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Categoría / Cultura

Dr. Ruben Manzi

Hacia el Bicentenario

Dr. Ruben Manzi

Dr. Ruben Manzi

AUDIO DE LA ENTREVISTA

El Dr. Ruben Manzi nos habla de la importancia de tener presente el Bicentenario de la Patria. Reflexiona sobre los cambios que se produjeron en el Centenario de 1910 y cómo es la situación actual de nuestro país en esta fecha tan especial.

Otra vez, Curitiba

La Ópera de Alambre, en Curitiba. La reconversión de un espacio que fue un basural.

La Ópera de Alambre, en Curitiba. La reconversión de un espacio que fue un basural.

Días pasados, nos enteramos que el licenciado Mario Perna, ministro de Educación de la Provincia, fue invitado a la ciudad de Curitiba, en Brasil, a recibir un premio. El gobernador, ingeniero Eduardo Brizuela del Moral, le manifestó su interés de acompañarlo, para ver in situ el trabajo de los curitibanos, motivado por los comentarios que lee en esta columna de opinión.

Quien escribe en este espacio, manifiesta su satisfacción de que el primer mandatario piense en viajar a esa ciudad, en la que se puede sentir el desafío asumido por los vecinos de provocar una revolución cultural. Curitiba es un modelo de urbanización desarrollada en un continente subdesarrollado y con grandes desigualdades sociales.

En un país en el que (según los analistas económicos y políticos) la clase media aumenta cada año, el ejemplo de Curitiba en Brasil, estimula aun más los cambios que son necesarios llevar adelante en otras ciudades de la región. Funciona así esta urbe como “modelo” o “patrón” a emular.

El arquitecto Jaime Lerner (ex alcalde la ciudad y mentor del cambio) fue muy criticado por las medidas que impulsó en el principio de su gestión y que –según los detractores, que después dejaron de serlo– sólo sirvió para llenar de flores los canteros de las rotondas. Pero lo cierto es que este político introdujo un cambio en la forma de afrontar los problemas de una ciudad. Los canteros sirvieron sólo para distraer a los enemigos del progreso y producir el cambio fundamental en la convicción de todo vecino: “el de mentalidad”

En Curitiba han desarrollado un modelo basado en conceptos básicos para solucionar temas cruciales como: el transporte público; la reconversión de una ciudad minera en una con la mayor cantidad de espacios verdes por habitante; la peatonalización y revalorización del área central para preservar su identidad; el reciclado de la gran cantidad de basura que produce; entre otros.

Sólo por mencionar brevemente dos intervenciones exitosas, hay que señalar primero, el metro que hicieron a nivel de la superficie de las calles y que posibilita que hoy en día el transporte público sea autofinanciado por los usuarios que lo usan en el centro, para beneficio de los que viven en la periferia.

La segunda referencia exitosa, está referida a los parques que han creado en los terrenos ubicados en los límites de la ciudad, que les permitieron, con una baja inversión, contener el avance de la trama urbana como una mancha de aceite injusta y de paso contener las inundaciones que producían los arroyos de la zona.

Buenos Anfitriones

Como recordarán los vecinos de SFVC, hace un par de años entre el espacio “A vos Ciudad” y la municipalidad de esta ciudad, implementamos los talleres de concientización turística “Buenos Anfitriones”; gracias al interés manifestado por nuestro intendente al leer una de estas columnas. Pues, este taller se inspiraba en un trabajo que desarrollaron, desde la oficina de turismo de la ciudad brasileña, con los taxistas y las maestras, concientizando a estos actores claves que los turistas constituyen la base de la actividad económica productiva para los vecinos.

Fuimos como Curitiba

Como ya comenté anteriormente, tuve la posibilidad de visitar –en dos oportunidades y por decisión propia– la ciudad de Curitiba y me sirvió para reflexionar que, cuando se tiene un sueño en común entre toda una comunidad, es posible concretar aquellos ideales que nos llevarán a vivir mejor y felices.

Como catamarqueño por adopción que, como otros tantos en mi misma situación, amamos esta tierra y su gente, me congratulo sinceramente que el gobernador decida visitar Curitiba. Seguramente comprenderá, recorriendo sus calles y sus espacios públicos abiertos, que SFVC tuvo el “modelo Curitiba” a fines del siglo XIX, sin ser Curitiba, todavía por aquel entonces, una ciudad que haya exportado su modelo.

 

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Otra vez, Rosario

El Puerto de la Música de Niemeyer, a orillas del Paraná, en Rosario.

El Puerto de la Música de Niemeyer, a orillas del Paraná, en Rosario.

AUDIO DE LA ENTREVISTA A LA ARQ SILVANA CODINA

En el programa de radio A vos Ciudad, entrevistamos a la arquitecta Silvana Codina de Binner, para que nos cuente cómo está la ciudad de Rosario y el proyecto del “Puerto de la Música” de Oscar Niemeyer, que planea construirse con la intención de celebrar el Bicentenario 1810-1816.

El conjunto, de más de 16.500 metros cuadrados, será la primera obra del arquitecto brasilero en Argentina y se ubicará en un vasto predio de seis hectáreas, en las márgenes del río Paraná. El programa arquitectónico del edificio contempla, además de un auditorio para 2.500 personas, una sala de exposiciones, una escuela de música, un estacionamiento y una enorme explanada.

Desde fuera, el teatro luce como un enorme caracol de hormigón blanco, con una expresión arquitectónica sencilla, pero rotunda y espectacular: una enorme cúpula que parece emerger de una estructura cóncava ligeramente más alta.

Para el Puerto de la Música, Niemeyer recurre a la misma solución que empleó en el Teatro Popular de Niteroi en Brasil: un fondo de escenario móvil que, dependiendo del caso, pueda retirarse a fin de que el espectáculo pueda ser visto por una gran audiencia al aire libre, que puede alcanzar las 20 ó 30 mil personas.

“Al proyectar este teatro para Rosario mi preocupación fue garantizar que el espectáculo no se limite sólo a los que están en la platea, sino que también alcance a los de afuera, pudiendo participar del mismo. Solución que me espanta no haber adoptado hace más tiempo”, escribe Neimeyer en la memoria de su propuesta.

Las ideas de Niemeyer y Codina se fusionan

A pesar de relacionar la persona de Silvana Codina con la del gobernador de la provincia de Santa Fe –ya que es la esposa del Dr. Hermes Binner–, la arquitecta tiene una vida profesional pública muy intensa y como ella sostiene: “venimos trabajando desde hace mucho tiempo en la ciudad de Rosario y formamos un equipo que no está centrado en una sola persona…”

Codina reflexiona que: “Si Rosario hoy puede soñar con esta obra, es porque primero hizo su hospital. Nosotros no podríamos pensar en un edificio para la música si no contáramos con un hospital tan confortable y con la misma preocupación arquitectónica”

El plan estratégico de Rosario ya planteaba que la ciudad no tenía una sala para eventos culturales de esta envergadura. Al surgir la posibilidad, desde la iniciativa del arquitecto Niemeyer –ya que él sostenía que no tenía una obra en el sur del continente– se cumple con una asignatura pendiente a gran escala.

El longevo y productivo arquitecto –quien cumplió ya 102 años– pensó que en la ciudad de Rosario le daría sentido al programa arquitectónico del teatro que él espera construir desde ahora: “no más en terrenos limitados”. Y aquí coinciden Niemeyer y Codina, cuando ella con convicción piensa que: “la actividad cultural no debe ser una fiesta para pocos”

El arquitecto brasilero dijo alguna vez: “Cuando la miseria se multiplica y la esperanza huye del hombre, es tiempo de revolución…” Codina nos dice: “La vida siempre es más importante que la arquitectura”. El pensamiento progresista se ha fusionado en este caso, pensando en la felicidad de la gente de una ciudad que ha producido una revolución cultural.

La arquitecta Codina de Binner

La arquitecta Silvana Codina de Binner

Cinco puntos

Casa Curutchet. La Plata. 1949-53

Casa Curutchet. La Plata. 1949-53

A lo largo del tiempo se fue instalando la idea de que el Movimiento Moderno se encarga, sistemáticamente, de destruir las ciudades en el siglo XX con su arquitectura. Nada más alejado de la realidad cuando queremos simplificar las cosas y buscar pronto un culpable, en un rápido juicio de la historia.

Ya dijimos en otra oportunidad que, en el siglo XIX, la gran mayoría de las personas de la Europa occidental, vivían en la pobreza, en ciudades sucias, en viviendas en los que no entraban ni la luz ni el aire natural, producto de la especulación inmobiliaria en el uso del suelo para poder así hacinar a la mano de obra barata de las industrias, que constituían su paisaje urbano.

En este contexto, los hombres del MM –en el caldo de cultivo de nuevas ideas progresistas– veían que otra ciudad era posible. Y es así como comienzan a hacer propuestas de racionalización de la ciudad industrial sin disolver a la ciudad tradicional.

Los arquitectos del MM no están en contra de la ciudad renacentista o barroca –a las que aprecian y valoran por su calidad– sino que detestan a la ciudad industrial, ya que destruye la historia y vuelve miserable la vida de sus habitantes.

Esto trae aparejado, también, cambios en la forma de resolver el problema de la vivienda. El MM propone su racionalización y establece nexos con la tradición histórica.

La nueva arquitectura

En 1926, el arquitecto Le Corbusier expone sus ideas sobre la nueva forma de ver la arquitectura, teniendo en cuenta las nuevas tecnologías. Lo llamó “Los cinco puntos de una nueva arquitectura”, aplicables a la vivienda y que después sirvieron para otros programas arquitectónicos. Son los siguientes:

1. Los “pilotis”. La vivienda no se construye en el suelo, sino que queda suspendida en columnas de forma tal que el jardín “pase” debajo de la misma.

2. La terraza-jardín. Convierte al techo de la vivienda en un espacio aprovechable para el esparcimiento.

3. La planta libre. Valiéndose de las ventajas del hormigón armado –que permite construir estructuras en esqueleto y evitando los muros portantes– libera la planta de la vivienda para usos funcionales flexibles.

4. La ventana corrida. Al construir un esqueleto estructural, las paredes exteriores también se liberan y las ventanas pueden abarcar todo el ancho, mejorando la relación interior-exterior de la vivienda.

5. La fachada libre. Al retrasar las columnas, permite que la fachada tenga un diseño libre sin estar condicionada a mostrar su estructura.

El presente

Se les hace creer a los estudiantes de las Escuelas de Arquitectura, que la falta de creatividad en el diseño de los barrios de viviendas, promovidas por los organismos del Estado, es culpa de la herencia dejada por los postulados del Movimiento Moderno.

Los estudiantes no pueden entender que, desde una oficina, se imponga un prototipo de vivienda que se repite hasta el hartazgo, sin considerar la diversidad. El MM dejó la semilla para que la vivienda tenga en cuenta la creatividad, desde la libertad. Como lo podemos ver en la Casa Curutchet, única vivienda construida por Le Corbusier en América Latina.

  • Abr 05 / 2010
  • 2
  • Arquitectura, Cultura, General

Una montaña con soles

Escaleras entre la biblioteca y la vigilancia: al fondo la sala de lectura. Nótese la iluminación natural del techo.

En otras notas mencionamos al arquitecto finlandés Alvar Aalto (1898–1976) como un fiel representante del Movimiento Moderno escandinavo.

Era impensable que algún arquitecto de Finlandia en 1927, pudiera ganar un concurso para construir en la ciudad de Viipuri –con los preceptos del Movimiento Moderno– una biblioteca. Pero al darle el jurado el primer premio, abrió el camino de las nuevas ideas para Finlandia, dejando en claro que la “nueva arquitectura” también podía “ser sensible” con estas construcciones.

El edificio fue destruido por la guerra ruso-finlandesa y se halla en ruinas. La ciudad de Viipuri se llama ahora Viborg y pertenece a territorio ruso desde 1940. Con el tiempo se comprendió que la obra pudo resolverse como lo hizo, con gran sensibilidad al lector.

La biblioteca poseía salas de lectura en forma de anfiteatro, una sala de conferencias, una biblioteca infantil, una sala de publicaciones periódicas y las oficinas de administración.

Para contrastar con los árboles del patio, el edificio estaba pintado en blanco, excepto las entradas que eran de piedra natural azulada.

Como se puede entender considerando los planos, los niveles se superponían. En el eje de la planta baja, se hallaba la entrada principal, situada bajo el depósito de libros y las salas de lectura. Media planta encima en este mismo eje, se encontraba la vigilancia y la expedición de libros.

El sol no da directamente en la sala, pero se refleja en las superficies cónicas de los lucernarios ubicados en el techo, lo cual hace innecesario el uso de vidrios opacos. Esta luz difusa es particularmente agradable para el lector que puede ocupar cualquier lugar sin el inconveniente de la sombra o de los reflejos. La iluminación eléctrica fue concebida por analogía a la luz natural. Los lucernarios iluminaban los libros sin sombras.

En la sala de conferencias el techo ondulado –formado por finos listones de madera– estaba pensado para que el sonido se repartiera lo mejor posible desde cualquier lugar donde se encontraba el orador.

Lo que acabamos de contar someramente, lo explicó Aalto, en noviembre de 1951, en una conferencia que dio en el Colegio de Arquitectos de Madrid y que ahora transcribimos:
“Haciendo el proyecto de la biblioteca –dispuse de cinco años para ello– me ocupé mucho tiempo en hacer dibujos infantiles, que representaban una montaña imaginaria con diferentes formas en sus laderas y gran cantidad de soles como superestructura celeste, que iluminaban la montaña con luz igual. En sí, estos dibujos no tenían nada que ver con la arquitectura; pero de ellos nació una combinación de planos y sección, que fue la idea fundamental de la biblioteca. Consistió esta idea en agrupar las salas de lectura y de entrega de libros en planos diferentes –como las laderas de una montaña– alrededor de un control central. Y por encima, un sistema de soles: los lucernarios redondos y cónicos del sistema de iluminación”

La posición de la luz, estudiada cuidadosamente; el techo, preparado para la acústica; las consideraciones funcionales, para la expedición de los libros; son todos elementos de una composición en la que, se ha puesto toda la capacidad “para proyectar cuanto era posible, con los medios del arte de construir, para el pequeño hombre…” como decía él.

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