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Categoría / Personajes

Una reserva de argentinidad

Daniel Carmuega, arquitecto

Daniel Carmuega, arquitecto

Audio de la entrevista
«Una reserva de argentinidad». Así describió el arquitecto Daniel Carmuega a Olta. El Director de la revista nacional de la construcción Vivienda visitó el pasado 13 de junio esa localidad riojana, en el marco del concurso nacional de ideas Vivienda Joven.
Carmuega dice que lo llevó a organizar estos concursos para alumnos universitarios y de nivel medio, el comprobar que se había producido una fractura entre la universidad y la realidad social argentina.
«El concurso es sólo una excusa para que puedan percibir una realidad muy distinta y proponer ideas», dice el director de Vivienda.
Y continúa: «Hay una reserva de argentinidad aquí en Olta. Los valores en esta tierra están en la amistad, en el respeto al prójimo. Aquí no hay egoísmos ni consumismo»
Al analizar los desafíos a encarar en Olta, sostiene: «Veo en esta zona de La Rioja dos problemas complejos. El primero, las distancias entre los pueblos que componen esta región; y el segundo, la falta de agua»
El arquitecto Daniel Carmuega hizo estas declaraciones en el programa de radio A vos, Ciudad que trató en forma monográfica este concurso y que se emitió en duplex, entre SFVC y Olta, el pasado sábado 13 de junio de 2009.
Sugerimos visitar el Blog de Daniel Carmuega.

El maestro nórdico

Alvar Aalto, arquitecto

Alvar Aalto, arquitecto

El arquitecto finlandés Alvar Aalto (1898–1976) supo integrar sus obras con armonía en el paisaje, formando con éste un conjunto arquitectónico. La madera y el ladrillo fueron sus materiales preferidos. Seguidor convencido del funcionalismo y de la arquitectura orgánica, fue uno de los primeros y más influyentes arquitectos del Movimiento Moderno escandinavo.

Su compromiso con la arquitectura quedó plasmado en uno de sus pensamientos: “involucrarse en arquitectura es algo que exige y llena toda la vida, no hay principio ni fin…”

También dijo en una oportunidad: “el creador concibió el papel para hacer en él dibujos de arquitectura… Todo lo demás es, al menos en lo que a mi respecta, desperdiciarlo” Pero quizás, lamentablemente, con esta frase consiguió silenciar a toda una generación de excelentes arquitectos fineses que siguieron su escuela y que no conocemos.

Sin duda, Aalto ha sido un personaje que, en su voluntario silencio y modestia, en su saber y en su “no se”, en su capacidad de desarrollar un mundo desde lo particular, desde todas y cada una de las cosas, ha servido a muchos para encontrar un camino, en la arquitectura hoy. Quizás todavía podamos aprender de él, que la arquitectura tiene un fin más allá de los fuegos de artificio que tan a menudo explotan entre las páginas de nuestras revistas de arquitectura.

Alvar Aalto tuvo la voluntad de relacionar el hombre, la naturaleza y la arquitectura. Esto se nota sobre todo en su última etapa cuando alcanzó un lenguaje propio con las formas orgánicas. Pero para llegar a ese estadio, tuvo que superar primero el neoclasicismo nórdico y las influencias de la arquitectura clásica italiana (que fueron impuestos a la fuerza en su formación académica) y el funcionalismo que comenzaba a desparramarse por Europa.

Era impensable que algún arquitecto de Finlandia en 1929, pudiera ganar un concurso para construir en Paimio –con los preceptos del movimiento moderno– un sanatorio para tuberculosos. Pero al darle el jurado el primer premio, abrió el camino de las nuevas ideas para Finlandia, dejando en claro que la “nueva arquitectura” también podía “ser sensible” con estos edificios para la salud.

Con el tiempo vamos entendiendo que el edificio sanitario pudo resolverse como lo hizo –con gran sensibilidad al enfermo que debía pasar meses en una cama– ya que él mismo estuvo internado en un hospital cuando joven durante un par de años. Jurado y experiencia hicieron su trabajo, para cambiar la historia de la arquitectura de ese país.

Cuando vemos las viviendas construidas por Aalto, como la Villa Mairea, comprendemos cómo él y los arquitectos fineses, formados en su escuela, apoyados en las condiciones propias de su país, consiguen realizar aquel ideal moderno de la naturaleza como lugar donde se asienta la casa, sin mediar –al menos aparentemente– la mano del hombre.

El maestro nórdico creía que todos los problemas de la humanidad se resolverían con la arquitectura. Quizás podemos decir que es medio exagerada su afirmación. Pero si nos ubicamos en el contexto del tiempo–lugar en el que le tocó actuar (un país como Finlandia, desbastado por la pobreza que dejaron las guerras y el dominio ruso a principios del siglo XX) comprenderemos que no estaba equivocado…

Aalto fue un maestro. El arquitecto catalán Rafael Diez lo define así: “Se podría decir que un maestro es quien trabaja los problemas que se plantean en su época, pero desde una aproximación propia que abre un camino nuevo mediante su resolución concreta y siempre centrado en aspectos generales y profundos de manera que su obra no se muestra como un hito aislado o irrepetible, sino que es ejemplar, para emular”

Quizás también sea cierto que, como Alvar Aalto proponía, sea el mismo dibujo el mejor lugar donde entender a amarlo y por lo tanto siga siendo este instrumento preciso para acercarnos a él…

Villa Mairea (1938)

Villa Mairea (1938)

  • Jul 12 / 2009
  • 1
  • General, Personajes

Francisco Barba Corsini, arquitecto

Francisco Barba Corsini, arquitecto

Francisco Barba Corsini, arquitecto

En estos días pensaba en el arquitecto catalán Francisco Barba Corsini, a quien conocí en su estudio en Barcelona. Me enteré que murió el 11 de marzo de 2008.
A propósito de un trabajo sobre Alvar Aalto -que debíamos hacer para el master que cursaba en la UPC- entrevisté al arquitecto FBC, ya que había estado con el arquitecto finlandés cuando visitó Barcelona en la década del cincuenta.
La siguiente nota fue publicada en el sitio web de FADEA (Federación Argentina de Entidades de Arquitectos) en 2003. En el reportaje disfrutarán de sus reflexioens sobre arquitectura, la ciudad y las anécdotas que compartió con el maestro nórdico.

«La Argentina… un país al que le tengo un afecto especial. Cuando era chico se hablaba de ella… y hasta pensé en un momento en irme a vivir allá…»

Es su primer comentario -además de: «¿…Y cómo están ahora…?»- de este arquitecto que conoce a Alvar Aalto en la década del 50. Un arquitecto, que como otros tantos de su generación, que al escucharlos, nos transmiten con sus palabras mucho del «sentido común», que se ha perdido actualmente en nuestra profesión.
Francisco Barba Corsini nace en Tarragona e 1916, hijo de padre arquitecto y constructor, crece en un ambiente donde se respira ya la construcción. Inicia la carrera de Arquitectura en 1932; pero la Guerra Civil española, donde participa entre 1937 y 1939 como Oficial de Ingenieros, provoca un corte en su vida y en sus estudios. Al finalizar la contienda los reanuda hasta obtener en 1943 el título de arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona. Entre 1940 y 1946 participa activamente en la reconstrucción de la posguerra, dirigiendo numerosas obras, principalmente edificios urbanos en el Servicio de Construcción, adquiriendo experiencia en la realización de un buen número de obras. Abre su primer estudio en 1945.
Su formación en la Escuela de Arquitectura tuvo una orientación neoclasicista: «Debo decir que, cuando acabé la carrera, todavía no sabía muy bien lo que era ser arquitecto, porque estábamos todos sujetos en aquel momento a una disciplina neoclásica. Los profesores nos corregían sobre el papel y nos planteaban siempre composición clásica o neoclásica. De manera que hacer arquitectura era un trabajo interesante, pero nada más… Era muy aburrido hacer arquitectura»
Como otros tantos arquitectos de la época y dada la formación recibida, decide formarse como autodidacta, a través de las ilustraciones de las revistas de arquitectura de la época. No tiene la experiencia de trabajar en un estudio antes de montar el suyo y, a veces, se lamenta de ello.
Pero lo que marca un giro en su obra y en su vida es el cine de Holywood. Concretamente dos películas le impactan: «El manantial» (1948), de King Vidor y «Que el cielo la juzgue» de John M. Stahl, «donde unas escaleras avanzan inquietantes hacia la edificación, una y otra vez»
«La influencia de la película El manantial, fue indudable. Era un claro ejemplo de lo que es sentir la arquitectura y de la dignidad del arquitecto. Comprendí que hacer arquitectura es estudiar el problema humano, cómo se vive, y pasar horas, días, semanas o meses estudiando, hasta llegar a una buena solución. A partir de aquel momento comprendí que la arquitectura era una cosa sentida, una cosa viva, que había un cambio de tiempo, de materiales, de tecnología y un cambio de arte, y empezó la lucha, por mi parte, a favor de la arquitectura moderna».
Dos son las influencias que marcan el Norte de su concepción de la arquitectura durante toda su vida y de manera cada vez más consciente: Mies Van Der Rohe, «por sus joyas, por sus logros formales, por su anticipación y su concepción estética en el uso del vidrio, por ser casi un profeta»; y Frank Lloyd Wright «por su Poesía»

Con Alvar Aalto

En 1951, durante su visita a Barcelona, conoce a Alvar Aalto. Lo recuerda así cuando años después lo ve en Finlandia: «Cuando llegué lo llamé para ir a verle y me dijo: ‘vente a comer’. Ya había muerto Aino. Estaba casado con Elisa, una arquitecta que había trabajado con él. Estuve en su casa con su mujer y después de la comida me dijo: ‘ven que te voy a llevar a ver lo que estoy haciendo’ y me llevó en coche por Helsinki. Muy simpático, muy agradable, muy campechano. Lo visité un par de veces. Una vez que volví ya tenía montado un estudio alrededor de un patio. En la última visita había muchas personas esperándole ver. En lugar de estar en el estudio, estaba recibiendo las visitas, ya que se hizo famoso porque había hecho una arquitectura natural. De elementos naturales, muy viva pero muy libre. Al mismo tiempo no perfeccionista. Eso de que quedara una madera grabada, casi era un valor todo lo que representaba, el valor del uso humano era importante. Lo vi cuatro veces. Después su mujer trajo a Madrid una exposición que yo ya conocía»
Todo esto lo dice mostrando las fotos con Aalto, Gropius y Sert en Boston y continúa:
«Tuve la suerte de conocer a mucha gente y a estas figuras básicas de la arquitectura, a Mies el padre de la arquitectura moderna limpia. Yo vivía en Barcelona cuando vino Aalto a dar las conferencias. Es importante traer gente que tenga que decir algo y si es posible, que éste algo no este relacionado con la política. A veces llaman a alguien porque está en política. De pura influencia… no digo todos»
Recuerda cómo era España en esos tiempos: «El mundo estaba muy vigilante con España. Se pensaban que aquí estabamos sufriendo. Habíamos salido de una guerra salvaje como todas, pero había un control de un dictador que era Franco. España estaba en una situación muy difícil, pero teníamos la ilusión de levantar. Salíamos poco de aquí. En aquel momento no podíamos salir. En un país pobre como era Finlandia, se empleaba mucho en la construcción el ladrillo. Los materiales de ellos son los que más se acercaban a los que teníamos disponibles. Había una similitud de medios muy bien manejados. Cuando me fui a Finlandia mis amigos me decían: ‘¿tu estás seguro que no te vas a sentir un extranjero…?’ y les decía: ‘no hombre, me voy a Helsinki…’ Para mí la arquitectura finlandesa era la mejor de Europa, hecha con pocos medios, con materiales muy parecidos a los que había en España, mucho ladrillo, muy simplista y con mucha artesanía»
En las revistas españolas de la época, puede verse a Aalto en contacto con arquitectos jóvenes. Y Barba Corsini continúa: «Es que éramos los jóvenes los que nos interesábamos por este cambio. En la escuela en ese momento hacíamos una arquitectura neoclásica y teníamos de visita a un arquitecto muy bueno, y que lo hacía muy bien… »
Sigue así: «Aalto en Barcelona habló de su trabajo y de la Villa Mairea… También recuerdo que hicimos alguna excursión con él… Supongo que le interesaría el Parque Güel. No le interesaría la Sagrada Familia… Según donde iba se ponía de espaldas… si, cuando le llevabas a conocer un edificio más o menos clásico, que podía estar bien, se ponía de espaldas. Y miraba el entorno. Lo considero como que nosotros estábamos incluidos… No quería llenarse más de información falsa e iba por otro camino y decía ‘yo voy por una arquitectura limpia, orgánica, de verdad’. Cuando veía un edificio veía la textura y si había una falla mejor…»

Su intervención en «La Pedrera» y la construcción del Edificio Mitre

Su logro más feliz es el de los apartamentos de La Pedrera de Gaudí, donde rompe con la arquitectura del ángulo recto, que marca el tablero de dibujo; donde pasa las mañanas a lo largo de todo un año, determinando in situ las soluciones finales, alcanzando un resultado que considera irrepetible. Y donde descubre el valor de la figura de Gaudí, del que tiene hasta entonces un concepto vulgar y del que sale marcado por su poética y concepción del espacio.
«Cuando llegué a los trasteros de la última planta del edificio de Gaudí, vi que aquello era inhabitable, porque estaba todo cerrado por paredes, lavaderos y trasteros, y con una buena cantidad de ratas. Le propuse al inversor hacer algo habitable, concentrando el espacio en un grupo de apartamentos, los primeros de Barcelona. Hicimos un apartamento de muestra y vinieron los «Amigos de Gaudí». Llegaron preocupados por lo que se iba a hacer allí y, al ver el apartamento de muestra, propusieron que siguiéramos adelante. Los apartamentos «La Pedrera», hoy ya destruidos y míticos, se llenaron inmediatamente de artistas, pintores, diseñadores y escritores, entre otros.
Entre los años 1959 y 1964 construye en la Ronda del General Mitre, el Edificio Mitre. Un claro ejemplo de unidad autosuficiente para la época y en una zona que no estaba lo suficientemente urbanizada. Este edificio es un ejemplo de arquitectura internacional y con una calidad por el tratamiento de los espacios mínimos. Hoy en día, se podrían tener en cuenta las ideas de Barba Corsini de esa época para resolver el tema del precio de la vivienda en España.
El edificio tiene 11 plantas de altura y está formado por siete casas con acceso independiente con un total de 298 viviendas. 276 apartamentos son de unos 46 m2 de superficie en régimen de alquiler, gestionados aún hoy por una administración única y dotados, en su origen, de una serie de servicios comunes que complementan las viviendas.
Las propias características del bloque Mitre, así como su escaso parentesco con determinadas tendencias más regionalistas de la arquitectura, que empezaba a generalizarse a finales de los años cincuenta en Cataluña, hacen de este edificio un caso singular en la historia de la arquitectura moderna catalana. Un paradigma local de una arquitectura que se entiende a sí misma como internacional.
Siguiendo las propuestas europeas de años anteriores, es éste el primer intento de dotar a una ciudad como Barcelona de una unidad de habitación autosuficiente, con servicios comunes centralizados, que suplan la escasez del espacio privado.
Este proyecto de Barba Corsini supone, ante todo, una exploración acerca de las posibilidades de un espacio para habitar mínimo, que, en aquel momento, llevaba aparejado conceptos nuevos o sencillamente modernos, en cuanto a la forma de vida y, más aún, de convivencia.
No hay en los interiores amueblados armarios, aparadores o cómodas. El interior está exento de añadidos.
Un altillo reduce la altura del techo en el distribuidor y el baño, las paredes se quiebran para dar lugar a roperos o armarios, los tabiques se han hecho desplazables. La arquitectura integra el mueble como solución a lo reducido del espacio, que se hace flexible y cambia en función de cada forma de vida particular, estructura familiar o, simplemente, en función de cada momento que implique un uso diverso del lugar.
El mueble, que había sido aquello en principio móvil, que puede ser movido, desplazado, ha pasado a formar parte de las paredes de la vivienda, la casa había sido, por oposición, el inmuebles, lo inmóvil.
La unidad significante es, en el edificio Mitre, el apartamento. El bloque, al que las fachadas dotan de un carácter unitario, es la suma de aquellos. De ahí deriva el posible carácter de modelo del proyecto; la posibilidad de su exportación a otras situaciones queda así insinuada.

En la actualidad…

En 1954 obtiene el Diploma de Urbanista y en 1965 el de Doctor, siendo nombrado en 1966 profesor del último curso de Proyectos de la Escuela Superior e Arquitectura de Barcelona, incorporando una metodología basada en el trabajo en grupo.
Barba Corsini es una persona de gran tenacidad y energía, que ha pasado por momentos profesionales duros, que no se ha doblado en su lucha con el tiempo, y que sigue trabajando diariamente con ilusión. También es un profesional que sigue con preocupación los problemas de su ciudad y al respecto reflexiona: «No coincido con el actual alcalde de Barcelona, cuando dice ‘que es la mejor ciudad del mundo’. No es así… La ciudad se ha hecho últimamente ampliando las calles. La típica ciudad carretera desechando al peatón… y las ciudades están hechas para que vivan los hombres… Lo positivo de Barcelona es que está abierta al mar y da gusto pasear por el puerto olímpico…»
Uno de sus ex-alumnos, el arquitecto Antonio Armesto, me comentaba la admiración que tiene por este hombre, que a su edad, sigue trabajando y siendo una persona respetuosa. Por eso en homenaje a su constancia en la arquitectura, concluimos esta nota con las propias reflexiones de Barba Corsini, extraídas del libro que ilustra su vida profesional: «El único sujeto de la arquitectura es el hombre, y el objetivo es hacerle más feliz. La Arquitectura debe primero funcionar y lego emocionar; la técnica es sólo un medio y la mejor arquitectura es la Naturaleza, a la que hay que acercarse. Lo fundamental en Urbanismo es tranquilizar la vida humana, separando el tránsito rodado del peatonal»

Hay que cuidar el alma de las ciudades

Leonardo Combes, arquitecto.

Leonardo Combes, arquitecto.

El responsable del Laboratorio de Sistemas y Diseño de la Facultad de Arquitectura de la UNT, Leonardo Combes, no le escapa a la polémica.

Locuaz, discutidor, el arquitecto Leonardo Combes afirma con tono vehemente que lo que les da encanto a las ciudades – y a los edificios -es “el alma”. Un alma de la que Tucumán se ha desprendido, opina él, con el tono polémico que él sabe que despiertan sus opiniones entre sus colegas y discípulos que, sin embargo, lo respetan. Viajero con mucho millaje sumado- ha trabajado en Argelia, en Francia, conoce al dedillo cada recoveco de la vieja Europa -Combes opina que el “alma” de las ciudades no tiene que ver tanto con la grandilocuencia de sus construcciones como con la preservación de una identidad que no sólo es es edilicia sino, también, histórica y social.

-¿La arquitectura es arte u oficio?
-Es una pregunta clave. El punto es: qué es la arquitectura.La arquitectura es un concepto muy abstracto,casi como los universales en Filosofía, que abarca una inmensidad de cosas; objetos físicos, conceptos, palabras; y eso se corporiza en los edificios. Sin edificios no habría arquitectura; sin embargo, el edificio no es la arquitectura; es el edificio. A ese edificio hay que diseñarlo; y aquí viene la diferencia entre arquitectura y diseño; uno tiene una idea en la cabeza que se corporiza a través del diseño; en el fondo hay un oficio, que es el diseño, y hay una creación, que es la de la concepción. La mayoría somos diseñadores; los arquitectos son Wright, Van der Rohe, Gehry. Nosotros tratamos de seguir el camino que ellos han abierto.

-¿Hay arquitectura en Tucumán?
– Edificios, hay. El problema es a qué le estamos llamando arquitectura. En Tucumán no hay concepción. Ni siquiera Sacriste concebía. Sacriste era un buen diseñador que estaba representando, reconfigurando, los mandatos del mundo moderno. Pero no hay una arquitectura. Hay un conjunto de cosas que se llaman arquitectura. Pasa que ponemos el Guggenheim o la Opera de Sydney, y los usamos como parámetros de comparación. No sé si queda claro: alguien concibe, y da el modelo, y hay otros que hacen una variación sobre ese modelo. O sea, sólo diseñan. Y esos somos nosotros. Y somos bastante malos porque en la facultad no se enseña a diseñar. Pero lo que ha cambiado es la Universidad, en todo el mundo. A pesar de todo, la nuestra es una buena facultad, y nuestros egresados están trabajando en todo el mundo. El laboratorio de Sistemas y Diseño -que es mi chiche, y donde hay un montón de computadoras- es un lugar de investigación: allí se intenta enseñar a diseñar con la computadora. No sólo a dibujar. Lo difícil es diseñar, y a eso tratamos de llevarlo al estudiante.

-¿Cómo explica que haya una buena Facultad de Arquitectura, y que eso no se refleje en la ciudad?
-Son otros tiempos. El Tucumán que yo conocí hace 50 años todavía tenía una forma personal, que le venía de cuando Tucumán tenía un destino, una meta: tenía líderes a quienes se escuchaba, y sabía hacia dónde iba. Hoy, Tucumán es pichuleo. Vea lo que está pasando en Yerba Buena.

-¿Qué está pasando ?
-Era un lugar que estaba consolidado, que tenía un destino. Como lo tenía Tucumán en 1916, cuando se construyeron el Colegio Nacional o el conjunto de edificios en la avenida Sarmiento. Y esa ciudad que tenía un destino, que se reflejaba en sus casas, fueran lo que fueran, casas de estilo ecléctico, hechas por constructores italianos, un estilo bastante modesto, pero tenía su sabor. Los arquitectos la hemos masacrado a la ciudad.

– ¿Hay algo rescatable en Yerba Buena?
-Yo creo que va camino a la destrucción. Es un fenómeno ineluctable, porque las ciudades crecen destruyéndose a sí mismas. Y eso es un fenómeno urbano.muy conocido. Pero en Tucumán hemos perdido la cultura. Y eso es lo que le pasa a la Universidad, que ha dejado de ser culta. Por eso es que ya no es una Universidad. Es una institución técnica, porque no facilita que haya artes, sino que enseña oficios. Y el gobernante, hoy en día, es un bruto. Pero no sólo lo es el gobernante: porque él llama a sus técnicos, y les dice: “hagamos tal cosa”. Los técnicos que están trabajando en Yerba Buena están destruyendo a la ciudad. Muchos de ellos son discípulos míos, y los quiero mucho, y los insulto malamente. Esta mano (se señala la mano derecha) es la culpable: córtenla. Lo que pasa es que el tucumano es pichulero. Mire lo que han hecho con el Shopping de el Bajo. No era una cosa maravillosa, pero tenía su presencia. Qué han hecho: lo destruyeron, pichuleando, poniendo un negocio más, y otro. Eso representa a Tucumán, y eso está pasando en Yerba Buena. Porque este lugar tenía personalidad, tenía sabor. Yerba Buena tenía esa cosa semirrural , y la gente hacía su casa porque le gustaba el verde, aun cuando no hubiera cloacas; los pájaros han emigrado, y a los grillos, si los hay, ya no se les oye el canto, porque queda opacado por el ruido de las bailantas, o de las discotecas, o de los autos.

-¿Qué opina de la discusión sobre el Abasto?
-El Abasto no es ninguna maravilla; pero es lo que tenemos. Y si lo reciclamos, lo pintamos…Pero , además, lo que tiene es un alma. La Casa Histórica, lo que tiene es un alma. Cuando uno se para enfrente, todos los congresales de la Casa, como fantasmas, se nos meten adentro. Y para mucha gente no es así, pasan por delante sin verlos. Pero para el turista que se para frente a la Casa, sí lo es. Y era lo que pasaba con el Abasto. Los que hemos ido durante años a comprar verduras con la bolsita recordamos que era tan hermoso ver por la mañana esas carretas llenas de verduras, y con esos bares en lo que había olor a churros. Hay un alma de las cosas que no debe ser destruida. Tucumán, después de esa época en la que hubo gente que tenía alma, aparte de perder el rumbo, se mediocrizó.

LEONARDO COMBES
Arquitecto. Profesor Titular de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT, donde es el responsable del Laboratorio de Sistemas y Diseño. Es un investigador permanente en el área de la computación y de la programación. Ha sido un pionero en la introducción del uso de la computación en la práctica de la arquitectura. Ha trabajado dos años en Argelia, donde hizo mucha obra pública, y cinco años en Francia. Tiene tres hijos y una nieta.

 Nota publicada en el diario La Gaceta de Tucumán

  • Jun 04 / 2009
  • 3
  • Audios, General, Personajes

Dimas Delgado, arquitecto

Descargar audio entrevista a Dimas Delgado

Dimas Delgado, arquitecto

Dimas Delgado, arquitecto

El arquitecto Dimas Delgado, es un joven profesional que vive en la ciudad de SFVC.
Si escuchan esta entrevista, conocerán a un profesional que tiene sueños y que nos habla de su ciudad, de la arquitectura sustentable -tema que admite que le apasiona- de música… de la vida…
Porque como dijo el arquitecto Frank Lloyd Wright: «¿Qué es fundamental para el arquitecto de alma?… Pues, debe conocer la vida… y ¿cómo se logra estudiar la vida de la manera más exitosa y directa?… viviéndola…»
Algunos arquitectos de esta nueva generación sienten a la arquitectura de manera descontracturada. Dimas, representa a esos chicos que comienzan a vivir en esta, nuestra profesión.
Lamentablemente, en medios como los nuestros, el Estado expulsa a esta gente. Se privilegia a los profesionales que pertenecen a los círculos familiares y eso, a la larga, le pasará factura a la ciudad.
Dimas entiende que, teniendo en cuenta esta realidad, es el momento de emprender un viaje. Y llegará el día que comprenderá que su viaje no fue en vano, ya que el viaje como metáfora universal del vivir y de su verdadero significado, como dice un viejo pensamiento anónimo: «…en el retorno al hogar, a la patria, adquieren todo su sentido las revelaciones de los forasteros: la provisional extrañación de lo local y la familiaridad con lo lejano permiten, al regreso, descubrir los elementos originales, universales, necesarios para iniciar la reconstrucción»
Esa reconstrucción la harán los arquitectos, que como Dimas, tienen una sensibilidad especial por su medio natural y cultural.

Dimas, una vez finalizada la entrevista en la radio.

Dimas, una vez finalizada la entrevista en la radio.

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