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Categoría / Cultura

  • Nov 02 / 2010
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  • Arquitectura, Cultura, General

El pabellón del 25

Interior de la vivienda proyectada por Le Corbusier para la exposición.

Interior de la vivienda proyectada por Le Corbusier para la exposición.

La foto que ilustra esta nota corresponde al interior de una vivienda diseñada por el arquitecto moderno Le Corbusier para la Exposición Internacional de Artes Decorativas realizada en París en 1925.

Nos muestra un espacio interior que, perfectamente, podría ser construido en pleno siglo XXI. La doble altura, el balcón de la planta alta sobre el gran espacio y el equipamiento ubicado estratégicamente, hacen confortable y práctica la vida del hombre.

El arquitecto francés fue muy resistido durante la muestra y hasta le llegaron a construir un muro alrededor de la vivienda, para que la gente no ingresara a ésta. Cuentan que tuvo que intervenir un ministro para derribar la pared…

Así fue como Le Corbusier mostró las transformaciones radicales y las nuevas libertades aportadas por el hormigón armado o el acero en la concepción de la vivienda en la ciudad.

La gente observó en el terreno, cómo un departamento puede ser estandarizado para satisfacer las exigencias del hombre. Cómo la célula habitable, práctica, confortable y bella, es una verdadera máquina para vivir; y que se puede agrupar en extensión y altura.

Durante la década del 20 del siglo XX, el arquitecto europeo se dedicó a estudiar con creciente interés un tema básico: el cubo perforado (que llamó un “prisma puro”) generalmente elevado sobre “pilotis”, que coronaba un techo jardín cuyas formas tenían reminiscencias de esculturas. En el curso de dichos estudios construyó una docena de casas de gran belleza y fuerza.

Peter Blake, en “Maestros de la Arquitectura”, escribe que “la primera de estas construcciones no fue, estrictamente hablando, una verdadera casa. Era un pabellón -el Pabellón de L’Esprit Nouveau- proyectado juntamente con Jeanneret para la Exposición internacional de Artes Decorativas de París, en 1925”.

El pabellón constituía un modelo a escala natural de una de sus “villas superpuestas” de doble altura, que Le Corbusier había estudiado un par de años antes para su Ville Contemporaine. Había un espacio jardín de doble altura (un cubo vacío al exterior) cerrado por dos de sus lados por una unidad tipo de departamento de doble altura, incluida una sala de estar de igual elevación.

Le Corbusier escribió en aquella oportunidad: “La esfera de la arquitectura comprende cada detalle del equipamiento de una obra, la calle, la casa y el amplio mundo que se extiende más allá de ambos. Mi intención es ilustrar cómo, mediante la estandarización, la industria crea formas puras, y definir el valor intrínseco de esta forma pura del arte que es su producto”.

Cuentan, los que estudian al maestro moderno, que los inmuebles-villa nacieron del recuerdo de una cartuja de Italia. Aquellas proponen una fórmula nueva de edificio para una gran ciudad. Cada departamento es una pequeña casa con jardín, sin importar a qué altura sobre la calle está ubicada. Se aparta de la casa ordinaria; la densidad de los barrios residenciales sigue siendo la misma que hoy, pero esas casas, al tener mayor altura, gozan de una perspectiva más amplia.

A pesar de que se combatieron las ideas del genial arquitecto, éstas se constituyeron en la base para la mirada que debe tener el hombre con respecto a la vivienda. Muchos de esos valores se han perdido. Es hora de volver a replantearnos su significado.

  • Oct 25 / 2010
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  • Ciudad, Cultura, General

Esculturas en las plazas de la ciudad

Los escultores convocados trabajarán en la Estación Capital de SFVC.

Los escultores convocados trabajarán en la Estación Capital de SFVC.

En nuestra ciudad se hará, entre el 14 y 21 de noviembre, el Segundo Encuentro Nacional e Internacional de Escultores. Organizado por la Municipalidad de SFVC, viene a dar continuidad al realizado el año pasado, cuyas obras pueden verse expuestas en la Estación Capital, habilitada recientemente.

Tomando en cuenta que en 2010 se celebra el Bicentenario de la Patria, en esta oportunidad, la temática es el “sincretismo cultural”. Constituyendo un aporte para reflexionar sobre el origen de nuestra trama social y la diversidad cultural existente.

Los artistas convocados se juntarán en nuestra ciudad a producir obras, talladas en mármol, madera y construidas en metal chatarra. Estas enriquecerán el patrimonio cultural Catamarqueño.

Con esta iniciativa, la Secretaría de Cultura de SFVC pretende llegar a cumplir con tres objetivos para jerarquizar el espacio público de la ciudad, según lo expresado en las bases de la convocatoria.

El primero considera que “con esta decisión se logrará que una plaza, como sector público de la ciudad, se convierta en lugar convocante, ya que los artistas y los vecinos reunidos en un mismo espacio, compartirán el proceso creativo desde su origen hasta la culminación de la obra”

El segundo, prevé “generar un espacio de reflexión-acción, en el que artistas plásticos del país y del exterior, reunidos por una temática integradora, construyan de algún modo, nuevas perspectivas y miradas, para enmarcar este proceso de 200 años de conformación de la patria Argentina”

Y tercer objetivo es “que la escultura pública realizada por cada artista convocado, sea parte conformante, del patrimonio cultural de la ciudad. Haciendo visible de esta manera dentro de la sociedad catamarqueña, la creación artística como elemento transformador”

Los proyectos seleccionados

El jurado –reunido del 18 al 22 de octubre– que seleccionó los proyectos de los artistas, estuvo integrado por la licenciada Olga Dré, la arquitecta Alejandra Martínez, la licenciada Giselle Issetta, el profesor Raúl Guzmán y quien escribe esta nota.

Se escogieron trece escultores con su obra, de los cuales, diez, serán convocados a participar del encuentro según los materiales disponibles y los tres restantes en calidad de suplentes.

Los siguientes son los artistas elegidos:
En piedra: Claudia Díaz (Tucumán); Rosario Gaspar (Jujuy); Cenrique Valdez (Salta); Ojârs Arvíds Feldbergs (Letonia); Tania Ivanova Tzanova (Bulgaria) y como suplente Kristina Yosifova (Bulgaria).
En madera: Urs-P. Twellmann (Suiza); María Guallar (Buenos Aires) y como suplente Jorge Balassi (Formosa).
En metal chatarra: Juan Ignacio Pezzani (Buenos Aires); Bruno Ceballos Porta (Catamarca); Roxana Viotto (Córdoba) y como suplente Franco Flores (Santa Fe).

Desde este espacio, felicitamos la iniciativa cultural de la municipalidad de SFVC, que contó con el trabajo silencioso y generoso del escultor Mariano Desmonteix, mentor del encuentro. Consideramos que, si se repite en los próximos años, puede llevar a ubicar a nuestra ciudad como referente nacional del arte escultórico en los espacios públicos abiertos.

La Escuela de Chicago

Detalle de un edificio de William Le Baron Jenney, construido en Chicago en 1879.

Detalle de un edificio de William Le Baron Jenney, construido en Chicago en 1879.

Los edificios en altura que existen hoy en día en nuestras ciudades tienen su origen en los fundamentos teóricos y prácticos desarrollados en la ciudad de Chicago, en Estados Unidos, a partir del siglo XIX.

Mientras en Europa se debatía la necesidad de hacer “vivible” la ciudad –luego del desastre que ocasionó la revolución industrial–, en Estados Unidos se planteaba cómo debían construirse los edificios. La extensión de tierra en América, no era un problema para el crecimiento de sus urbes por aquel tiempo.

En Chicago se construyeron los primeros edificios de hasta cuatro plantas, como consecuencia del uso especulativo de la tierra, en el centro de la trama urbana. Pero el pavoroso incendio de 1871 –que destruyó completamente la ciudad– llevó a los ingenieros y arquitectos de la época, a replantear el uso de materiales como el hierro fundido y el ladrillo, vulnerables a las llamas.

Renato de Fusco en “Historia de la Arquitectura Contemporánea” dice: “la segunda mitad del siglo XIX en Europa, fue la gran época de la urbanística. Para encontrar edificios, en el sentido más amplio que damos a esa expresión, es necesario trasladarse a los Estados Unidos y observar el inicio de los años ’80. Nos referimos a las construcciones de la Escuela de Chicago”

La reparación de la “ciudad del viento” se confió a un grupo de técnicos que provenía del ejército. Entre 1880 y 1900 nace el “Loop” o centro de negocios, caracterizado por grandes oficinas, residencias, almacenes, locales públicos, etc., a veces reunidos en un solo edificio.

El alto precio de los terrenos, en los que se levantaban estas edificaciones, fue la causa que llevó al nacimiento de los rascacielos, realizados en su primera época como “torres de piedra”. Pero las paredes de las plantas ocupaban mucho espacio, ya que a medida que se los hacía más altos, sus muros debían ser más anchos para trasladar las cargas a los cimientos.

Es así, que surgió la idea de construir “esqueletos metálicos” que, como señala De Fusco: “posibilitará la mínima ocupación en planta de la estructura, la máxima utilización de los espacios interiores, su polifuncionalidad, la mayor luminosidad y abertura y, sobre todo, el mejor aprovechamiento del suelo edificable, con la estructura de múltiples pisos”

La Escuela de Chicago tuvo como iniciadores al ingeniero-arquitecto William Le Baron Jenney (1832-1907) en el momento “técnico” y al arquitecto Henry Hobson Richardson (1838-1886) en el momento “cultural”.

Jenney, desarrolló un sistema para la construcción de edificios, que consistía en una trama de acero a prueba de incendios (considerando que estaba todavía muy presente en sus retinas el fuego que convirtió en cenizas a Chicago). Sus edificios eran esqueletos, que confiaban todo el programa arquitectónico a la solución estructural.

Richardson, en cambio, afrontó el problema de los edificios en altura con notables implicaciones estilísticas, claramente inspiradas en el románico. Como observa el arquitecto y crítico de arte italiano Bruno Zevi: “Richardson no ve en el románico un estilo comparable a los demás estilos importados, sino un austero método compositivo que tenía en cuenta realidades constructivas fundamentales, reduciendo la decoración a lo esencial”

Con la construcción del Auditorium de Chicago (1887-89) entró en escena el arquitecto Louis Sullivan. Un edificio cuya contribución a la cultura de la ciudad –según el arquitecto y escritor inglés Kenneth Frampton– habría de ser tan tecnológica como conceptual.

Sullivan, en el contexto de la “Escuela de Chicago”, y con su preocupación en la eliminación total del ornamento de sus edificios –al considerar que aquel es “mentalmente un lujo y no una necesidad” para éstos–, dio comienzo a una corriente que será la base del Movimiento Moderno en América.

  • Ago 14 / 2010
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  • Ciudad, Cultura, General

El sensato consejo de un niño

Un dibujo, por demás elocuente, publicado en el libro de Tonucci.

Un dibujo, por demás elocuente, publicado en el libro de Tonucci.

El pasado miércoles 14 de julio, y ante la presencia de niños, docentes, padres, vecinos, invitados, funcionarios y concejales, se lanzó el Consejo de Niños y Niñas de la ciudad, que funcionará como consultor permanente por parte del Intendente Municipal y de los ediles.

Concretamente, el Consejo mencionado, comenzará a funcionar en la segunda mitad de este año, cuando los chicos se reúnan cada quince días y empiecen a manifestar sus inquietudes sobre la ciudad.

También estuvieron presentes en el acto de presentación, directivos de las escuelas municipales, acompañados por un grupo cercano a veinte niños que actuarán como consejeros del nuevo órgano deliberativo.

El lanzamiento consistió, básicamente, en la exposición de un panel de profesionales y funcionarios del Concejo Deliberante y de la Secretaría de Cultura y Educación de SFVC, quienes explicaron y detallaron cómo será el funcionamiento y organización del Consejo de los Niños, y su importancia pedagógica y social.

El Consejo de los Niños y Niñas, se presenta como uno de los espacios más ricos y significativos de la participación infantil; fue creado por la Ordenanza número 4708/09, iniciada por el concejal Simón Arturo Hernández. El nuevo organismo estará integrado por alumnos de entre 9 y 12 años pertenecientes al Sistema Educativo Municipal y contará con la coordinación de una comisión interdisciplinaria creada a tal efecto.

El Consejo de Niñas y Niños es una iniciativa que propone asumir al niño como parámetro de valoración y transformación de la ciudad, propuesta que responde a lo estipulado por la Convención Internacional de los Derechos del Niño, y a partir de esta se propone escuchar a los niños y niñas de nuestra ciudad.

De esta forma, se les brinda a los chicos el espacio y la contención que les permita volcar y exponer sus ideas, propuestas, críticas, dudas e inquietudes; sin que ello implique someterlos a las modalidades y otros procedimientos propios de un ámbito de debate de adultos.

El pensamiento de Tonucci

El Consejo de los Niños y Niñas se enmarca en un proyecto internacional que se denomina «La ciudad de los niños», cuyos parámetros expone Francesco Tonucci en la obra que lleva el mismo nombre.

Básicamente, el pedagogo italiano, plantea la necesidad de preparar las ciudades como si fueran éstas solamente para ser habitadas por los niños. Con esta actitud, los espacios públicos, las calles, el transporte público y los edificios, son amables con todos los vecinos. La ciudad se transforma así en menos agresiva y más agradable con su gente.

Un viejo refrán popular dice: “los niños y los borrachos nunca mienten…” También escuché a alguien por ahí decir que, cuando está en una situación límite en la vida, se pregunta “¿cómo resolvería esto un niño?” y encuentra la salida, en base al sentido común.

Resulta alentador que los políticos de nuestras ciudades consideren la opinión de los chicos, a la hora de contar con el honor de legislar, en nombre de todos los vecinos.

Estación Capital

El recuerdo mudo de los elementos que servían de contención de la gente que se agolpaba en las ventanillas para comprar su boleto.

El recuerdo mudo de los elementos que servían de contención de la gente que se agolpaba en las ventanillas para comprar su boleto.

SFVC recupera un edificio de gran importancia para su patrimonio turístico arquitectónico. Se trata de la antigua Estación de Ferrocarril General Belgrano, proyectada por el italiano Domingo Offredi, discípulo del arquitecto Luis Caravati.

La ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca queda unida a la red ferroviaria nacional en 1889, cuando el Estado concluye el tramo Chumbicha-Catamarca. Pero en una decisión irresponsable –de la que los argentinos jamás nos vamos a arrepentir– el ferrocarril deja de funcionar en la ciudad, alrededor del año 1977. El 4 de julio de 2010, el intendente Ricardo Guzmán inaugura en el edificio la sede del ejecutivo municipal.

Esta breve cronología daría la impresión de que todo transcurre sin mayores consecuencias. Pero la ausencia del ferrocarril significó una gran pérdida para nuestra ciudad que, a través de las vías, quedaba unida al mundo.

Quien escribe esta nota, recuerda el comentario desgarrador de un vecino de Tinogasta, quien contó una vez cómo fue el pitido del último tren que partió de aquella ciudad con un cargamento de uva. No volvería más y se produciría la emigración sistemática de la gente al no tener posibilidades de sacar la producción a través de este medio de transporte.

Podemos imaginar la vida que tenía la plaza 25 de Agosto cuando el tren llegaba y partía de SFVC. La expectativa de la gente por recibir una visita o la ansiedad de los comerciantes por buscar la mercadería que ofrecerían luego en sus vidrieras.

La Estación Capital está nuevamente en funcionamiento, pero con espacios adaptados para otras actividades. La ciudad recupera un edificio de un gran valor arquitectónico y sentimental. A través de la municipalidad y bajo la supervisión del arquitecto Horacio Fabian Bonfiglio, se habilita para dar vida a lo que será el nuevo Centro Administrativo Cultural de la ciudad. Un monolito, ubicado en el ingreso, indica que fue declarada obra del bicentenario por la Municipalidad de SFVC.

El conjunto

El edificio –con una planta en forma de “U”– cuenta en el medio con un gran acceso con tres portones y las escalinatas posteriores permiten bajar al gran espacio al que llegaba el tren.

Hacia la derecha, en planta baja, se ubicará la Secretaria de Cultura y Educación con una serie de salas para exposiciones permanentes. En planta alta, con grandes ventanales mirando al Ambato, se encuentra el despacho del intendente.

Hacia la izquierda, en planta baja, se halla el Museo Ferroviario –del que hablaremos en otra oportunidad y al que recomendamos a los padres llevar a sus hijos a conocer– y las salas para las exposiciones temporarias. En planta alta, se instalarán las oficinas de la Secretaría de Gobierno.

Así, como a veces los vecinos criticamos las gestiones de nuestros intendentes, en esta oportunidad, con la inauguración de este edificio emblemático para la ciudad, no podemos menos que felicitar el trabajo que hizo el ejecutivo municipal.

Al habilitar próximamente el ingreso vehicular a la ciudad por calle 1ro de Mayo y el egreso por avenida Hipólito Yrigoyen, y continuar interviniendo en el predio del ex ferrocarril, luego de la puesta en valor de la Estación Capital, simbolizan el interés por desarrollar la zona sur de SFVC, tan postergada por años.

Desde este espacio invitamos a los vecinos a conocer este edificio y fundamentalmente a cuidarlo, porque representa nuestra historia; la de esta hermosa “Capital de Montaña”.

Vista del acceso

Vista del acceso

Vista de la fachada principal

Vista de la fachada principal

El patio central. Antes aqui llegaban los trenes

El patio central. Antes aqui llegaban los trenes

Vista del acceso desde el patio principal

Vista del acceso desde el patio principal

El anden

El anden

Vista del patio a traves de la puerta que se ubica en una de las salas de exposiciones permanentes

Vista del patio a traves de la puerta que se ubica en una de las salas de exposiciones permanentes

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