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Categoría / Turismo

  • Jun 24 / 2010
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  • Ciudad, General, Turismo

Más allá de las bicisendas

La bici en la ciudad

La bici en la ciudad

En la película El quinto elemento , el director francés Luc Besson imagina una contaminada Nueva York de 2263 y ubica en ella a un taxista (Bruce Willis, como Korben Dallas) que maneja autos muy parecidos a los actuales, a excepción de que se desplazan a gran velocidad… ¡flotando entre los rascacielos!

Nadie sabe si dentro de dos siglos y medio nuestros descendientes tendrán que sacar brevet de piloto para volar de casa al trabajo, pero hay algo seguro: si no se encuentran sistemas no contaminantes, sostenibles y que no desborden el trazado de las ciudades, el transporte urbano en las megalópolis será cientos de veces peor que en la actualidad.

En este escenario, una parte de la solución -afirma Gary Gardner, investigador del Instituto Worldwatch- parece ser la bicicleta. Al menos, es lo que demuestran países como Holanda, Dinamarca y Alemania, en cuyas ciudades más del 20 o 30% de los viajes se realizan por este medio.

Más allá del sistema parisiense, que en los últimos años puso a disposición de los transeúntes alrededor de 20.000 «bicis» ubicadas a lo largo y ancho de la ciudad en las estaciones de metro y otros puntos neurálgicos, un estudio de la Universidad de California en Berkeley calculó que ya son más de 100 los programas públicos de bicicletas en 125 ciudades.

En un completo artículo sobre el tema, Gardner delinea los múltiples beneficios que ofrece este medio de transporte no sólo en el plano de la movilidad, sino también en el de la salud, ya que disminuye la contaminación y reduce el sedentarismo, asociado con incontables males de la vida moderna, desde la hipertensión hasta las demencias seniles. Sin embargo, afirma Gardner, una mirada más cercana a este intríngulis indica que no basta con hacer promoción de la bicicleta para resolver nuestros inconvenientes de locomoción. Para que ésta gane espacio en las ciudades, dice Gardner, son imprescindibles políticas integrales de transporte y un balance óptimo entre los distintos medios: los peatones, los automóviles y buses, y las bicis.

Estos deben funcionar «con una dinámica similar a la de un saludable ecosistema en el que cada especie tiene un nicho y todas ellas interactúan para crear un todo eficiente, estable y productivo», afirma. Y enseguida agrega que «lo más importante es que todas estas iniciativas [desarrollo de sistemas sostenibles y programas integrados] se tomen juntas». De lo contrario, la contribución de las bicicletas a la calidad de vida de la población no sólo será modesta, sino que hasta puede terminar sumando caos a la ya compleja ecuación del transporte urbano.

Publicado en LA NACION

Parque de la madera

La madera, un recurso renovable.

La madera, un recurso renovable.

Desde hace varios años la revista de la construcción Vivienda viene llevando a cabo una iniciativa muy interesante para estimular la construcción del pensamiento entre los jóvenes.

Nos referimos al Concurso Nacional de Ideas Vivienda Joven. Este año es el décimo primero y proponen trabajar en Colonia Tobuna, en la provincia de Misiones, para el desarrollo de un Parque de la Madera al pie del monte misionero.

La localidad está situada aproximadamente a 300 kilómetros de la capital provincial, la ciudad de Posadas. El lugar cuenta con una población predominantemente rural de 700 habitantes.

El área posee una gran cantidad de araucarias, un árbol protegido por las leyes argentinas. En el área existe una desmedida extracción de madera de los bosques nativos. Del total de madera extraída, más del 90% sale del lugar sin industrializar y la poca que se aprovecha localmente tiene muy poco valor agregado.

A pesar de contar con un recurso como la madera, casi la mitad de la población tiene insatisfechas sus necesidades básicas. Con lo cual se requiere el diseño de “fajas ecológicas” para proteger la biodiversidad y de espacios de producción agropecuaria y forestal sostenible.

El fin del concurso anual de la revista, es que los estudiantes piensen ideas sobre el desarrollo de nuestro país. Que hablen de qué país queremos. Que reflexionen todos juntos en un mismo lugar durante todo un año y que hagan sentir querido a ese lugar.

El objetivo de este concurso en particular, es poner de relieve el valor de la madera como recurso natural, cultural y productivo, dando cuenta de la diversidad de aplicaciones y de usos posibles que ofrece y su capacidad para dar múltiples respuestas tecnológicas.

Pueden participar estudiantes de nivel medio, terciario y universitario de todo el país, de instituciones públicas y privadas. Según su nivel de formación, los estudiantes participan en alguna de las dos categorías previstas: la destinada exclusivamente a estudiantes de enseñanza media y la destinada exclusivamente a estudiantes terciarios y universitarios.

Una reserva de argentinidad

El director de la revista Vivienda, arquitecto Daniel Carmuega, dijo en una oportunidad: “nos llevó a organizar estos concursos para alumnos universitarios y de nivel medio, el comprobar que se había producido una fractura entre la universidad y la realidad social argentina. El concurso es sólo una excusa para que puedan percibir una realidad muy distinta y proponer ideas”

Cuando la revista lanzó el concurso en Olta, La Rioja, el año pasado, Carmuega expresó: “hay una reserva de argentinidad en Olta. Los valores en esta tierra están en la amistad, en el respeto al prójimo. Aquí no hay egoísmos ni consumismo” Algo que, seguramente, se puede aplicar en cualquier lugar de nuestro país que esté alejado de los grandes centros urbanos.

En un medio natural y cultural muy particulares de nuestra geografía argentina, la revista Vivienda hizo su propuesta para este año y los estudiantes la tomaron como un desafío. Seguramente los jóvenes participantes nos demostrarán con sus ideas –como lo hicieron en la “Ruta del Adobe” en Catamarca– que todavía es posible otra Argentina.

Los invitamos a escuchar el audio de la entrevista que le hicimos al arquitecto Daniel Carmuega, Director de la revista Vivienda.

Cómo será el nuevo Malba

MALBA. Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires

MALBA. Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires

Fue una gestión de Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete del gobierno de Macri, la que dio nuevo impulso al proyecto de ampliación del Malba, que espera ahora el voto de la Legislatura porteña. Dormido en un cajón desde 2006, cuando fue frenado por cuestiones de impacto ambiental, el nuevo Malba ha vuelto a ver la luz y, si se cumplen los plazos previstos, será inaugurado en 2012. Sumar salas y metros era un viejo anhelo de su fundador, Eduardo Costantini, quien nunca comprendió por qué debía sortear acusaciones de impacto ambiental, cuando el proyecto irá bajo tierra y a menos de cien metros, sobre la calle Salguero, se levantan dos torres descomunales que superan en altura a los edificios vecinos, salvo la otrora cuestionada torre de Viñoly, un gigantesco tótem de vidrio y cemento sobre la plaza Alemania.

Inaugurado en septiembre de 2001, el «primer» Malba fue diseñado por los cordobeses Atelman, Tapia y Fourcade, ganadores por concurso de una oportunidad única para quienes estaban en el comienzo de su carrera. La ampliación prevista exigirá una inversión de 5 millones de dólares, se hará por debajo de la plaza Perú, incorporará 3840 metros cuadrados y albergará un patio de esculturas con techo vidriado, una suerte de claraboya gigante, a la manera de la pirámide del chino Pei para el Louvre, sólo que a ras del suelo.

El diseño de esta nueva ala subterránea lleva la firma de Carlos Ott, uruguayo, autor del proyecto de la Opera de la Bastilla, en París; del edificio de Zurich sobre la plaza Libertad, y del aeropuerto de Punta del Este. En el futuro, un lobby con escaleras mecánicas, ubicado donde está hoy el restaurante, conectará ambos edificios, en tanto que el restaurante se mudará al subsuelo. Desde que abrió sus puertas, el Malba ha duplicado las obras de su colección (de 220 a 470) con la incorporación de arte argentino actual. La ampliación tendrá una gran sala de 900 metros cuadrados, dos nuevos auditorios y un taller para niños.

Costantini, quien se adjudicó días atrás el último terreno sobre la avenida Madero al pagar el récord de 181 millones de dólares, piensa no cerrar el Malba durante la ampliación y reducir drásticamente el déficit actual: bajar de 2 millones de dólares a 500.000 de la misma moneda. Todo un desafío.

Fuente: Diario LA NACION

Una ciudad puede cambiar en tres años

El casco histórico de Curitiba, lugar elegido por los turistas que la visitan comprobando los resultados conseguidos por Lerner.

El casco histórico de Curitiba, lugar elegido por los turistas que la visitan comprobando los resultados conseguidos por Lerner.

El título de esta nota es una célebre frase de Jaime Lerner. Él sostiene que se puede hacer un plan para una ciudad –sin importar su escala– consiguiendo resultados satisfactorios en solo tres años.

¿Quién es Jaime Lerner? Es un arquitecto brasileño que nació en la ciudad de Curitiba en 1937. Se lo conoce en todo el mundo por haber sido el alcalde de su ciudad natal tres veces y gobernador del estado de Paraná en dos oportunidades.

Pero fundamentalmente se lo recuerda por el trabajo que hizo en Curitiba a favor del cambio de mentalidad de sus vecinos, para que entendieran que era posible una revolución cultural.

Cuando se postuló para su tercer período de alcalde –luego de algunos años que estuvo alejado de la política– sólo le bastaron doce días de campaña para ganar la elección holgadamente. Esto habla de la huella que dejó en los vecinos.

La claridad de su pensamiento

Lerner dice que “no se puede pensar una ciudad solo para el coche”. Por eso cree conveniente trabajar –en lo posible– cerca de casa para utilizar menos el auto. Si una ciudad cuenta con un buen servicio de transporte público y con extensas bicisendas en su trama urbana, la gente va a optar por éstos, alternando su uso con el coche.

Su obsesión por el transporte público lo llevó a plantear un sistema que fue exportado a otras ciudades latinoamericanas con gran éxito. En las avenidas y calles de Curitiba, diseñó el carril exclusivo para el ómnibus.

Para lograr la eficiencia del servicio de transporte público, ideó unas paradas que permiten al usuario pagar antes de entrar y embarcar al mismo nivel que el colectivo. Esto, mas la frecuencia a cumplir por los ómnibus, permite optimizar el sistema.

Otro de sus pensamientos recurrentes, es el de separar la basura. Esto es fundamental para evitar la contaminación del planeta. Ya que las ciudades contribuyen fuertemente al calentamiento global. Para el ex alcalde, la sostenibilidad “es una ecuación entre lo que se ahorra y lo que se desperdicia”

El arquitecto urbanista cree que hay que empezar enseñando estos temas a los niños y ellos se encargarán de transmitirlos a sus padres. Su postura tiene lógica: “es imposible que la gente grande cambie de actitud frente a los problemas ambientales que nos toca enfrentar en estos momentos; los niños comprenden lo que se viene, ya que el futuro es de ellos”

Ciudad premiada

La ciudad brasileña de Curitiba obtuvo el Globe Sostenible City Award 2010. Este premio le fue otorgado por su excelente nivel de desarrollo urbano sustentable. Entre los considerandos para el otorgamiento del premio, el jurado destacaba que…”la ciudad de Curitiba presenta madurez en su comprensión del significado de un desarrollo urbano sustentable, y un claro equilibrio entre políticas adoptadas y su nivel de implementación. Esta holística aproximación al desarrollo sustentable es enmarcada y gestionada desde una perspectiva de comunidad saludable e integrando la dimensión ambiental con las dimensiones intelectuales, económicas, sociales y culturales”

Lerner tiene razón cuando habla con convicción que una ciudad puede cambiar en tres años. En momentos que se aproximan las elecciones, los vecinos podríamos tener la opción de contar con candidatos con su sentido común…

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