económicamente sus pobladores.

Por otro lado cómo se van a administrar los recursos que provienen del Estado nacional, provincial, de la recaudación propia o del aporte de las inversiones locales. Qué prioridades tendrán esos recursos para las distintas obras y acciones que se necesitan en la ciudad. Cómo el vecino podrá controlar los fondos públicos y el involucramiento en las tomas de decisiones en la administración de los mismos.

Ser más prácticos

La participación entre los vecinos ayuda a mejorar la calidad de vida en una ciudad.

La participación entre los vecinos ayuda a mejorar la calidad de vida en una ciudad.

Como dijimos –con motivo de recordar el Día Mundial de Urbanismo– generalmente los arquitectos recurrimos a teorías sobre cómo afrontar la solución de los problemas urbanos de una ciudad, cuando deberíamos recuperar una actitud muy simple, que parece que hemos perdido: “mirar”. Deberíamos pues, analizar las ciudades desde la percepción y el sentido común. Tendríamos que recobrar la condición básica de “hacer ciudad”, pensando en los edificios y el equipamiento comunitario que proyectamos, no como objetos en sí mismos, sino integrados al contexto urbano en el que nos toca actuar.

También deberíamos pensar que la solución a los problemas de una ciudad y su desarrollo pasa por integrar a las diversas disciplinas que ayuden a encontrar el camino del éxito.

Tal vez, el exceso de teorías con métodos tan complejos y científicos, en reuniones de planificadores en las que se pagan aranceles tan caros y se trae a profesionales de otras realidades, alejan a la gente de aquellos. Por lo tanto los municipios deberían encarar el tema de la planificación desde un punto de vista práctico.

La ciudad es el lugar donde sus vecinos viven y mueren, donde sufren y gozan, donde ríen y lloran, donde aman y odian. Ese es el hábitat. Reconquistar para la humanidad un hábitat que tenga características que le permitan a ser humano desarrollar plenamente su personalidad es posiblemente el reclamo final de una gestión urbana. Y aquí el Estado debe estar presente, para ayudar a encontrar el camino…

  • Nov 17 / 2008
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  • Ciudad, Cultura, Turismo

Famayfil

La quietud de la ciudad, una fortaleza turística de Belén.

La quietud de la ciudad, una fortaleza turística de Belén.

“El nombre primitivo de Belén, fue Famayfil, nombre proveniente del cacán de los antiguos lules, que significa “de los cerros de atrás o detrás de los cerros” Belén es fundada el 20 de diciembre de 1681 por el presbítero Bartolomé de Olmos y Aguilera. Contrariando disposiciones expresas tres años antes, funda la Villa Nuestra Señora de Belén, nombre que le dio en recuerdo de la Virgen del santuario Ntra. Sra. de Belén de España, de donde eran oriundos sus antepasados”

Con esta reflexión comenzamos el taller de concientización turística Buenos Anfitriones de Belén. Este emprendimiento se realiza entre la Cámara de Turismo, la Municipalidad de Belén, el Concejo Deliberante de esta ciudad y A vos Ciudad.

Los alumnos del tercer ciclo del sistema EGB y los vecinos que están vinculados a actividades que tienen que ver directa o indirectamente con el turismo, participan activamente en esta experiencia piloto que continuará en los próximos años con el trabajo a desarrollar por la Dirección de Turismo de Belén.

Tienen por delante una ardua tarea. Consiste en hacerles ver a los belichos que el futuro de su desarrollo como personas, pasa por el turismo. Esto no tiene que ver sólo con el desarrollo económico, sino también con la posibilidad de tener un proyecto de vida que puedan continuar sus hijos y que permita recuperar la autoestima en una región de nuestra provincia abandonada por los dirigentes.

Al participar del taller, comprenden que el futuro de ellos pasa por tener una actitud emprendedora. Que no se “salvarán” ingresando a la planta permanente de un municipio. Es así como pueden ver los atractivos naturales con los que cuentan para que los turistas puedan participar de una “experiencia vivencial”. Es que de eso se trata, que comprendan que los turistas quieren ver y hacer lo mismo que ellos ven y hacen en su ciudad.

Por otro lado, pueden conocer los innumerables proyectos que están listos para ser construidos y que esperan financiamiento nacional, provincial, municipal o privado y así tener un discurso común entre todos los vecinos.

Luis Franco

Placa recordando a Luis Franco, en la Biblioteca Popular Obispo Esquiú.

Placa recordando a Luis Franco, en la Biblioteca Popular Obispo Esquiú.

El sábado pasado en el programa de radio A vos Ciudad, se hizo una transmisión en dúplex entre Radio Unión y Radio Norte Belén. El motivo fue homenajear el 110 aniversario del nacimiento del escritor Luis Franco. Durante una hora –tiempo que resultó muy corto– se trató de realizar una sintética biografía de un hombre que ubicó a Belén en el contexto nacional.

Luís Leopoldo Franco, narrador, poeta y ensayista, nació el 15 de noviembre de 1898, en la ciudad de Belén. Fue el penúltimo de siete hermanos nacidos del matrimonio de Doña Balbina Acosta y de Don Luís Franco, comerciante de la zona.

Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional, en el que recuerda que se aburrió como “puma en un jardín zoológico”. Para cumplir con el Servicio Militar viaja a Buenos Aires, pasando gran tiempo en el calabozo, por su temperamento liberal.

En 1920 publica su primer libro “La flauta de caña”, que contiene “Oda Primaveral” que describe, con una sencillez casi evangélica, su pueblo natal, inspirado en la vida tranquila, placentera y el paisaje de su tierra.

Cuenta que ambicionaba ser un hombre sencillamente libre y sospechaba que eso le sería muy difícil, si no comprometía su voluntad de vivir a lo pobre. Y cumplió al pie de la letra. Encabezó una sublevación contra las autoridades, por lo que fue encarcelado dos veces.

Solo, sin que nadie le enseñara aprendió a leer inglés, francés y alemán. Era un apasionado lector, un verdadero investigador. Además fue colaborador del diario de tirada nacional “La Prensa”.

Instalado en Buenos Aires, durante algunos años regresó a su pueblo natal, pero si bien, la vida en el campo le proporcionaba paz y tranquilidad, también necesitaba buscar información en bibliotecas y librerías. Decía: “Sigo haciendo uso del serrucho, el martillo y sobre todo, de la cuchara de albañil. En el verano, en el campo, vuelvo al hacha y a la pala…”

Su vida campesina no le impidió seguir escribiendo, poniendo de manifiesto su conducta e ideas que podrían servir como ejemplo de vida para quién solo pretende respeto y libertad por su pensamiento e ideología, participando democráticamente en la vida en sociedad. Por su carácter intransigente y por su ateísmo fue censurado y muchas veces, rechazado por sus contemporáneos locales, ello no le impidió el reconocimiento de poetas y escritores de fama internacional. Obtuvo varios premios, entre ellos, en 1984, el Gran Premio de Honor de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores)

Murió un 1 de junio de 1988, próximo a cumplir sus 90 años en Ciudadela, Buenos Aires, sobrellevando con gran entereza la soledad y la pobreza.

Su sobrino nieto –Guillermo Valdéz Franco, más conocido en Belén como “Changacha”– reflexiona: “teniendo en cuenta los grandes autores que leyó, habrá sido muy duro para él vivir en un medio con ideas conservadoras y quizás pudo hablar con muy pocos sobre los mismos… Con quien si pudo hacerlo fue con su hermano…” Éste es el padre del actual concejal.

Se debería tener en cuenta al escritor belicho y al valorarlo, contarles a los turistas que llegan a Belén, lo que hizo este hombre por la cultura nacional.

  • Nov 12 / 2008
  • 9
  • Ciudad, General, Turismo

Arañitas hilanderas

Siempre les llamó la atención a los turistas el trabajo en el telar.

Siempre les llamó la atención a los turistas el trabajo en el telar.

Así se llama un emprendimiento de mujeres que han recuperado su autoestima a través del trabajo con las manos, en Belén. Después de una feroz dictadura que vivimos los argentinos, en la que la gente perdió el valor del trabajo manual, Mauricio Pagani está al frente de este proyecto, que permite a un grupo de mujeres caminar por la vida con la frente alta nuevamente y decididas a cambiar sus destinos para siempre.

Con esta idea, queremos comenzar la columna de hoy, para contarles cómo el taller de concientización turística “Buenos Anfitriones” llevado a cabo en SFVC, de abril a agosto de este año, fue copiado –en el buen sentido de la palabra– por los vecinos de la ciudad de Belén.

Recordemos que, luego del artículo aparecido a principios de este año, en esta sección –en el que contábamos el trabajo que llevaron a cabo en la ciudad de Curitiba, durante muchos años, concientizando a sus vecinos para convertirse en buenos anfitriones turísticos– permitió que A vos Ciudad, junto al Instituto Municipal de Turismo, la Asociación de Bares, Restoranes y Afines y el Concejo Asesor de Turismo concretaran el taller de concientización turística “Buenos Anfitriones en SFVC”

Ahora, en esta oportunidad A vos Ciudad, junto a la Cámara de Turismo, la Dirección de Turismo de Belén, y el Concejo Deliberante de esta ciudad, concretamos la idea que los belichos, tomen conciencia de la importancia del turismo para el desarrollo de los vecinos.

Y cuando hablamos de desarrollo, no sólo nos referimos al desarrollo económico, sino también al desarrollo integral como personas, permitiendo que podamos ser felices con una actividad productiva tan agradable como es el turismo, y fundamentalmente como proyecto de vida.

Belén forma parte de un territorio cargado de historia. La ciudad de SFVC no sería lo que es, sin considerar a Belén en el proceso fundacional de la misma. Por otro lado, el paisaje natural de la zona, que constituye la puerta de entrada a los Valles Calchaquíes, está cargado de colores y texturas.

Hay que destacar la gestión del actual Director de Turismo de Belén, licenciado Pablo Aibar, quien defendió la idea que estos talleres se realicen en su ciudad. También es bueno mencionar que todo el personal que compone dicha dirección, concurre a todos los talleres –sin faltar a ninguno– para aprender la mecánica y la rutina que permitirá ponerlos en práctica en los próximos años en forma sistemática e ininterrumpida. Algo que lamentablemente no se dio en SFVC, ya que no quedó personal capacitado para desarrollarlo en los años subsiguientes, según el plan propuesto en su oportunidad por A vos Ciudad.

Estos talleres permitirán que los vecinos belichos comiencen un proceso de cambio, que redundará positivamente en la actitud que deben tener para recibir a los turistas. Se basa en la idea fuerza que invoca: “no se puede querer lo que no se conoce”

Los talleres están enfocados para los alumnos del EGB 3 de las escuelas de la ciudad y para los vecinos que prestan servicios turísticos. Los mismos son personalizados y se parte de la premisa de escuchar, en primer lugar, las inquietudes de la gente. Luego se hace hincapié en las fortalezas que tienen, en rescatar el pasado, respetar el trabajo con las manos de los lugareños y se muestra una serie de obras turísticas que están pautadas llevar a cabo en los próximos años. De esta manera pueden conocer lo que sucede en la ciudad y tener un discurso común, que les permitirá ser coherentes en la transmisión de ideas a los visitantes que llegan a estas tierras.

También, los vecinos aprenden cómo derivar a los turistas a los que no les pueden evacuar sus dudas, ya sea enviándolos a la oficina de informes o bien indicándoles el número de teléfono o la página web de turismo de Belén. Parece simple, pero no es así, si no se conocen estas posibilidades.

Los jóvenes y sus sueños

Los chicos participan con entusiasmo.

Los chicos participan con entusiasmo.

En uno de los talleres se planteó un interesante debate a partir del comentario de un muchacho de apenas veinte años, que se preguntaba por qué las ciudades del oeste de Catamarca no despegaban en materia turística. Y la conclusión a la que llegaron, luego de una acalorada discusión, es que no hay emprendedores.

Por eso no es descabellada la idea del ex Director de Turismo de la Provincia, licenciado Alejandro De Angelis, quien, en varias audiciones de nuestro programa de radio, mencionó que el Estado debe prestar atención a aquellos jóvenes con vocación de servicio, subsidiando sus proyectos, para permitir así, que se produzca un saludable “efecto contagio” en los otros actores de la sociedad.

Los jóvenes cuentan cómo ellos elaboran proyectos que chocan con la burocracia del Estado y que no les dan crédito (en el sentido humano de la palabra) a sus ideas. Así quedaron por el camino sueños como el de una jovencita que quiso armar un bar temático turístico, o el de otra que pretendió organizar una feria de comidas regionales, o el de un muchacho que quiso montar una pequeña empresita de alquiler de bicicletas.

¡Qué abandonados están! ¡Cuánta falta haría que los funcionarios se acerquen, sin saco y corbata, a acompañarlos en sus ideales de concretar el ansiado proyecto de ser emprendedores turísticos!
Así, como están estos chicos mayores, están los otros, niños todavía, que al ver en este taller de concientización turística las fotos y escuchar la importancia del trabajo de los artesanos y cómo se puede vivir de esta noble tarea, comienzan a darse cuenta que la salida no está en ser agentes municipales, sino en pensar en emprender una actividad que les permita vivir dignamente y a no sentir vergüenza de sus tradiciones.

Como mencionamos en algunos talleres, los hacedores culturales de Belén tienen la gran responsabilidad de conformar una red simbólica, como el de las arañitas mencionadas, para transmitir la importancia del noble trabajo con las manos de hilanderos y tejedores, que como ilustra la vieja foto de esta nota, siempre despertó la curiosidad de los visitantes que llegaron a estas tierras.

  • Nov 02 / 2008
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  • Arquitectura, Ciudad, General

Día Mundial del Urbanismo

La ciudad sustentable de Caravati

El próximo sábado 8 de noviembre se celebra el Día Mundial del Urbanismo.  La iniciativa, que parte del ingeniero argentino Carlos María Della Paolera, consiste en crear la conciencia de habitar en ciudades con ambientes sanos y gratos.

Erróneamente siempre se criticó al Movimiento Moderno –y a los arquitectos Mies van der Rohe, Le Corbusier o Frank Lloyd Wright– de destruir las ciudades históricas, cuando en realidad ellos estaban en contra de la ciudad industrial–especulativa y no contra la ciudad tradicional. Urbanistas, como Ludwig Hilberseimer o el mismo Le Corbusier con sus ideas, son cómplices con la historia y están en contra de la ciudad especulativa.

El 8 de noviembre es un día en el que se reconoce y promueve el rol de la planificación en la creación de comunidades sustentables. Este día presenta una excelente oportunidad para visualizar la planificación, apelando a la conciencia de los ciudadanos y las autoridades públicas, al llamar la atención al impacto ambiental que produce el desarrollo de ciudades y territorios.

Generalmente los arquitectos recurrimos a teorías sobre cómo afrontar la solución de los problemas urbanos de una ciudad, cuando deberíamos recuperar una actitud muy simple, que parece que hemos perdido: “mirar”. Deberíamos pues, analizar las ciudades desde la percepción y el sentido común. Tendríamos que recobrar la condición básica de “hacer ciudad”, pensando en los edificios que proyectamos, no como objetos en sí mismos, sino integrados al contexto urbano en el que nos toca actuar.

Esto es lo que hace el arquitecto Luis Caravati, cuando llega a Catamarca en 1857. Mira, analiza el medio natural y cultural en el que va a desarrollar su talento. Es así como este arquitecto puede llevar a cabo una tarea urbanística que marca a fuego San Fernando del Valle de Catamarca. El proyecto de ciudad que ve concretar a lo largo de los años, se basa, sin lugar a dudas, en principios básicos de sustentabilidad. No destruye lo que encuentra. Entiende la cuadrícula fundacional española y la tiene en cuenta para hacer arquitectura.

En esta fecha tan especial para las ciudades, conviene reflexionar que este arquitecto inmigrante “diseña y construye” la ciudad de Catamarca. La coherencia y homogeneidad en el paisaje urbano de la ciudad y que pueden percibir los vecinos que vivieron a fines del siglo XIX –y que vemos en una de las fotografías que ilustran esta nota– es, a no dudarlo, la obra de un arquitecto involucrado con su ciudad. Algo que deberíamos recuperar los arquitectos que nos toca actuar en este siglo XXI, honrando así a Caravati.

Los arquitectos y el urbanismo

La responsabilidad de los arquitectos: que las ciudades mejoren

La responsabilidad de los arquitectos: que las ciudades mejoren

Los arquitectos tenemos una gran cuota de responsabilidad en el mejoramiento de las ciudades. El profesional que está a cargo de una oficina de planeamiento urbano, en cualquier ciudad de nuestro país, debe participar e inducir con sus conocimientos en las reuniones del gabinete municipal y ser la mano derecha de un intendente, ya que las decisiones en planificación son vitales para una mejor calidad de vida de los vecinos.

El profesional–funcionario de planeamiento, jamás debe permitir que su área sea des–jerarquizada, pasando a ser una oficina más del organigrama de cualquier gobierno municipal. Es su obligación tender a que el planeamiento sea considerado una cuestión de Estado municipal. Si así no lo hiciere, estaría traicionando los preceptos básicos del urbanismo moderno y siendo indigno con la profesión.

Por otro lado, el arquitecto–funcionario de planeamiento, debe rodearse de los profesionales e instituciones que le harán ver (crítica mediante) los defectos y las virtudes de sus propuestas. Su función no deberá estar basada en inseguridades y celos personales.

Con estas premisas básicas, el profesional–funcionario de planeamiento, será rápido y eficiente en las decisiones que día a día se deben tomar en una ciudad en el marco de un plan urbano–ambiental democrático, en el que todos los vecinos estén convencidos.

Por otro lado, es condición fundamental, que los colegios profesionales de arquitectos del país, deben guardar autonomía y gozar de independencia absoluta para criticar, lo bueno y lo malo, de las gestiones municipales en materia de urbanismo. Es absolutamente inmoral y anti-ético pretender convencernos los arquitectos como algo normal, que funcionarios de cualquiera de los tres Estados ocupen cargos en las comisiones directivas. Así, jamás serán independientes. Las instituciones, en estos casos, corren el riesgo de caer en un tobogán de decadencia, que a la larga perjudica la imagen misma de los arquitectos.

Los arquitectos debemos tener conciencia urbanística y debemos tener la capacidad de ver la universalidad del problema urbano, por lo tanto, es obvio, que debamos tener independencia de pensamiento.

¿Estamos los arquitectos en condiciones de poder celebrar este Día Mundial del Urbanismo sin culpa alguna por las omisiones cometidas?

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